Ponerse en juego. Comentario para Matrimonios: Lucas 22, 1-49

EVANGELIO

Pasión de nuestro Señor Jesucristo.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 22, 1-49

En aquel tiempo, los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Y se pusieron a acusarlo diciendo
S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilatos le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Él le responde:
+ «Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.
C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio
C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre si.
Pilato entregó a Jesús a su voluntad
C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:
S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos vociferaron en masa:
S. «¡Quita de enmedio a ese! Suéltanos a Barrabás».
C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Por tercera vez les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.
Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.
Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿que harán con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.
Este es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:
S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».
Hoy estarás conmigo n el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
S. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
S. «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada».
C. Y decía:
S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le dijo:
+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:
S. «Realmente, este hombre era justo».
Palabra del Señor.

1er anuncio en Ceuta: A cargo de José Luis y Magüi el 19 de abril a las 20h en la parroquia de Ntra. Sra. del Valle (Calle Brull 20)

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Ponerse en juego.

Comienza la Semana Santa, y con ella, la Pasión de Nuestro Señor.
El Sacrificio que actualizamos en cada Eucaristía. Es un misterio que en cada Eucaristía presenciemos Su pasión.
Presenciamos el momento en que entrega Su Cuerpo, Su Corazón y Su espíritu humanos.
Los esposos estamos llamados al mismo amor de Cristo que se dona en la Cruz.
Jesús se entrega ante el odio que se ensaña con Él, saliendo de sí, de Su dolor, por su Esposa. Quien lo vio de cerca, quien escuchó Sus palabras de perdón ya casi sin fuerzas, quien contempló Su dolor sin llamadas de atención… ése exclama: Verdaderamente este es el Hijo de Dios.
Eso es ser esposo cristiano y el que no quiera seguirle, que no se queje de vivir una vida mediocre. El esposo que quiera unirse a Él, vivirá la plenitud del amor, porque después de la cruz, siempre viene la resurrección.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: No estaba dispuesto a poner en juego mi honra, ni a padecer el sufrimiento de mis propios pecados, y mucho menos el dolor que me causaban los de mi esposa. En consecuencia, mi matrimonio era un martirio. Era curioso, porque pretendía huir del sufrimiento y esto me llevaba precisamente al peor de los sufrimientos, que es el que provoca el desamor. Después entendí el camino de la cruz, de la redención, y me adentré en el camino de la humillación, de la mansedumbre, de la paz… Con al ayuda del Señor, poco a poco se fue haciendo posible. Y entonces conocí lo que es verdaderamente el amor. ¡Impresionante!

Madre,

Tú que practicaste Tu fe eucarística antes incluso de que fuera instituida, por haber ofrecido tu seno maternal para Virginal para la encarnación del Hijo de Dios, haznos partícipes de esa fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El valor del Sacramento. Comentario para Matrimonios: Juan 11, 45-57

EVANGELIO

Para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 11, 45-57

En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Palabra del Señor.

 

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El valor del Sacramento.

Cristo iba a morir por la unión de Su pueblo y para reunir a los hijos de Dios dispersos. Sí, Cristo iba a morir, por ti y por mí, esposo. Para reunirnos y hacernos uno entre nosotros y con Él. Cuando vemos la crueldad de la Pasión y Muerte que le infligieron, me puedo hacer una idea de la importancia de la unidad entre nosotros dos, que merece tal sacrificio de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Jaime: Hablemos de lo que el Señor sufrió por hacer posible nuestra unión de esposos, para tomar conciencia de la grandeza de nuestra vocación.
Cristina: Veo a Cristo Roto en Getsemaní. Es la pasión de Su Corazón, cuando acogió sobre él todos los pecados de la humanidad, todo el dolor que causan. ¡Todo! Y Él era absolutamente puro, y no cabe en el mismo sitio lo puro y lo impuro. Eso provocó una ruptura interior que le llevó a sudar sangre y estar triste hasta morir.
Jaime: Después vino la pasión de su honra. Con la traición, con el juicio injusto, con esos desprecios y mofas… Cuando es considerado peor que un ladrón y un asesino, porque eligen a Barrabás…
Cristina: Por último, la pasión de Su Carne. Su Cuerpo fue azotado, desgarrado, desangrado, agotado, clavado en la cruz…
Jaime: Tremendo. Y pensar que murió por todas esas heridas que nos provocamos. Por tanto espíritu de dominio, tanta vanidad, tanto egoísmo que provoca el desamor entre nosotros.
Cristina: Después de reflexionar sobre la Pasión del Señor, soy mucho más consciente de la sacralidad de nuestra unidad. Todo lo entregó para dejarnos el Sacramento del Matrimonio, capaz de hacernos uno de nuevo.
Jaime: Merece la pena luchar por nuestro Sacramento. ¿Me dejas que te abrace?

