RETIRO MATRIMONIOS MADRID 24-26 DE MARZO DE 2023

RETIRO MATRIMONIOS MADRID 24-26 DE MARZO DE 2023

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia de Sto. Domingo de la Calzada (Alcorcón) y San Antonio y Espíritu Santo (Aranjuez) os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 24 de marzo a las 18:00h hasta el domingo 26 de marzo a las 17:30h.

LUGAR: Real Centro Universitario Escorial- María Cristina Pº de Los Alamillos, 2 – San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

PRECIO: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

  • Adultos: 330€ por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí. A partir del jueves 2 de marzo a las 20h

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a proyectoamorconyugalmadrid@gmail.com

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

“Cada vez”. Comentario para Matrimonios: Mateo 25, 31-46

EVANGELIO

 

Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestirnos?; ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Y entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».

Palabra del Señor.

 

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“Cada vez”

A la hora de enfrentarme a un examen ¡Cuánto me hubiera gustado haber tenido las preguntas por adelantado! ¿Verdad?
Pues Jesús nos ama tanto que nos da las preguntas del examen más importante de nuestra vida. Todos seremos examinados de amor y Jesús quiere que aprobemos para pasar a la vida eterna con Él. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos… conmigo lo hicisteis”. Y resuena en mi mente ese “cada vez”, “cada vez”. Puede ser ahora, puede volver a ser dentro de 10 min. Cuánto puedo entregarle a Jesús a través de mi esposo, “cada vez”, porque todo lo que le hago a mi esposo (y aún más especialmente por nuestro sacramento matrimonial) ¡A Cristo se lo hago!

Aterrizado a la vida matrimonial:

(Sed) Jaime: Miriam, gracias a ti porque tenía sed del Amor verdadero y no lo sabía. Tú supiste ayudarme a profundizar en la Verdad. Me diste lo que necesitaba mi alma.
(Forastero) Miriam: Jaime gracias por ayudarme a integrarme en tu familia de origen. Qué duro es para algunos esposos, que sus suegros o cuñados los traten como forasteros, y no los consideren plenamente parte de la familia. En cambio tú te has ocupado de hablarles a tus padres bien de mí, dándome un lugar preferencial y teniéndome siempre todo tipo de detalles para que no me sienta sola y te sienta a mi lado.
(Desnudo) Jaime: Miriam, me doy cuenta de que tienes la visión más positiva de mí de todas las personas que me rodean. Tú siempre me excusas y me transmites esperanza cuando equivoco el camino. Siempre encuentro en ti un apoyo, una mano a la que agarrarme cuando todos los demás me han retirado la suya. Puedo mostrarme desnudo ante ti, sin miedo a sentirme juzgado con dureza.
(Enfermo) Miriam: Yo valoro mucho cómo estás siempre a mi lado en la enfermedad, pendiente de mí, mientras he visto a otros esposos abandonar a sus mujeres hartos de tener que soportar sus problemas de salud. Dichoso tú, porque cada vez que lo hiciste conmigo, a Cristo se lo hiciste.
(En la cárcel) Jaime: Dichosa tú, porque cada vez que me has visto preso de mi pecado, no me has subestimado, no me has machacado pensando en el daño que te hacía, sino que has pensado en mí y me has ayudado a liberarme. Cada vez que lo hiciste conmigo, a Cristo se lo hiciste.

Madre,

Ruega por nosotros para que cada día nos amemos y eso nos una más a Cristo, viviendo el amor de comunión al que estamos llamados desde el principio, cuando fuimos creados. No hay mejor destino para nosotros. El Señor nos ama mucho. Alabado sea el Señor.

Vía Crucis del Matrimonio Estación 6ª

6ª Estación
Jesús es azotado y coronado de espinas

Audio:

 

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Pilato quiere congraciarse con los judíos y entrega a Jesús a los soldados para que lo azoten. Para estos romanos es un buen motivo de entretenimiento. Y, al que llaman «el rey de los judíos», le colocan una corona de espinas.

