
Tengo que entrar en el corazón de mi esposo/a, descubrir su interior con la ayuda de Dios, para ganarme su confianza.
Un matrimonio que se conoce y conoce al Señor, ha de ver cosas mayores.

Tengo que entrar en el corazón de mi esposo/a, descubrir su interior con la ayuda de Dios, para ganarme su confianza.
Un matrimonio que se conoce y conoce al Señor, ha de ver cosas mayores.

El Señor nos invita a vivir experiencias en intimidad con Él, experiencias de poner en práctica el Evangelio en nuestro matrimonio, experiencias que cambian nuestra vida y dan fruto.

Esposos, reconoced la acción del Espíritu Santo en vuestro matrimonio, vivid las caídas con humildad para despojaros del orgullo y haced oración para reconocer lo que viene del Padre.

Cristo está entre nosotros, esposos, y no lo reconocemos. Si confiamos en nuestras fuerzas, nos decepcionamos. Reconozcamos que el poder no está en nosotros. La humildad es la base de la esperanza.

En el corazón están todos los tesoros que gano para la eternidad. ¿Qué voy a atesorar en mi matrimonio este nuevo año que Dios me concede? Pidamos a María guardar ahí, como ella, los dones de Dios.