Archivo por días: 13 mayo, 2024

Signos del creyente. Comentario para Matrimonios: Marcos 16, 15-20

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EVANGELIO

Proclamad el Evangelio a toda la creación.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor.

Signos del creyente.

Hablemos hoy de esos signos que acompañan a los que creen. Para ello, proponemos algunas escenas conyugales.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Echar demonios (Autoridad frente al mal): Han ocurrido varias cosas que a él le han hecho perder la paciencia. Ella decide rescatarle en el nombre de Jesús. Aguanta el chaparrón, porque él le dice cosas duras, pero ella, que sabe que cuando le abraza le calma, en cuanto tiene oportunidad le abraza y le dice: “Anda, tontorrón, con lo que yo te quiero». Y le da un beso. Él, envuelto en el amor de ella se deshace y le pide perdón.

Hablar en lenguas: Lucía viene dolida porque su cuñada le ha dicho cosas muy duras. Su esposo sabe que su misión es que ella se sienta escuchada, comprendida, y acompaña en su sufrimiento. Ella dice cosas duras de la hermana de su esposo, pero él no entra en juzgar a su esposa o defender a su hermana. Se limita a escuchar y profundizar en el dolor de su esposa. Le dice cuánto la comprende en su dolor. Al final, él no le da ninguna solución pero ella ha estado a gusto con él y se ha sentido querida. Pasado el mal trago él la anima a ofrecer su sufrimiento como Cristo. Esto es hablar el lenguaje de Dios.

Tomar serpientes en las manos (superar las tentaciones): Ella está muy cansada, quedan cosas por hacer y él parece que no está muy activo. Inmediatamente empiezan a entrarle pensamientos como “nunca tengo descanso”, “yo tengo que hacerlo todo”. Pero decide servir con amor, en el nombre del Señor, que también vino a servir y no a ser servido. Y además, hacerlo con alegría, por tener la oportunidad de unirse al Señor en esto. ¡Gloria a Dios! Grita en su corazón.

Beber veneno y no morir (Que no afecten las críticas): Unos esposos opinan diferente y acaban discutiendo. Él dice que todo la molesta y que no acepta que otros piensen diferente. En estas situaciones, ella se solía sentir despreciada y le costaba perdonar a su esposo. En esta ocasión, decide no darle importancia a aquellas palabras. Seguro que el Señor no se lo habría echado en cara. Así que, lo perdona y ambos continúan pasando un día agradable juntos. En otra ocasión serán capaces de compartir sus diferencias sin discutir.

Imponer las manos a los enfermos y que estos queden sanos: Un matrimonio sufre porque se creen incompatibles. Unos esposos que han descubierto el amor de Dios, van en su ayuda. Les hablan de la belleza del matrimonio, de que no han aprendido a amarse y eso se aprende, de que María les quiere ayudar, que Cristo está en medio y hará el milagro. Aquel matrimonio herido se llena de esperanza y deciden recomenzar y luchar por su matrimonio y su familia, ese gran tesoro.

Espíritu Santo,

Ven a nuestro matrimonio. Danos la fortaleza para amarnos a pesar de las circunstancias; danos el consejo para discernir ante las situaciones complicadas; danos la sabiduría de Dios para mirar nuestra relación desde Su Verdad; danos la inteligencia para comprender la Verdad del misterio de nuestro sacramento, Danos la ciencia de valorar a nuestro esposo como hijo de Dios; la piedad para abrirnos a la ternura del Padre y para con el esposo; y el temor de Dios, el miedo a ofenderle y desear permanecer en el amor. Espíritu Santo, transforma nuestro matrimonio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.