Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

RETIRO MATRIMONIOS LISBOA 17 – 19 JULIO 2026

RETIRO MATRIMONIOS LISBOA 17 – 19 JULIO 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN MÁLAGA 17 – 19 JULIO 2026

RETIRO PARA NOVIOS EN MÁLAGA 17 – 19 JULIO 2026

Ya hemos vencido. Comentario para matrimonios: Juan 16, 29-33

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Ya hemos vencido.

Todos tenemos la experiencia de la lucha en nuestra vida, Jesús ya nos lo aseguró, no equivoquemos el enemigo. Esta lucha debe ser contra el mundo, el demonio y la carne, no contra nuestro cónyuge. Esta situación genera en nosotros un estado de alerta que tiene hasta su reflejo químico en nuestro organismo. Lo que tenemos que decidir es a qué acudimos para encontrar la paz. Jesús nos dice que solo encontraremos la Paz en Él, porque Él ya ha vencido al mundo. En nuestro matrimonio este mundo se concreta en el egoísmo, el espíritu de dominio… Los matrimonios con la gracia de nuestro sacramento podemos vencer todo lo que nos separa del Plan que Dios pensó para nosotros. Estamos llamados a estar continuamente en Él, en su corazón.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Pedro: Lourdes, esta mañana he estado muy mal, porque ayer metí la pata, pero bastante, en la gestión de un proyecto… y empecé a agobiarme con las consecuencias. Empecé a tener miedo de perder el trabajo, a sentir vergüenza por mi imagen. Podía notar físicamente en mi interior todo ésto, e incluso tenía la tentación de culparte a tí de alguna manera.
Lourdes: Sí, lo he notado. Hasta te alejabas de mí y de las niñas. Estabas como en otro mundo, no podías estar quieto ni centrado. Pero ya te veo bien.
Pedro: Bueno, ha sido una bendición que esta tarde fuera la adoración de la parroquia. Delante del Señor he sentido cómo iba desapareciendo toda la oscuridad y me llenaba de confianza en Dios.
Lourdes: Qué bonito Pedro. Estar delante de la custodia es la mejor medicina para que nuestra alma se libere de todo lo que nos oprime.
Pedro: Sí, pero por desgracia, no podemos estar siempre en la adoración.
Lourdes: Bueno Pedro ¡alégrate! Somos templo del Espíritu Santo y podemos acudir a Su corazón constantemente.

Madre,

Que en la lucha que tenemos cada día nos refugiemos en el corazón de Jesús para encontrar la Paz. ¡Alabado sea Dios!

Anúnciale. Comentario para matrimonios: Juan 14, 1-12

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Evangelio del día

Conclusión del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Anúnciale.

Cuánta alegría se recibe en el corazón cuando has conocido al Señor y vas a anunciarle a otros, es que no puedes aguantarte, tienes la necesidad de contarlo. De dónde viene esa alegría, pues Tú nos lo dices: porque siempre estás con nosotros y llenas del poder del Amor nuestro corazón. Es la alegría del amor primero, del enamoramiento. Y también del amor maduro forjado en la cruz. Decimos sí y entonces Tú con tu poder lo haces todo.
¡Esposos! nos envía a anunciarle. No dejemos de hacerlo, sobre todo a nuestro cónyuge, con el poder del Amor, en esos gestos de cariño, en los pequeños actos de entrega y acogida. Porque si decimos sí a amar en lo pequeño Él nos irá uniendo y nos llenará de gozo el corazón.
Que el Señor cuando lleguemos al cielo nos diga: Que hermosos son los pies del que anunció el Evangelio.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Javi: ¡Hola Nieves! Mira, me ha llamado hoy Carlos el coordinador del retiro del mes que viene que apadrina nuestra parroquia.
Nieves : ¿Ah, sí? Pues fíjate que el otro día estaba yo rezando si teníamos que ir a colaborar, que es nuestra Parroquia y debemos ayudar, pero al final se me pasó y no te comenté nada.
Javi: Pues precisamente para eso me ha llamado, si queremos colaborar, pero dando un testimonio.
Nieves: ¿Nosotros? No estamos preparados.
Javi: lo mismo le he dicho, pero me ha insistido, me dice que hablaron con nuestros pastorcillos de grupo y les contaron que podríamos dar nuestro testimonio que es muy alentador.
Nieves : Bueno, es verdad que nuestro matrimonio y nuestra vida ha cambiado tanto.
Javi: Tenemos que dar gracias a Dios que puso en nuestro camino a Proyecto Amor Conyugal y todos los matrimonios que nos han acompañado en este tiempo.
Nieves: Sí, nuestros pastorcillos, nuestro párroco, los matrimonios de nuestro grupo…
Javi: Creo que es hora de dar algo por todo ello y sobre todo a Dios, anunciando su obra en nuestra casa.
Nieves: Tienes razón, ya es hora de ir al mundo entero a anunciar este Evangelio del Amor.
Javi: Me encanta, y efectivamente nosotros no estamos preparados, pero contamos con el Espíritu Santo que nos sopla. ¡Gloria a Dios!
Nieves: Pues vamos a ello ¡Gloria a Dios!

