
Esposos, ayudaos el uno al otro actuando con las armas de Dios, para que Él pueda actuar como Padre y reinar en vuestro matrimonio y vuestro hogar. ¡Rezad cada día al levantaros un Padrenuestro juntos!

Esposos, ayudaos el uno al otro actuando con las armas de Dios, para que Él pueda actuar como Padre y reinar en vuestro matrimonio y vuestro hogar. ¡Rezad cada día al levantaros un Padrenuestro juntos!

Sólo el amor es necesario. Los esposos acogemos el amor de Dios en la oración juntos y cuando nos acogemos el uno al otro como un don Suyo.

Cuando mi esposo/a menos se lo merece, es cuando más me necesita. Mi misión es llevarlo/a al cielo, actuando en el nombre del Señor, con las armas que Él me ha dado: sacrificio y entrega.

La grandeza de lo que vivimos consiste en que Dios nos unió. Si deseamos separar lo que Dios ha unido, es porque no valoramos el don tan inmenso que Dios nos ha dado.

Esposo/a: El Diablo tienta e intenta quitarte la paciencia hasta desesperarte. Pero si te mantienes fiel a Dios y confías en Él, Él es mucho más fuerte y acaba haciendo Su obra.