
El Señor es exigente: Me entrega un matrimonio sin construir y espera recoger un matrimonio santo con una unión íntima en la que se instaure Su reino: La caridad conyugal.

El Señor es exigente: Me entrega un matrimonio sin construir y espera recoger un matrimonio santo con una unión íntima en la que se instaure Su reino: La caridad conyugal.

El Señor ha venido a salvar lo que estaba perdido y mi misión es colaborar en la salvación de mi esposo/a: ganármelo/a, reconquistarlo/a para ayudarlo/a a salir de su tiniebla.

Señor, que recobre la vista para poder ver a mi esposo/a como Tú lo/la ves: como mi ayuda adecuada (AA), como un gran don.

Si hay síntomas en mi matrimonio de que no estamos creciendo en caridad conyugal, lo primero es pedir ayuda a mi esposo/a, mostrándole el interior de mi corazón en la oración. La vida se acaba muy rápido, y es mi única oportunidad de llegar a Dios.

Los esposos que rezan juntos a diario, permanecen unidos. La oración funciona si perseveráis y demostráis fidelidad a Dios. El Espíritu, que es el Amor de Dios, une más que la fuerza de la carne.