Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Un cepillado. Comentario para Matrimonios: Juan 13, 21-33.36-38

EVANGELIO

Uno de vosotros me va a entregar… No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas hacer, hazlo pronto».
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:
“Donde yo voy, vosotros no podéis ir”».
Simón Pedro le dijo:
«Señor, ¿a dónde vas?».
Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó:
«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó:
«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

Palabra del Señor.

Un cepillado.

Pedro cree que podrá seguir a Jesús y dar su vida por Él, apoyándose en sus propias fuerzas. Jesús le enseña que no es así. En su respuesta a Pedro hay un tono un tanto irónico ¿Con que darás tu vida por mí? Le dice. Como si quisiera decirle ¿A dónde irás sin Mí? Y le hace pasar por la experiencia de la humillación de actuar sólo con sus fuerzas, lo que le lleva a negar a Jesús, no una ni dos, sino hasta tres veces, para que le quede bien clarito.

Aterrizado a la vida matrimonial:

(Ramón es impulsivo y está en un momento delicado, con ciertos por la situación en su trabajo, eso le tiene centrado en sí mismo y en sus preocupaciones. Patricia está muy volcada con los demás, y tiene a Ramón un poco abandonado. Sus gestos de cariño y su simpatía van dirigidos a otros, pero casi nunca a Ramón, en el que siempre ve lo negativo. Ramón hace aspavientos, harto porque la conversación telefónica de Patricia no acaba de terminar).
Patricia: (siente una gran tentación de contestarle: ¡Quien te has creído que eres!, pero como están los niños delante se calla, pero ya ha pecado en su corazón. Al terminar el día, en la oración, ve a Jesús cómo ante la traición de Judas, glorifica al Padre, no lo impide, no reprocha, no insulta, ni lo desprecia… Jesús le invita a sacar a la luz su deseo oscuro y al no querer Judas, Jesús le da libertad. Patricia se ve pobre y le llora a Dios, ve su gran diferencia entre cómo ella y como ama Jesús. Patricia descubre que juzga a Ramón, pero ella es igual en su corazón.)
Patricia: Somos un matrimonio frágil, vivimos tentaciones, caídas. Esto del Sacramento del Matrimonio es una obra de Dios. Tenemos que aprender a verlo con la humildad de los que se saben incapaces de las cumbres del Amor. Sólo Dios es capaz, y si no es con Su ayuda ¿A dónde iremos?. El que se hace pequeño, el que entiende que todo es un don, un don de Dios que recibo, para darlo. Eso somos. Puras mediaciones de Dios, y muchas veces intentamos hacernos protagonistas de las cosas de Dios, y exigírselo al otro. Perdóname, por exigirte lo que Dios no te ha dado y verme mejor que tú.
Ramón: es cierto ¡perdóname! Te prometí dar mi vida por ti y últimamente la estoy dando por mi trabajo. Me esforzaré en hacerlo bien.
Patricia: Yo también, me esfuerzo mucho por agradar a los demás y no a ti. Me esforzaré en hacerlo bien. Qué grande es el Señor.
Ramón: Sí. Todos nuestros esfuerzos consisten en ir haciéndonos pequeños para que Él se haga grande en nosotros y en nuestro matrimonio. Ese es el secreto del amor que se va transformando en Su Amor.

Madre,

Tú eres la llena de Gracia. Tú que ves la súplica del pobre que exclama: “No puedo más, sólo te tengo a ti”, mírame a mí. No quiero ser el Judas que no reconoce su miseria y su pequeñez. Quiero ser el Pedro que llora reconociendo su soberbia. Con Tu permiso, y aunque estemos en Semana Santa, rezo un poquito del Gloria: Porque solo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios Padre. Amén.

Detalles VIP. Comentario para Matrimonios: Juan 12, 1-11

EVANGELIO

Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor.

Detalles VIP.

Jesús, que veía acercarse la hora de su muerte, parece que se refugia por un rato en casa de sus amigos, dejándose querer. Agradece el acto de María, ese amor que es cortés. Mientras que Judas todo lo juzga desde lo práctico que al final acaba recayendo sobre sus propios intereses. ¿Me doy cuenta de que esto me ocurre a mí a menudo? Observo que cuando tiendo a ser muy práctico, el hilo conductor de esa practicidad acaba en mí: Mi comodidad, ahorrarme trabajo… Acaba en un beneficio para mí.
En cambio, los detalles, tienen como destino a los otros. Me llevan a la generosidad, a mostrar cariño, a demostrar el amor. Si tengo detalles con mi esposo, me descentro de mí y le demuestro que estoy pendiente de él/ella.
Jesús da mucho valor a la alabanza de María. Qué importante es dedicar tiempo a alabar al Señor en nuestra oración. Sencillamente contemplar las maravillas de Dios y alabarle por su grandeza y su belleza.
A nosotros, como a Lázaro, Jesús nos ha devuelto a la vida. Cada noche tenemos que invitarle a cenar con nosotros, en agradecimiento por tanta generosidad.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: El ambiente en casa sigue estando regular. Hay como una oposición incómoda que permanece entre nosotros.
Esposo Tutor: ¿Qué detalles has tenido hoy con tu esposa? ¿Qué cosas bonitas le has dicho? ¿Le has agradecido sus esfuerzos por ti y su dedicación?
Andrés: Bueno… he recogido el lavaplatos, he pasado la aspiradora. También he hecho la cama y ayer domingo hice una paella, y encima se quejó porque se me había pasado un poco.
(Mientras la esposa Tutora habla por separado con Ana, mujer de Andrés)
Esposa Tutora: Ana, ¿Tú te sientes querida porque Pablo ponga el lavaplatos?
Ana: No. Es una de las tareas que tiene asignadas.
Marta: Pues deberías. Debemos sentiros queridos por todo lo que hacemos por el otro o por la familia, aunque sea una tarea cotidiana. Pero además te pregunto: ¿Qué detalles has tenido con Andrés hoy?
Ana: La verdad, es que, fuera de las tareas del hogar, nada.
(Matrimonio Tutor: les hablan a los dos)
Matrimonio Tutor: Cuando tienen detalles con nosotros nos sentimos importantes, experimentamos que se preocupan de nosotros, que nos quieren. Las empresas lo saben y utilizan los detalles para sus clientes VIP ¿A que sí?. También con Dios debemos tener detalles con Dios. Sabemos que le gustan.

