RETIRO MATRIMONIOS VALLADOLID 12-14 ABRIL 2024

RETIRO MATRIMONIOS VALLADOLID 12-14 ABRIL 2024

Porque creo, veo. Comentario para Matrimonios: Juan 4, 43-54

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EVANGELIO

Anda, tu hijo vive.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive» Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor.

Porque creo, veo.

San Juan habla de signos y no de milagros. La palabra “señal” hace referencia a algo que yo veo con los ojos, pero cuyo sentido profundo me lo hace descubrir sólo la fe. La fe es esa especie de rayos x que me hacen descubrir eso que los ojos no ven, y que además resulta ser lo más profundo, el corazón de Dios. Resulta que mi actitud no debe ser: “porque veo creo”, sino: “porque creo, veo”. El funcionario que aparece en el Evangelio, “creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino”. Esta es la frase clave de la Palabra de hoy, no dudes, no tengas miedo, cree en la palabra de Jesús y ponte en camino. Verás grandes milagros. Nosotros somos testigos de ello.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pablo: (Rezando con Marta) Señor, por favor, que no me echen del trabajo.
Marta: Señor, te pido por el trabajo de Pablo…
(Al día siguiente)
Pablo: Señor, por favor, te pido que me protejas y que no me echen del trabajo. La cosa está muy mal ¿Cómo voy a encontrar otro trabajo ya con mi edad?
Marta: Señor ¿Qué haremos si lo despiden? ¿De qué viviremos? Por favor, Señor, protégenos. Pero que no se haga nuestra voluntad sino la tuya.
(Unos meses más tarde, despiden a Pablo)
Pablo: Estoy decepcionado con Dios. Tantas veces que se lo hemos pedido, y no nos ha escuchado.
Marta: No te preocupes, Pablo. Él proveerá.
(Al día siguiente, Marta y Pablo se encuentran con su amiga Teresa por la calle)
Teresa: Ey! ¿Qué hacen aquí los dos tortolitos?
Marta: Han echado a Pablo del trabajo, así que estamos aprovechando para dar un paseo juntos.
Teresa: Ya sabía lo del trabajo de Pablo. Pero ¿Recuerdas cuando pedíais por vuestra unión, porque Pablo estaba muy estresado? Pues el Señor escuchó vuestras oraciones. El otro día me lo decía también Luis. Nunca os habíamos visto tan unidos.
Marta: Pues es verdad. A lo mejor no era el mejor trabajo y necesitábamos esto.
Teresa: Confiad en el Señor, que Él no os abandona.
(Ahora Pablo tiene otro trabajo, pero Marta y él siguen más unidos que nunca. Alabado sea el Señor.)

Madre,

Madre, no tenemos miedo porque Tú llevas este barco. El Espíritu de Dios guía nuestras vidas, y nadie nos ama más que Él. Ábrenos los ojos de la fe, para que veamos el corazón de Dios. Haznos partícipes de la providencia divina. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Ahí, en alto. Comentario para Matrimonios: Juan 3, 14-21

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EVANGELIO

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Palabra del Señor.

Ahí, en alto.

Con los ojos de la fe podemos contemplar al que traspasaron, elevado en la custodia. Y mientras lo contemplamos quedamos sanados, llenos de Vida, con mayúsculas. Vemos de manera patente la prueba de que el Padre ya no puede darnos más Amor, porque nos ha entregado a Su Hijo, al que más ama.
Vemos a Cristo alzado para nuestra salvación. De Él nace el bautismo que nos hace hijos en Él. De Él nace el Sacramento del Matrimonio que nos hace uno en Él. Sólo de Él nace nuestra esperanza. Y le contemplo. Y le contemplamos juntos. Y no nos cansamos de contemplarle ahí, en alto…

Comentario para Matrimonios:

Luis: Para poder ver la verdad, es necesario purificar nuestra mirada. Sólo mirando a Cristo Él puede sanarnos de los mordiscos de las serpientes.
María: Yo tengo la experiencia de haber visto tu virtud de la magnanimidad como un problema. Siempre apuntas a objetivos tan grandes y que me parecen inabordables, y me parecía un poco inconsciente por tu parte. Pero mirando al Señor ahí, clavado en la Cruz, me hubiera parecido inabordable la institución de la Iglesia para toda la eternidad. Él me ha sanado y he podido ver en ti esa virtud tan preciosa que antes me provocaba rechazo.
Luis: Yo también estaba necesitado de descubrir tu virtud de la prudencia, que hasta parecía que me molestaba porque frenaba mis planes. Es verdad que antes necesitaba discernir si eran los planes de Dios.
María: Qué grande es el Señor, que nos purifica, nos sana y nos salva.

