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Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».
¿Qué es lo bueno?
Jesús nos habla de lo bueno que es sentirnos necesitados en nuestro matrimonio y en ese momento acudir a Díos como dador de todos los bienes. Jesús no nos dice que nos dará exactamente lo que le pidamos sino «cosas buenas», y nosotros debemos confiar en que lo que nos da es lo bueno para nosotros en ese momento, aunque a veces nos sea difícil. Por nuestra limitación, a veces, sólo lo descubriremos releyendo nuestro pasado en la oración, reconociendo lo bueno que hizo en nuestra alma aquella situación difícil, cuando la pusimos en manos de Dios. Pero nos advierte la primera lectura de hoy, que no se engría nuestro corazón cuando hayamos recibido mucho bueno, creyendo que somos nosotros los que hemos conseguido todo y nos pertenece, si perdemos la conciencia de ser necesitados, estamos en peligro.
Aterrizado a la vida matrimonial:
(en casa a la vuelta de una comida familiar)
Laura: ¡Luis, otra vez me has dejado de lado en casa de tus padres! Ya estamos otra vez en lo mismo. ¡No cambias!
Luis: Perdona cariño, no me di cuenta, estaba con Jose hablando y ya sabes lo intenso que es. Es cierto que últimamente ya estaba relajado con este tema.
(por la noche en la oración conyugal)
Laura: Luis, te quiero pedir perdón, no quiero que cambies nada, quiero vivir esa oportunidad que tengo para entregarme. ¡Señor!, quiero pedirte, que hagas mi corazón nuevamente dócil para vivir estos momentos con Paz ¡Cuánto bien me hizo aceptar a su familia tal como es! Amarlos y amarte en ellos. Gracias por esta oportunidad que me ha recordado todo el bien recibido.
Luis: Yo le pido al Señor nuevamente estar más atento a tí, y no desaprovechar estas oportunidades para tener más delicadeza contigo. Siempre doy gracias por que esta situación de mi familia me ayudó a crecer en delicadeza.
Laura: ¿Más aún? ¡qué bien!
Luis: Gracias Señor, te pedí ayer que aumentaras nuestra comunión, y hoy recibimos este regalo.
Madre,
Que veamos en cada circunstancia lo bueno que Dios quiere darnos. ¡Alabado sea Dios!