Del Evangelio según San Mateo 27,26-30:

Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado.
Entonces los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a él a toda la cohorte. Le desnudaron, le pusieron una túnica roja y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y en su mano derecha una caña; se arrodillaban ante él y se burlaban diciendo: Salve, Rey de los Judíos.
Le escupían, le quitaron la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de reírse de él, le despojaron de la túnica, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar.
(Mc 15,16-19; Lc 23,25, Jn 19,1- 3).

Comentario

Entregan a Jesús a los soldados, que lo desnudan y lo atan a una columna. Comienzan los azotes sin asomo de piedad: Uno tras otro descargan sus golpes hasta quedar exhaustos. Se producen desgarrones, sufridos en un silencio que no sirve para conmoverlos.
A la tortura terrible de los latigazos, se unen los ultrajes, llenos de frivolidad, de unos inconscientes. Nuestro Señor, Rey de cielos y tierra, se ve escarnecido con una corona de espinas, con un manto de púrpura, no contemplamos a un rey de corona de oro y trajes de seda y piedras preciosas, ¡No! Porque contemplamos al Amor, que nos enseña a amar. Conserva el perfecto dominio de sí mismo y una inalterable serenidad porque tiene su atención en el Padre, ¿En dónde tengo puesta yo mi atención cuando mi esposo me hiere?
¿Cómo me posiciono ante esta estación?
– ¿Me preocupa mi imagen? ¿Lo que piensen de mí por ser fiel a mi esposa y a mi familia? ¿Me preocupa lo que mi esposa piense de mí y por eso le oculto mis debilidades aparentando ser más de lo que soy? ¿Reclamo agradecimientos por mi entrega? ¿Reclamo mis derechos por mi trabajo?…
– O por el contrario ¿Estoy dispuesto a ser ridiculizado? ¿Estoy dispuesto a que no se reconozca lo que hago por amor? ¿Dispuesto a vivir las burlas y desprecios a los que puede someterme mi esposo en momentos de enfado?
¿Cómo responde Cristo, mi modelo y mi camino, ante estas situaciones? O prefiero no verlo…
Lleno de amor de Dios y en la divina voluntad con la misma paz, intimidad y confianza que en Nazaret y durante toda su vida, piensa: Esto quiere el Padre de mí, esto quiero yo. Acepta en silencio el dolor y el desprecio, en alabanza a Dios y en expiación por los pecados para redimir al mundo. Así me enseñas, Señor, a amar a mi esposo en la ofensa, no para mirarme o mirar mi dolor, que no conduce más que a la autocompasión, sino para, mirándote a Ti, Señor, mirar a mi esposo con amor, porque me necesita y redimir por él con mi dolor, para que Tú le sanes, le perdones y vivamos una comunión mucho más intensa. Porque me llamas a colaborar contigo en su santidad, a reparar por sus pecados y ahí Tú, Señor mío y Dios mío, me santificas a mí y vendrá a nosotros un anticipo de Tu Reino.
Danos Tu Amor y el Amor nos enseñará a ofrecernos por el otro y nos dará la fortaleza para conservar el silencio y la paz, Tu paz, con serenidad. Señor que no termine yo de romper la caña que está cascada en mi esposo/a, sino que por mi oblación se restaure.
¿Qué camino quiero elegir, el del desamor, el diablo orgullo que no admite una ofensa, o el de amar: es decir a Jesús que se humilla venciendo el mal? Sólo desde la
humillación se puede amar de verdad. Así nos lo enseña Jesús.

Oración

Señor, te vemos llagado y lleno de heridas. Quedamos conmovidos de Tu entrega sin límites. Te pedimos Señor que cada latigazo que recibiste, nos haga sentir el dolor que le causamos a nuestro esposo con nuestros enfados, con nuestra ira; que la humillación que viviste cuando Te desnudaron, sirva para no humillar a nuestro esposo con nuestros desprecios, con nuestras burlas ante su incapacidad o debilidad; que cada golpe con la caña, impida que nos golpeemos con una corrección fraterna sin amor; cada espina de Tu corona, nos recuerde nuestros pensamientos innobles y egoístas. Enséñanos a vivir con humildad y pureza de corazón, con generosidad y desprendimiento; y a respetarnos el uno al otro como morada del Espíritu Santo que somos.

