La Oración Conyugal. Comentario para matrimonios: Mateo 18, 15-20

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Evangelio del día

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.
Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.
Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

La Oración Conyugal.

Hoy Señor nos dejas claro a los esposos que nuestra oración conyugal tiene un enorme poder: Tú te haces presente en medio de nosotros, de forma real, no es algo simbólico. Qué maravilloso es rezar juntos y saber que Tú estás junto a nosotros; nos podemos dirigir a Tí para que nos muestres en nuestro corazón lo que quieres enseñarnos. Y qué fácil se vuelve el pedir perdón de todas esas faltas que se producen en el día a día por nuestra debilidad, por nuestros desórdenes. Pero en ese clima, es todavía más fácil perdonar porque también contamos con Tu perdón.
Esposos, no desaprovechemos este don tan maravilloso. Acercaos sin miedo a esa fuente de gracia que es la oración conyugal donde el Señor nos espera todos los días. Si todavía no lo estáis haciendo o por las vacaciones la hemos dejado un poco de lado, ¿A qué estáis esperando? Él está deseando hablaros en vuestro corazón de esposos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

(Carla y Antonio mientras se preparan para su oración conyugal después de las vacaciones)
Carla: Antonio, me dan ganas de cantar “cuánto he esperado este momento….” Jajaja
Antonio: Jajaja ¿Y eso?
Carla: Por tener este momento de paz y tranquilidad entre los dos y el Señor y retomar nuestra oración.
Antonio: Es verdad, entre niños sin horarios, familia, amigos, nos quedaba poco tiempo para dedicarle a nuestra oración conyugal. Yo también la echaba de menos.
Carla: Sí, y las pocas veces que hemos tenido ese rato lo hemos hecho deprisa y despistados.
Antonio: Bueno, pero ahora empezamos nuevo curso y hay que retomar lo que tanto bien nos ha hecho
Carla: Sí, así que no perdamos más tiempo invoquemos al Espíritu Santo para hacer presencia del Señor entre nosotros. Ya sabes, cuando dos se reúnan en Su nombre, Él promete estar en medio.
Antonio y Carla: Espíritu santo ven cada día a nuestros corazones; enséñanos y empújanos a practicar nuestro amor conyugal, según la voluntad del Padre…

Madre,

Te damos gracias por protegernos cuando por nuestra debilidad nos alejamos del Señor. Tú que siempre cuidas a tus hijos, llévanos al Señor para que pueda hacerse presente entre nosotros. ¡Bendita seas!

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