Madre,

Intercede por nosotros para que con ayuda del Espíritu Santo anunciemos este tiempo de Gracia ¡Alabado sea por siempre Nuestro Señor!

Hogar de comunión. Comentario para matrimonios: Juan 16, 23b-28

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 23b-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Hogar de comunión.

Hoy se nos muestra la comunión entre el Padre y el Hijo, y comprendemos que la verdadera oración hecha “en el nombre de Jesús” no significa únicamente pronunciar su nombre al final de una petición, sino entrar en una comunión profunda con Él, encarnando su manera de amar, de entregarse y de vivir para el otro. En nuestro matrimonio, esta realidad adquiere una fuerza especial, porque los esposos estamos llamados a ser reflejo vivo del amor de Cristo por su Iglesia. Cuando rezamos unidos, aprendemos poco a poco a dejar el egoísmo, a escucharnos, a perdonarnos y a buscar juntos la voluntad de Dios en nuestro matrimonio y en nuestra familia. Entonces, la oración deja de ser una petición individual para convertirse en una súplica nacida de un solo corazón: “Señor, enséñanos a amar como Tú amas”. Y es ahí donde el Padre derrama su gracia, haciendo fecunda la alianza conyugal y transformando el hogar en lugar de comunión, de paz y de vida nueva.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Lourdes: Cariño… ¿te has enterado de lo de Marta y Luis?
Javier: Sí… dicen que se separan porque sienten que se les ha acabado el amor. Qué tristeza escuchar eso…
Lourdes: Y pensar que nosotros antes también creíamos que el amor dependía solo de nuestras fuerzas …
Javier: Sí, Lourdes… así lo vivimos, cuando llegaron las dificultades, el cansancio y la rutina, se nos acabaron las fuerzas para seguir amándonos.
Lourdes: Pero todo empezó a cambiar cuando comenzamos por la gracia de Dios a rezar juntos de verdad.
Javier: Totalmente. Porque descubrimos que pedir “en el nombre de Jesús” no es solo decir su nombre, sino dejar que Él viva en nuestro matrimonio.
Lourdes: Y cuando Cristo entra en el corazón de los esposos, cambia la manera de mirarnos, de hablarnos y hasta de perdonarnos.
Javier: Claro. Porque entonces entiendes que la fuente del amor no somos nosotros, sino Dios mismo. Aunque nuestro amor humano se desgaste y se vaya apagando, el amor de Dios nunca se acaba.
Javier: Por eso, cuando volvemos a Cristo en la oración, siempre encontramos fuerza para empezar de nuevo y tomamos conciencia de que un matrimonio unido al Señor nunca camina solo, porque el Padre nos sostiene a quienes permanecemos en Su amor.

Madre,

Queremos permanecer en comunión en tu Hijo y buscar siempre la voluntad del Padre.
Bendito y alabado seas por siempre, Señor.