La carga es ligera. Comentario para matrimonios: Mateo 11, 28-30

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

La carga es ligera.

A través de la humildad reconocemos la verdadera relación entre Dios y el hombre, viendo el sitio que ocupamos ante Dios. La vida Cristo, desde su nacimiento hasta su muerte, fue un acto perfecto de humildad estando sometido plenamente a la voluntad del Padre, y alcanzó su punto culminante en la cruz. Por nuestro pecado ante la dificultad tendemos a olvidarnos de Dios, intentado solucionarlo con nuestras propias fuerzas, que nos llevan a cansarnos y agobiarnos, donde el amor propio se hace dueño de nuestros actos y nos aleja de la voluntad de Dios. Pero Cristo nos pide que acudamos y aprendamos de Él, que es manso y humilde de corazón, enseñándonos a ser mansos para acudir a Dios y humildes para cumplir Su voluntad. Cada dificultad, cada prueba, cada cruz está pesada en la balanza del Amor de Dios, no tengas miedo, el Señor siempre está a tu lado y esperando que acudamos a Él para acompañarnos.
En el matrimonio Cristo se revela a través de nuestro esposo, estando siempre dispuesto a acompañarnos, a acogernos y a compartir todo. La gracia del sacramento hace a los esposos mansos para entregarse entre ellos y humildes para cumplir juntos la voluntad de Dios. En un matrimonio manso se manifiesta el rostro de Cristo, mostrando Su Corazón que es manso y humilde.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Daniel: Carmen, te noto un poco rara ¿va todo bien?
Carmen: Qué bien me conoces, pero no quería contarte nada porque ya tienes bastante con lo que estás viviendo, entre tu búsqueda de trabajo y la salud de tu madre, no quería preocuparte con más cosas.
Daniel: Querida Carmen, todas mis dificultades te las he contado para compartir mis sentimientos contigo y sentirme apoyado por ti en todo. Necesito compartirlas para poder soportarlas mejor.
Carmen: Ya lo se Daniel, pero ya tienes bastante y lo mío es solo temporal y se pasará.
Daniel: Eso espero, pero también necesito saber que puedo ser tu apoyo ante tus dificultades por poco que sea, estoy a tu lado y quiero que acudas a mi para poder ayudarte en todo.
Carmen: Tienes razón, perdóname, creía que te hacía un favor sin contártelo y es al contrario, te he sumado otra preocupación por que me lo has notado. Pensé que sola con mis propias fuerzas iba a poder solucionarlo y no es así. Me he dejado llevar por mi amor propio.
Daniel: No hay nada que perdonar, todo lo contrario, siempre estoy aquí para lo que sea, a pesar de mis dificultades, eres lo más importante para mí y la mejor manera de demostrártelo es estar a tu entera disponibilidad.

Madre,

Ayúdanos a no tener miedo y que acudamos a tu Hijo para que nos enseñe a ser mansos y humildes de corazón ante la dificultad. Bendito sea Dios

Recibirlo todo. Comentario para matrimonios: Mateo 11, 25-27

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Recibirlo todo.

