Archivo por meses: enero 2021

Hasta rasgar el cielo. Comentario para Matrimonios: Marcos 1, 7-11

EVANGELIO

Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor.

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Hasta rasgar el cielo.

Contemplamos hoy esta bella imagen de la Santísima Trinidad: El Hijo es bautizado por Juan, se rasgan los cielos y aparece el Espíritu Santo y la voz del Padre que lo bendice diciéndole que “Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco” en ese ejemplo de amor del Padre hacia el Hijo. Decía Benedicto XVI que “Su comunión (de Cristo) con la voluntad del Padre abre el cielo, porque es el cielo el lugar del cumplimiento de la voluntad de Dios”.
Por tanto, también nosotros podemos “abrir el cielo” si acogemos la voluntad de Dios para nuestra misión conyugal. También nosotros tenemos un predilecto, que es nuestro esposo, y también Dios, en nuestro bautismo hizo bajar el Espíritu Santo sobre nosotros. Contemplamos la escena y la llevamos a nuestra vida conyugal.
Gracias a la obediencia de Jesús, la barrera que separa la Comunión Trinitaria del amor infiel e imperfecto de los esposos, cae para permitir que seamos testigos de su Amor Trinitario aquí en la tierra. Promoveremos fielmente la verdad del amor conyugal, y entonces, el cielo se rasgará porque hemos sido fieles a la voluntad de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: (Rezando) Señor, hay muchas veces que no entiendo lo que pasa entre mi esposa y yo. Hay muchas veces que no comprendo qué le pasa, hay otras muchas que lleva cuentas del mal sin que se le olvide nada y no ve lo mucho que me esfuerzo y lo mucho que la quiero. Hay otras muchas veces que vuelvo a hacerle daño aunque no quiero, y otras muchas que me sorprendo a mí mismo pensando en mí otra vez en lugar de pensar en ella… en fin, un desastre. Pero Señor, yo quiero hacer Tu voluntad por encima de todo, aunque no entienda nada, aunque sea tan torpemente, aunque no sea capaz con mis fuerzas. Quiero que lo sepas. Te pido con todas mis fuerzas y con toda mi ilusión, que se haga Tu voluntad, hasta rasgar el cielo. Amén.

Madre,

A ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas… vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús… Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Con «sobrenaturalidad». Comentario para Matrimonios: Marcos 6, 45-52

EVANGELIO

Lo vieron andar sobre el lago.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 45-52

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.
Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.
Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice:
– «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»
Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

Palabra del Señor.

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Con «sobrenaturalidad».

A veces se nos embota la cabeza de pensar tanto, de racionalizarlo todo, y no estamos abiertos a la acción sobrenatural. Asistimos a muchas situaciones en las que se prescinde de lo sobrenatural, e incluso se desprecia. Y la acción sobrenatural está ahí, presente, porque el Espíritu está en nosotros, porque Cristo está entre nosotros… Pero nuestra mente está embotada con nuestros razonamientos, justificaciones, exigencias y deseos raquíticos.
Cristo está y puedo estar viviendo como si no estuviera. Actúa y yo, como si no actuase. Me da Su gracia y yo, como si no contase con ella. ¿Qué pena no?
Menos mal que de vez en cuando, lo reconozco, sube a mi barca y vuelve la calma.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Ana, me he dado cuenta de que vivimos amenazados constantemente por el miedo. Dicen que más del 90% de los miedos, tienen su origen en cosas que no han sucedido y que no sucederán jamás. Pero tememos por lo que pudiera pasar. ¿Y si pierdo el trabajo? ¿Y si le pasa algo al niño? ¿Y si nos roban la casa? ¿Y si caigo enfermo? ¿Y si no podemos pagar la hipoteca? ¿Y si me deja?…
Ana: Ya, Carlos, pero nuestra fragilidad, tiene un aspecto positivo, y es que nos recuerda que el Señor está presente, que dependemos de Él y que Él nos cuida. La única manera de vivir nuestra vida con paz es confiar en Él. ¡Hay tantos “y si…” a lo largo de la vida de una familia…!
Carlos: Pues sí, después de vivir el milagro de la vida, de haber recibido el don de una familia, de haber recibido el don de la fe… tenemos miedo de lo superfluo y nos hace sucumbir. Está claro que si vivo con miedo es porque vivo de espaldas a Dios. Así que, he decidido tenerlo más presente y vivir mi vida con «sobrenaturalidad». Hoy el Señor me dice: ¡Ánimo, soy yo, no tengas miedo!

Madre,

Como dice la primera lectura: “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor”. Sólo si vivimos en el Amor, expulsaremos nuestros temores. Alabado sea el Señor que nos ama tanto que velará siempre por nosotros. Amén.

Él colma. Comentario para Matrimonios: Marcos 6, 34-44

EVANGELIO

Al multiplicar los panes Jesús se manifiesta como profeta.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:
– «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».
El les replicó:
– «Dadles vosotros de comer»
Ellos le preguntaron:
– «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?».
Él les dijo:
– «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver».
Cuando lo averiguaron le dijeron:
– «Cinco, y dos peces».
Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.
Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.
Los que comieron eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor.

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Él colma.

El Señor tiene compasión de los débiles y los necesitados. Qué importante es que me sienta débil y necesitado para que Él se fije en mí. Qué importante es que acuda a Él, acercarme a Él, escuchar Su Palabra, para que estando cerca pueda recibir Su misericordia. El da a cada uno de manera sobreabundante, hasta que sobra. No solamente satisface mis necesidades, sino que colma mi capacidad de recibir y de recibirle. Puede que utilice mediaciones, y con lo poco de los demás, me llena. Y con lo poco mío, llena a los demás. Así quiere Él que sea.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mercedes: Carlos, necesitamos más tiempo de adoración al Señor.
Carlos (esposo de Mercedes): Pero ¿eso para qué? Si ya rezamos juntos, vamos a Misa… ¿Para qué también la adoración?
Mercedes: Estar expuestos a Él, contemplándole, es maravilloso. Él siempre sacia de forma sobreabundante. Pruébalo durante una temporada y verás.
(Carlos consintió)
Carlos: Se nota muy claramente los efectos de la gracia de Dios en nosotros. Nos está uniendo de manera notable. Quién lo iba a decir…
Mercedes: El Señor es así. Se compadece y da el alimento a los que se saben necesitados y acuden a Él.
Carlos: Impresionante.

Madre,

Tenemos hambre de Dios, hambre de Su gracia, de Su misericordia, de Su amor. Pedimos que venga a nosotros. Alabado sea el Señor.

El poder liberador. Comentario para Matrimonios: Mateo 4, 12-17. 23-25

EVANGELIO

Está cerca el reino de los cielos.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
– «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

Palabra del Señor.

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El poder liberador.

Hoy nos dice Jesús a los esposos, que nos convirtamos. Que creamos en el poder liberador de nuestro amor. Detrás de nuestro amor, se esconde Él y todo su poder, porque en nuestro amor, en nuestra entrega mutua, Él se hace presente. Si quieres transformar tu matrimonio, ama a tu esposo. Si quieres transformar a tu esposo, entrégate a él. Si quieres transformar a tus hijos, acoge a tu esposo tal como es. Si quieres transformar la sociedad, ama a tu esposo… Créetelo, practícalo, sé perseverante en esta misión y verás los frutos del Espíritu en ti a tu alrededor.
Este es el mensaje que viene a darnos el Señor. El mensaje del amor liberador. Tenemos que convertirnos y centrarnos en la misión que Cristo nos ha encomendado: La entrega a nuestro esposo y acogerle tal cual es. En ese acto de amor recíproco, está Cristo, interviene y me libera de mis penas, de mis rencores, de mis apegos, de mis sufrimientos inútiles.
La persona se revela en su causa. ¿Cuál es mi causa, la que me revela a mí, la que me define? Hijo de Dios y esposo. Pues ¡Que se note!

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Cariño, empieza un nuevo año, y te propongo un cambio en nuestra relación. Hasta ahora hemos intentado sanar todas nuestras heridas y superar nuestras diferencias a base de intentar dialogar, de intentar convencernos el uno al otro de que teníamos razón. Pero eso no ha funcionado, porque en el fondo ¿Qué buscábamos? Salirnos cada uno con la nuestra, aunque sea por turnos.
Alicia: Sí, Carlos. Digamos que hemos conseguido tener más o menos un entendimiento medio forzado y por rachas. Pero eso no es lo que yo esperaba de nuestro matrimonio. A mí se me queda bastante corto.
Carlos: Efectivamente. Eso mismo me pasa a mí. Pretendíamos hacernos uno, estar el uno en el otro, y eso no lo estamos consiguiendo. Por eso, te propongo que nos apoyemos en dones sobrenaturales, y el que se nos ha concedido por excelencia para nuestra relación es ¡Nuestro Sacramento del Matrimonio! Vamos a aprovechar ese don sobrenatural.
Alicia: ¿Y cómo lo hacemos?
Carlos: Entregándonos el uno al otro. Vamos a dedicar nuestra vida a hacernos felices el uno al otro, a ayudarnos a crecer mutuamente, ayudarnos a llegar a ser santos. A ver si somos capaces. En esa entrega actúa Cristo en nuestro matrimonio. ¿Qué te parece?
Alicia: Me parece genial. ¡Vamos a tope! Y si nos cansamos nos motivamos mutuamente ¿vale?
Carlos: A tope y sin parar. ¡Bienvenida la revolución del amor! La vamos a liar parda…

Madre,

¿Cuándo me convertiré? ¿Cuándo tomaré conciencia de que la única salida digna que tengo en mi vida es entregarme a mi esposo? Jesús, en su vida, vivió unos tiempos muy bien marcados: Un tiempo para crecer y prepararse, y llegado el momento, comenzó su vida pública, su misión. Quizás, a pesar de mis años, no me he preparado aun suficientemente para la maravillosa tarea de ser esposo. El Señor quiere liberarme. ¡Alabado sea!

Distintas motivaciones. Comentario para Matrimonios: Mateo 2, 1-12

EVANGELIO

Venimos a adorar al Rey.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y, venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

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Distintas motivaciones.

Los Magos buscan a Jesús, y Herodes también, pero sus motivaciones son diferentes. Cuando buscamos a Jesús sinceramente, todo lo que nos rodea lo utiliza Dios para ayudarnos a encontrarlo. En cambio, cuando nuestra intención no es recta, como en el caso de Herodes, Dios no permitirá que trunquemos Su plan.
Nuestro esposo es uno de los medios principales que Dios me pone para que llegue a Él. Según mi intención, puede que me ayude o puede que al revés, me despiste del camino correcto. Normalmente pensamos que depende de la intención que lleve él o ella, me ayudará o no a encontrarme con el Señor. Pero vemos que la intención de Herodes no era buena y sin embargo, ayudó sin querer a los Magos a encontrar al Niño. Dios se vale de todo para llevarme a Él, si mi intención es buena. ¿Y cuál debe ser ante todo mi intención? Adorarle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mamá: Buenos días, Pablito. ¿Ya te has levantado, tan temprano?
Pablito: Mamá, si Jesús era tan pequeñito ¿por qué le llevan los Reyes esos regalos tan raros? Yo creo que preferiría juguetes.
Mamá: Son regalos que representan quién era aquel Niño. El oro representa que era Rey, el incienso que es hijo de Dios, y la mirra que iba a morir como Hombre por nosotros. Con esos regalos le adoran y le dicen: Tú eres Rey, eres Dios y eres Hombre.
Pablito: ¡Qué chulo! Y nosotros ¿podemos adorarle también?
Mamá: Podemos y debemos. Sólo se debe adorar a Dios, y todo debemos hacerlo por Él y para Él. Cada cosa que hacemos deben ser regalos para Él en los que reconozcamos que es nuestro Rey, que es nuestro Dios y que es el modelo perfecto de Hombre al que tenemos que seguir.
Pablito: ¿Cuándo os vais a levantar para ver si han llegado los Reyes?
Papá: Nos levantaremos ya, pero antes, llama a tus hermanos y vamos a darle gracias a Jesús por este día tan bonito que nos regala. Vamos todos al Belén a adorar al Niño como cada mañana y después iremos al árbol a ver si debajo hay regalos ¿Vale?
Pablito: Sí, ¡Tengo mucha ilusión!

Madre,

Gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que día a día intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.
Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra: En esta santa Navidad te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Bendícenos en este día tan especial. Estamos aquí reunidos para adorar al Niño y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas. Amén.