V/ Señor, pequé.
R/Ten piedad de mí y de mi familia.

Tentaciones en Él. Comentario para Matrimonios: Mateo 4, 1-11

EVANGELIO

 

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor.

 

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Tentaciones en Él.

Jesús, al igual que nosotros, fue tentado. Cuando comulgamos el cuerpo de Jesús, comulgamos realmente toda su vida, desde Su Encarnación hasta su Resurrección. Podemos participar de todas esas experiencias de Jesús con Su mismo Espíritu.
Bien, pues resulta que Jesús, como tú y yo, fue tentado. Esto significa que en cada tentación que vivo, puedo invocar al Espíritu de Jesús para que me permita superar esas tentaciones, cerrándole la puerta al diálogo con el maligno, tal como Él hizo en las tres tentaciones que hacen referencia a la triple concupiscencia: La de la carne, la de los ojos y la soberbia de la vida.
Comulgamos Su Cuerpo y eso nos permite participar hoy de Sus tentaciones y Su respuesta ante ellas.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Laura: Me apetece mucho tomarme una onza de chocolate. Me daría ese gusto al cuerpo, y me atrae un montón, pero Señor, hazme llegar tu Espíritu para centrarme en ti y en mi esposo y no en mí.
Carlos: Me encanta ese portátil que he visto por internet. Me estoy autoconvenciendo de que con esa tecnología trabajaría mejor. Pero Señor, permíteme unirme a ti por la fuerza de tu Espíritu y conformarme con lo que ya tengo, que es mucho.
Laura: Le estoy hablando de algo importante para mí y parece que no le importa porque no me presta atención. Está distraído con otras cosas. Pero me uniré a Jesús, me haré violencia con Él cuando ocultó su condición divina para ser aparecer ante nosotros como uno de tantos.
Carlos: Otra vez me está haciendo una corrección. No me dice nada más que lo que hago mal, y me duele que no me valore como un don de Dios. Pero, unido a Su Espíritu y movido por Él pido fuerzas para ofrecerme gustoso en este sacrificio de oblación de la entrega de Su Sangre por nosotros.

Madre,

El Señor nos une a Su Cuerpo Místico, para que vivamos toda Su vida desde la nuestra. Damos gracias a Dios por hacernos partícipes de esta oblación por amor al Padre en el único y eterno sacrificio que le ofrece el Hijo por el Espíritu Santo. Amén.

Vía Crucis del Matrimonio Estación 5ª

5ª Estación
Jesús ante Pilato

 

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Los judíos han condenado a muerte a Jesús, recurren a Pilato, el procurador romano, que ha de dar el consentimiento.

Del Evangelio según San Juan 18, 36-38. 19, 14-16:

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? (…) Era la Parasceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos: He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los pontífices respondieron: No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.
(cf. Mt 2 7, 11-25; Mc 1 5, 1- 1 4; Lc 23, 1-6).

Comentario

Pilato ve que le han entregado a Jesús por envidia, por rencillas religiosas; se da cuenta de que no ha hecho mal a nadie…, pero no hace nada por salvarle, porque eso le compromete. También yo, hay veces que me lavo las manos ante un conflicto conyugal o familiar, o ante una situación dolorosa, para no enfrentarme a ella, para no interceder por mi esposo, por ejemplo ante mis padres o hermanos, por no salir yo perjudicado. Decido lavarme las manos para tranquilizar la propia conciencia. ¿Qué es la verdad? La verdad es el Amor, quien ama está en la verdad. Quien huye elige a Barrabás.
¿La verdad me exige más de lo que estoy dispuesto a dar? ¿Me exige renunciar a mi orgullo y mi “yo”?

Oración

Señor, para esto he venido a este mundo, para ser sacerdote, profeta y rey por el bautismo, y dar testimonio de la verdad, siendo profetas pues nuestra comunión habla de Vuestro Amor Trinitario, ser imagen de la Santísima Trinidad es nuestra misión. Y yo, no doy testimonio de la Verdad.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.