¿Qué tienen los pequeños que no tienen los sabios? Jesús nos muestra dos actitudes del corazón. Los pequeños se asombran fácilmente, preguntan, confían, reconocen que no saben, se dejan enseñar y con sencillez reciben todo de sus padres. Todos nacemos con un corazón de niño, pero la soberbia heredada del pecado original nos va haciendo autosuficientes. Es la misma tentación del Génesis: «Seréis como dioses» (Gn 3,5). Así va naciendo el sabio y entendido; dejo de preguntar, dejo de pedir ayuda, dejo de escuchar, no me dejo corregir… Estoy tan lleno de mí mismo y de mis certezas, que no necesito recibir nada. Y cuando dejo de recibir, dejo de ser pequeño.
Los sabios y entendidos del matrimonio piensan: “Ya sé cómo eres”, “siempre haces lo mismo”, “no vas a cambiar”, “ya te conozco”; mientras el pequeño piensa: «Señor, ayúdame», «necesito tu gracia», «necesito a mi esposo», «necesito aprender a amar.» Cuanto más llenos estamos de nosotros mismos, menos espacio encuentra el Señor para revelarnos los secretos de su Corazón. Por eso Jesús hoy da gracias al Padre, porque sigue encontrando almas pequeñas, aquellas que cuando no entienden siguen confiando. Esa confianza es la puerta por la que el Padre revela sus secretos. Y es que los secretos del Padre no se conquistan; se reciben con un corazón de niño. ¿Es mi corazón uno de estos?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Jaime y Carmen habían planeado salir a cenar juntos después de una semana agotadora. Pero a última hora se rompe la lavadora, se inunda la cocina y uno de los niños empieza a tener fiebre. El plan perfecto se viene abajo.
Jaime: (recogiendo agua visiblemente frustrado) ¡Menudo desastre! Con las ganas que tenía de esta noche…
Carmen: Cariño, mírame un momento. Mi yo controlador también está protestando por dentro, pero me gustaría decir como Jesús: «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien».
Jaime: ¿De verdad te sale decir eso ahora mismo?
Carmen: No me sale de forma natural. Me sale desde la fe. Yo también habría elegido otra noche, pero el Padre ha permitido esta. Y si Él la ha permitido, será porque aquí también quiere regalarnos algo.
Jaime: Mi plan era cenar en un restaurante.
Carmen: Y el de Dios parece que es cuidar de nuestro hijo y achicar agua juntos.
(Jaime sonríe por primera vez en toda la noche).
Jaime: Pues pidamos una pizza y terminemos de recoger esto.
Carmen: Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Madre,

regálame un corazón pequeño que no necesite entenderlo todo y enséñame a descubrir cada día los regalos escondidos del Padre. ¡Bendita y alabada seas!

¡Que sí! Comentario para matrimonios: Mateo 11, 20-24

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

¡Que sí!

Estamos ante uno de los pocos momentos del Evangelio en el que se nos muestra el profundo lamento de Jesús ante quienes no se convierten. Es el dolor de su Corazón por aquellos que, aun teniendo a su lado testigos que los animan a recorrer el camino del amor, no creen, no cambian y no llegan a gustar la bienaventuranza eterna, que ya puede comenzar como primicia aquí en la tierra. Es el lamento del Corazón de Dios por los hijos que se pierden porque no quieren transformar su corazón; porque siguen aferrados a sus rencores, al pasado, al dolor, al juicio y a la desesperanza, y no se abren a un camino nuevo desde la esperanza. Muchos corazones que han sufrido tantas heridas que ya no saben qué creer… pero os decimos a vosotros, ¡queridos esposos, que sí! ¡Que es posible! Haced caso a esa pequeña luz dentro de vosotros que sin saber cómo ni por qué os impulsa a un sí aunque sea débil… Ahí está Dios llamándoos, atrayéndoos y diciéndoos: Es posible resucitar a un amor nuevo, a un amor que jamás habéis conocido. ¡Es verdad que Jesús hace nuevas todas las cosas! ¡Que sí! Seguid adelante. Agarraos a todas las manos que se os tiendan. Subid a la camilla que ponen delante de vosotros y dejaos llevar hasta Jesús. Tal vez todavía no lo conocéis del todo, pero dejaos llevar por los corazones que sí lo conocen. Somos muchos los matrimonios que damos testimonio de que sí: ¡Él lo hace! Creed. Dejaos hacer. Él lo hará. Con vuestro sí, Él lo hará. Y dejándoos transformar por Él, consolaréis el Corazón de todo un Dios. ¿Es grande o no es grande el plan?

