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RETIRO MATRIMONIOS GUADALAJARA 9 – 11 MAYO 2025

RETIRO MATRIMONIOS GUADALAJARA 9 – 11 MAYO 2025

RETIRO PARA NOVIOS EN ALICANTE 6 – 8 JUNIO 2025

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Compadécete, Señor. Comentario para Matrimonios: Juan 5, 1-16

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Evangelio del día

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Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-16

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Compadécete, Señor.

Señor, yo llevo mucho tiempo esperando que sanes en mi corazón algunas actitudes mías que siguen hiriendo a mi esposo, y hacen que le dificulte su unión conmigo, y por tanto, su camino de santidad.
Yo quiero ser una ayuda para mi esposo, pero no puedo, Señor. Lo he intentado muchas veces y sigo hiriéndolo sin querer.
Compadécete de mí, Señor, que no tengo capacidad para sanarme a mí mismo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Natalia: Otra vez me has corregido delante de los amigos. ¿Qué pasa, que te gusta dejarme quedar como tonta no?
Paco: A ver, que dijiste que hacía 4 años desde que empezamos con la oración y sólo hace 2. Me ha salido automáticamente, pero no creo que sea tan grave.
Natalia: Pues sí, porque puede parecer que intentaba exagerar y yo ya sabes que no soy muy buena con las fechas.
Paco: Pues perdona, no era mi intención.
Natalia: Ya, pero te lo he dicho muchas veces y sigues haciéndolo. Ya sabes que soy muy insegura y estas cosas me dificultan mucho. ¿Cuándo vas a cambiar?
Paco: Lo siento, no me doy cuenta. Pero te aseguro que no quiero perjudicarte. Intentaré no volver a hacerlo, pero sobre todo, le pido al Señor que me ayude. Señor, ten compasión de mí.

Madre,

Pídele al Señor que se compadezca de mí. Amén.