Pecador, pero… Comentario para Matrimonios: Mateo 9, 9-13

EVANGELIO

Sígueme. Él se levantó y lo siguió
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió.
Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «Misericordia quiero y no sacrificio»: que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

Palabra del Señor.

Avisos:

  • Anuncio en Madrid: 25 de Septiembre a las 21:00 h en Parroquia Nuestra Señora de las Nieves (C/ de Nuria 47, Mirasierra)
  • Proyecto Amor Conyugal participa en el Congreso de Nueva Evangelización en Madrid (Cerro de los Ángeles) 28 de Septiembre 16:30. Vivid una extraordinaria experiencia. Inscribiros aquí: http://corazondecristo.org/congreso
  • Retiro en Madrid: 27-29 de septiembre (Casa de Espiritualidad Emaús – Oblatos). Orad por los frutos.
  • Retiro en Málaga y campamento para niños: 04-06 de octubre. Infórmate aquí: https://wp.me/p6AdRz-1RV
  • Anuncio en Granada: 11 de octubre a las 20h en Parroquia Nuestra Señora de Gracia (Plaza de Gracia, 5)
  • Retiro en Sevilla: 18-20 de octubre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1VR

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)

  • Retiro en Valladolid: 15-17 de noviembre
  • Retiro en Salamanca: 22-24 de noviembre
  • Retiro en Barcelona: 22-24 de noviembre
  • Retiro en Valencia: 29 nov- 01 dic

Para ver más pincha aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

Pecador, pero…

Lo reconozco, soy pecador. Y muchas veces me empeño en demostrar que no lo soy. Obviamente que mi esposo también es pecador, y tendré muchas armas contra él/ella para poder defenderme. Pero ¿Qué gano no reconociendo mi pecado? ¿Soy más grande por ello? Contemplo hoy la actitud de los Fariseos que se creían perfectos porque observaban la ley, y la de Mateo, que se reconoce pecador y sigue a Jesús. Soy pecador, sí, pero le sigo. Y qué bendición recibir diariamente la visita del Señor, merece la pena reconocerme humildemente pecador.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: Pedro, creo que estás tomando las decisiones equivocadas. Además, estás irascible y a los niños no les estás educando con cariño, sino de malas formas.
Pedro: Pero bueno, tú quién te crees que eres ¿Doña perfecta? ¿Te crees que tú estás haciendo las cosas con mucha paciencia? Estás demasiado pendiente de mí. Anda, haz examen de conciencia y mírate tú, en lugar de tanto observarme a mí. En lugar de eso, ya podías estar más cariñosa conmigo, que estoy pasando un momento difícil.
María: Eres un soberbio. No se te puede decir nada…
(Después de una buena confesión)
Pedro: Perdona María. Tenías razón. Necesitaba un buen examen de conciencia y una buena confesión. Menos mal que te tengo. El Señor ha venido a mí y me ha perdonado. Ahora perdóname tú, por favor.
María: Este es mi Pedro! Perdóname tú a mí también. No sé qué me ha pasado. Dime por favor qué necesitas para que te ayude en estos momentos de dificultad para ti ¿Vale? Intentaré ser tu ayuda.

Madre,

Cuando no reconocemos nuestras debilidades y nuestros pecados, en seguida se producen fisuras en nuestra relación de comunión. Sólo reconociendo nuestros pecados y pidiendo perdón, podemos restablecerla. Merece la pena, es tan hermoso estar unidos… Alabado sea el Señor que nos da la posibilidad de estar entre nosotros cuando le acogemos con humildad. ¡Gloria! No a mí, sino ¡a Dios!

1 comentario en “Pecador, pero… Comentario para Matrimonios: Mateo 9, 9-13

  1. Fátima

    Buenos días, muchas gracias por vuestro SI a María y vuestra perseverancia. Al leer este Evangelio siempre me quedaba en oración imaginando la Mirada de Jesús, Sus ojos… ahora sé que Él me mira utilizando los ojos de mi esposo. Alabado sea el Señor que revela estas cosas a los pequeños!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *