Archivo de la etiqueta: ser uno

Comentario del Evangelio para Matrimonios: Jn 15, 12-17

El amor ¿Una ley?

Dice San Agustín:

Es por esto que el mandamiento del amor, resume todos los demás. Cristo vino a revelarnos el mandamiento del amor, pero también a mostrarnos cómo amar.

La muestra suprema del amor es dar la vida por los amigos. Damos la vida cada día por nuestro esposo (en genérico), en pequeñas cosas: Renunciando a mis gustos por darle gusto, a nuestro descanso por servirle, a nuestros criterios por complacerle, tirar del carro de la fe cuando el flaquea…
Esto es dar la vida por amor y en estas pequeñas cosas se santifican los esposos.

Este concepto del amor es bastante diferente al que conocemos en nuestra sociedad, una sociedad que a menudo piensa del amor como algo que se recibe, como un sentimiento o una emoción que va y viene, como una cuestión de suerte…

“A los animales les basta seguir sus impulsos para realizar su vida en plenitud. No ocurre así con el hombre: Hay una ambigüedad en el deseo humano, porque sabemos que no todos nuestros deseos nos hacen más felices… ¿Cómo diferenciar entre deseo y deseo? ¿Cómo encontrar la luz que alumbre este laberinto?” (Llamados al amor) En el Antiguo Testamento hay una primera respuesta: Los mandamientos. Al obedecerlos, se alcanza la luz para distinguirlos.

Vino entonces Cristo, no a abolir la ley, sino a llevarla a plenitud. El dedo de Dios, que escribe sobre las tablas de piedra los mandamientos, reescribe la ley ahora sobre la arena a través de Jesús ante la mujer adúltera. “Jesús lleva a plenitud la Ley no porque añada más mandamientos, sino porque la tatúa en los corazones. Así, su cumplimiento ya no viene de fuera: Brota de dentro como un manantial que sale de la roca, coincidiendo con los más hondos deseos y aspiraciones” (Llamados al amor).

Ahora la persona que dice, “Te amo” está dispuesta a sacrificarse por la otra. Es su deseo más profundo, aunque esto signifique guardar silencio, cansarse, comprometerse, luchar… todo por conseguir un bien mayor para el amado. Así se realizan hombre-mujer y llevan su vida a plenitud.

Dice Juan José Pérez-Soba, un verdadero estudioso del tema, que amar es una promesa entre personas por la cual uno mi destino al tuyo. Eso hace Dios con nosotros. Por Su amor, Jesús se encarna y por Su amor Jesús llega a dar la vida en la cruz por sus amigos. Su mandamiento de amarse uno a otro como nos ha amado Él, requiere sacrificios. El amor del que habla Jesús es amor en acción, amor que paga el precio de una entrega hasta el extremo.

Gracias Señor por elegirnos, por capacitarnos. Haremos cosas grandes, no porque seamos grandes, sino porque el que nos ha capacitado es grande.
Gracias por destinarnos a dar frutos para toda una eternidad. Eso te pedimos, que seamos uno como vosotros lo sois y amarnos como vosotros os amáis y unidos como vosotros, amemos a nuestros hijos y todo aquel que nos pongas en el camino.

Comentario del Evangelio para Matrimonios Jn 10, 22-30

La misión de ser “Uno”

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, … y nadie las arrebatará de mi mano. … Yo y el Padre somos uno.”

Señor, nosotros somos tus ovejas, tú nos conoces y te seguimos. Y la pista que nos das en tu seguimiento es: “Yo y el Padre somos uno”.

(Seguimos trabajando sobre ideas presentadas en el libro “Llamados al amor, Teología del cuerpo en Juan Pablo II” de Carl A. Anderson y José Granados)

Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. La imagen se refiere a la dignidad del hombre, mientras que según los Padres de la Iglesia, la semejanza mide nuestra cercanía a Dios. Por eso la semejanza crece con el tiempo.

Por tanto, la imagen no es como una fotografía, sino más bien como una obra de teatro, como un camino en que el hombre refleja la imagen de Dios. ¿Cuál es ese camino?. En primer lugar, reconocer la filiación divina, pero eso no es suficiente. Tenemos que escuchar su Palabra y dar fruto. San Juan Pablo II lo dice en Mulieris Dignitatem: “Esta semejanza es una cualidad del ser personal… y es también una llamada y una tarea”.

¿La tarea? En la comunión de personas es como la imagen de Dios llega a su plenitud. Y el matrimonio es la forma de comunión a la que estamos llamados desde nuestra vocación. El matrimonio es el camino que nos lleva a Él.

Hoy terminamos con un rosario a Nuestra Señora de Fátima, Patrona de este proyecto misionero de amor, para matrimonios. Ella nos guía en este itinerario de fe y formación.
María, Reina de la Familia, ruega por nosotros.