Señor,

Permítenos acompañarte en tu Pasión esta Semana Santa, para hacernos conscientes de la generosidad de Tu entrega hasta el extremo, y reconocer el valor de nuestro sacramento, por el valor que Tú le das en la medida de Tu preciosísimo sacrificio. Alabado sea mi Señor, que murió por reunir en torno a Sí a cada una de las ovejas que estábamos dispersas, para que fuéramos uno.

RETIRO MATRIMONIOS SEGOVIA 6-8 MAYO DE 2022

RETIRO MATRIMONIOS SEGOVIA 6-8 MAYO DE 2022

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con las Parroquias Santo Domingo de la Calzada (Alcorcón) y San Esteban Protomártir (Fuenlabrada) os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 06 de mayo a las 18:00h hasta el domingo 08 de mayo a las 17:30h.

LUGAR: Casa de Espiritualidad San Frutos (Segovia). C/ Obispo Gandásegui, nº 7 Segovia. Geolocalización: https://goo.gl/maps/DV9J3sLiw51odMZdA

PRECIO: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

  • Adultos: 180 € por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí. A partir del lunes 11 de abril a las 20:00 h.

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Tendrán prioridad los matrimonios pertenecientes a la Diócesis de Segovia.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.segovia@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

Obras son amores. Comentario para Matrimonios: Juan 10, 31-42

EVANGELIO

Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: «Yo os digo: sois dioses»? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.

Palabra del Señor.

 

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Obras son amores.

Las obras no son nuestras, son del Dios. Así lo plantea Jesús. Y para poder hacer las obras de Dios es necesario que yo esté en el Señor y el Señor esté en mí. Si no está Dios en mí, ¿Cómo voy a hacer Sus obras? Y si no estoy en Él ¿Cómo puede estar Él en mí?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Cristina: Sé lo que tengo que hacer, pero no puedo.
Jaime: Cristina, detrás de un “no puedo” hay un “no quiero”, porque contamos con las fuerzas de Dios. “Obras son amores”, dice el refrán. Si Dios nos ama tanto ¿No hará obras grandes en nosotros?
Cristina: Ya, claro. Como si Él no tuviera otra cosa que hacer que resolverme mis dificultades.
Jaime: Sé que suena a algo utópico, no da mucha confianza cuando se nos dice esto. Pero, la realidad es que sin Su intervención permanente, ni siquiera existiríamos. Además, Todos los santos atestiguan hasta qué punto Él lo hace todo en ellos, son experiencias reales de vida. Eso sí, hay que estar cerca del Señor y tener mucha conciencia de que es Él quien actúa. De lo contrario, pensaríamos que las hemos resuelto nosotros ¿A que sí? Por eso no puede intervenir si no estás en Él y Él en ti.
Cristina: Total, que a rezar ¿no?
Jaime: Sí, Cristina, a iniciar esa relación de confianza con el Señor. Cuando Él actúe, creerás en Sus obras, como creo yo.

Madre,

Creemos en Él y hemos visto Sus obras. Alabado sea el Señor por siempre. Gracias, gracias, gracias.

El cordón umbilical. Comentario para Matrimonios: Juan 8, 51-59

EVANGELIO

Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 8, 51-59

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: «Es nuestro Dios», aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»
Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Palabra del Señor.

 

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El cordón umbilical.

Se acerca el momento de la muerte de Jesús, y Él empieza a mostrarse abiertamente. Revela su intimidad. Pero sólo los limpios de corazón pueden ver a Dios. Los limpios de corazón miran lo que viene de Dios, lo bello y lo bueno. Si miro lo malo de mi esposo, no encontraré a Dios, ni los signos de Dios, porque nada malo tiene que ver con Dios. ¡Claro! Ese puede que sea mi problema: Los judíos estaban seguros de ver a Jesús como un endemoniado.
Los limpios de corazón en cambio, son capaces de reconocer esa presencia de Dios en todo y en todos. Señor, purifica mi corazón.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: Estaba pensando, que el cordón umbilical que nos trajo a la vida lo perdimos, pero Jesús nos ha dejado otro, que nos mantiene unidos a la Vida, con mayúsculas, y ese cordón es Su Palabra y son los Sacramentos. Uno de ellos, ¡El nuestro! Nuestro sacramento nos mantiene unidos a Dios. ¡Qué fuerte!
Beatriz: Qué bonito, Pedro. Tengo que decir que estoy muy contenta de oírte hablar así. Realmente eres un testimonio de que Dios existe y hace nuevas todas las cosas. Gracias a que has permitido que Él entre en ti, está haciendo posible que podamos vivir un trocito de cielo en nuestro hogar. Nuestro matrimonio tiene aromas de belleza, de bien, de alegría.
Pedro: Me emociona oírte decir eso, Beatriz. Gloria a Dios.

Madre,

Señor, Tú eres. Dame la pureza de corazón para saber reconocerte en mi esposo y en mis hijos. Tú puedes, Señor, porque tienes Palabras de vida eterna. Gloria a ti por siempre, Señor.