Aterrizado a la Vida Matrimonial:

Elena y Javi cuentan a sus tutelados brevemente su historia:
Elena: Mirad, cuando nosotros llegamos a Proyecto estábamos tan mal que nuestros familiares no sabían que estábamos siendo acompañados por un matrimonio e intentando salvar nuestra familia. Ellos no querían ni oír hablar de eso. Habíamos sufrido mucho muchos años y creían imposible que fuéramos felices juntos.
Javi: Así es. Pasamos un tiempo muy difícil y muy duro porque entre nosotros también había mucha desconfianza en el camino la verdad, también mucho dolor, resentimiento por lo vivido… pero algo dentro de nosotros nos hacía seguir caminando. Hasta a nosotros nos sorprendía ¿verdad Elena?
Elena: Sí Javi… No os vamos a decir que es fácil o rápido, os vamos a decir que es posible y que es verdad lo que habéis escuchado. Que no estáis perdiendo el tiempo porque nosotros somos testigos de que tener esperanza no es de tontos. Aquí hemos encontrado la vida y el amor que nunca hubiéramos imaginado para nosotros, algo que cuando veíamos en los demás nos parecía ficticio e imposible y hasta nos molestaba.
Javi: Bueno, y sobre todo, jamás hubiéramos imaginado estar ahora acompañando a otros matrimonios que están como estábamos nosotros; hablándonos del camino que hemos recorrido. Eso sí que ha sido otra sorpresa. Por eso os decimos: ¡ánimo! ¡creed y veréis la gloria de Dios! Si nosotros llegamos, ¿por qué vosotros no?
Elena: Dejaos sorprender por Su poder cuando encuentra corazones que dicen si, ¡no dejéis de decir si!

Madre,

Gracias por darnos este Proyecto de Amor que muestra el camino verdadero y nos ha devuelto la vida. ¡Alabado sea el Señor!

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MADRID 25 – 27 SEPTIEMBRE 2026

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN MADRID 25 – 27 SEPTIEMBRE 2026

Una lucha que salva. Comentario para matrimonios Mateo 10,34-42

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 34 – 42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Una lucha que salva.

En nuestra vocación matrimonial Jesús nos anima a perder lo que muchas veces pensamos que es nuestra vida, para ganar la vida que él tiene pensada para nosotros. No se puede tener todo, muchas veces tratamos de contentar toda las pretensiones de nuestra familia de origen, contentar las apariencias sociales, la vida de éxito profesional y al final ya no nos queda fuerza para nuestro esposo, cuidar nuestra intimidad, la paz de nuestro hogar, la oración conyugal, estar atentos a servirnos… Hay que cambiar el orden, primero Dios y la comunión con mi esposo y después todo lo demás, y muchas veces esto nos genera lucha, pero esta lucha es la que nos acerca a vivir el Reino de Dios en nuestra vida.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Pedro, lo estoy intentando pero me hace sufrir el rechazo de tu familia, creía que al casarnos encontraría la madre que nunca tuve pero he encontrado una situación que está consumiéndome, y tu actitud mucho más.
Pedro: Laura tienes razón y te pido perdón, llevo mucho tiempo tratando de no tomar partido en esto porque me resulta violento poner en verdad esta situación, me da miedo perderlos sobre todo por el carácter que tiene mi hermana. Pero esto está afectando a nuestra unión, está minando nuestra alianza porque debería cuidarte y sin embargo, elijo no contrariar a mi familia.
Laura: No quiero que pierdas a tu familia, seguro que el Señor me ayuda a llevar esta carga.
Pedro: No quiero perderlos, pero tengo que llevar verdad a esta situación, hablaré con ellos las veces que haga falta con todo el amor que pueda, será duro pero no voy a arriesgar nuestra unión por no pasar este mal trago, esta batalla la afrontaremos unidos en el corazón de Cristo.
Fue difícil para Pedro, pero con mucha oración, amor y años, su familia terminó por admirar la comunión que se vivía en el matrimonio de su hijo, fuente de su felicidad y la de su familia.

Madre,

Que no tenga miedo a poner en crisis todo aquello que me aleje de mi vocación de esposo ¡Alabado sea Dios!