El ejército de María. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 10, 34-11,1

EVANGELIO
No he venido sembrar paz, sino espadas
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 34-11,1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.

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El ejército de María.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Aterrizado a la vida matrimonial:
María: Cariño, estamos empezando a descubrir la belleza de nuestro matrimonio. El Señor está cambiando nuestra manera de verlo y de vivirlo.
Pedro: Sí, empezamos a saborear la maravilla del plan de Dios para nosotros. Pero me da la impresión que se nos escapa de las manos, somos demasiado frágiles y en cuanto hay un descuido, volvemos a caer y la fastidiamos.
María: Ya, estamos afectados por nuestras propias tentaciones, bombardeados por un mundo que es enemigo de Dios y de Sus criterios a través de la televisión, de la publicidad, de las películas, de las corrientes de opinión…
Pedro: Tenemos que luchar a fondo, redoblar nuestros esfuerzos, nuestros sacrificios el uno por el otro, nuestra oración, recurrir a los Sacramentos incluido el nuestro, de entregarnos y acogernos el uno al otro para que Cristo se haga presente entre nosotros. Tenemos que profundizar en la verdad revelada y seguir nadando contracorriente, pero yo quiero seguir creciendo contigo, quiero el Proyecto de Dios para nosotros, por encima de todo. Nada nos separará del amor de Dios, así que merece la pena mantener las espadas en alto, luchar contra el mal que hay en mí mismo, olvidándome de mí y entregándome a ti. Lo deseo, María.
María: Qué bonito, y qué importante. Se lo pedimos a Dios.
Pedro: Te lo pedimos, Señor. Amén.

Madre,
Somos Tu ejército, el ejército que vamos a luchar por la reforma del matrimonio, por recuperar la esencia y la belleza del matrimonio. No dejes que nos relajemos, queremos seguir fortaleciendo nuestra relación de comunión, para estar listos en la batalla contra las potestades y dominaciones. Sabemos que estás con nosotros. Bendita seas, Madre.

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