Madre,

Permítenos seguir entregando hasta el último aliento de nuestra vida a tantos como necesitan conocer este don de Dios a través de Su Hijo: El preciosísimo Sacramento del Matrimonio, donde Él nos hace entrega de Su Amor Nupcial. ¡Tesorazo! Alabado sea por siempre.

¡Chof! Comentario para Matrimonios: Lucas 18, 9-14

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EVANGELIO

El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo».
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador».
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.

 

¡Chof!

Humildad y caridad, son virtudes hermanas que van siempre de la mano. Ya hemos aprendido lo que es la Caridad: Es la virtud de ser mediación de Dios para que Él ame a los demás a través de nosotros. La caridad requiere por tanto dejarse llevar por el Espíritu Santo.
Si no hay humildad en nosotros, no puede haber caridad: Primero porque no nos dejaremos llevar sino que dominaremos la situación, y segundo porque el Señor actúa siempre con humildad (como vemos en Cristo), y el hecho de que no la haya es un indicativo de que el Señor no está participando en ese acto.
Por eso, la caridad exige previamente humildad y la humildad lleva necesariamente a la caridad. Agárrate a la mano de estas hermanitas tan dispuestas que te llevarán a la la comunión y a la santidad.

 

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Luis: Esta mañana, me has planteado una agenda inesperada y he actuado con mansedumbre adaptándome a tu propuesta y sin quejarme, a pesar de que no me agradan los imprevistos.
Mercedes: ¡Ay! Perdona. No me he dado cuenta de que te estaba incomodando.
Luis: Lo sé. El caso es que todo orgulloso por haber actuado mansamente, luego me he desesperado porque tardabas más de la cuenta en la primera parte de la mañana y se nos hacía un poco tarde. Así que: (Silva: fiiiiiiiieeeeoooooouuuuu) ¡Chof! Mi gozo en un pozo. ¡Batacazo que te crió! Mansedumbre al hoyo y orgullo cotizando a maximos históricos. Menos mal que el Señor me muestra mi amor cutre para que me afilie al Suyo eterno.
Mercedes: Ánimo, Luis. Es muy bueno que Dios te ilumine y puedas ver estas cosas. No me fiaría de tu amor si no fuera porque estás con Él.

Madre,

Qué rápido nos apoderamos de las cosas de Dios y se nos impone la humildad a base de jarros de agua fría. Alabado sea el Señor.

Mandamientos inseparables. Comentario para Matrimonios: Marcos 12, 28b-34

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EVANGELIO

El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

Mandamientos inseparables.

Los dos mandamientos principales e inseparables: El amor a Dios y al prójimo. Especialmente para nosotros los esposos, que amamos a Dios en nuestro esposo.
C.S. Lewis venía a decir que cuando el amor del hombre se separa de Dios se convierte en «amor» del demonio.
Por tanto, mi amor a mi esposo es inseparable del amor a Dios, y del Amor de Dios.
Veo al Esposo (con mayúsculas) en la Cruz y me pregunto ¿Era separable Su Amor al Padre de Su Amor a nosotros? No ¿Verdad? Pues así debemos aprender a amarnos los esposos cristianos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Jaime: A veces veo que rezo mucho pero en cambio no soy delicado contigo, y eso no puede permitírselo un esposo cristiano.
Marta: Yo lo que hago es contemplar cuánto te ama el Señor en la Cruz y entender que para estar con Él, tengo que amarte a ti a la vez como Él te ama, ya que Su entrega en la Cruz era por tu salvación igual que debe ser la mía.
Jaime: Entiendo. El Señor te ama no porque seas perfecta, sino que se entrega por ti para hacerte perfecta, porque Él te amó primero.
Marta: Así es. Si le amas, me amarás como Él y si me amas le amarás a Él porque Él me amó primero.

Madre,

Alabado sea Dios por los siglos.