Madre,

Aprovechemos mientras estemos juntos para tener detalles el uno con el otro. Siendo delicados entre nosotros, con el Señor lo somos. Alabado sea el Señor que nos enseña las claves del Amor. Amén.

¿Para nada? Comentario para Matrimonios: Mateo 27, 11-54

EVANGELIO

¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 27, 11-54

¿Eres tú el rey de los judíos?
C. En aquel tiempo, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, y el gobernador le preguntó:
S. -«¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ -«Tú lo dices».
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. -«¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. -«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. -«No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
El gobernador preguntó:
S. -«¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».
C. Ellos dijeron:
S. -«A Barrabás».
C. Pilato les preguntó:
S. -«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».
C. Contestaron todos:
S. -«Sea crucificado».
C. Pilato insistió:
S. -«Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. -«¡Sea crucificado!».
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:
S. -«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!».
C. Todo el pueblo contestó:
S. -«¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
¡Salve, rey de los judíos!
C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
S. -«¡Salve, rey de los judíos!».
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.
Crucificaron con él a dos bandidos
C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.
Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz
C. Los que pasaban lo injuriaban y, meneando la cabeza, decían:
S. -«Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».
C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:
S. -«A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¡Es el rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”».
C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.
«Elí, Elí, lamá sabaqtani?».
C. Desde la hora sexta hasta la hora nona, vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A hora nona, Jesús gritó con voz potente:
+ -«Eli, Eli, lamá sabaktaní.»
C. (Es decir:
+ -«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. -«Está llamando a Elías».
C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.
Los demás decían:
S. -«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».
C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu,
Todos se arrodillan, y se hace una pausa.
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.
El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. -«Verdaderamente este era Hijo de Dios».

Palabra del Señor.

¿Para nada?

Hoy, hemos leído este Evangelio en familia entre tres, como suele hacerse en las Eucaristía. Sorprende lo poco que ha intervenido el que leía la parte de Jesús. Señor, Tú eres el protagonista y sin embargo quedas como oculto ante la grandeza de la obra que Dios Padre estaba haciendo por medio de Ti. A pesar de la brutalidad de Tu entrega, dejas paso al protagonismo de la obra del Padre en Ti.

En la grandeza de Tu entrega, destaca ese gran paso que das cuando dices: No me quitáis la vida, la doy yo por vosotros. Es la actitud que acompaña Tu cruz redentora, la del Cordero de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Claudia: Me propuse no estar pendiente de mí esta cuaresma, centrarme nada más que en ti y en hacerte feliz y, ¿sabes qué?
Javier: ¿Qué?
Claudia: ¿Tú lo has notado?
Javier: No mucho, la verdad.
Claudia: Pues eso justo. En vista del apabullante “éxito”, decidí tirar por otro camino y hacer ayuno. ¿Tú lo has notado?
Javier: Pues tampoco mucho, en realidad.
Claudia: Un viernes en el desayuno hasta se me olvidó la abstinencia. Fíjate si estaba poco concienciada… Y ¿sabes para qué me han servido todos mis compromisos?
Javier: ¿Para nada?
Claudia: No, tontorrón, me han servido para enamorarme más del Señor y valorar mucho más Su sacrificio tan gigantesco por mí.
Javier: Bueno, parece que tu debilidad te ha servido más de lo que te habría servido si hubieses sido muy fiel a tus compromisos.
Claudia: Así es mi Dios. Su bondad supera mi pequeñez de manera desbordante. Bendito sea Dios.
Javier: Vale, pero el primero de tus dos propósitos no lo dejes ¿eh?
Claudia: ¡Ey! Interesaillo…

Madre,

Ayúdanos a vivir esta Semana Santa con fe, esperanza y caridad. Fe en quien fue enviado por mí, esperanza porque pagó por mis culpas y caridad recibida del Amor más grande, del que dio su vida por mí. Alabado sea el Señor por siempre.

La catástrofe. Comentario para Matrimonios: Juan 11,45-57

EVANGELIO

Para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 11,45-57

En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Palabra del Señor.

La catástrofe.

Jesús, primero te pedían signos y cuando se los das, entonces te quitan de en medio porque todos iban a creer en ti. Está claro que el que no está contigo, acaba estando contra ti. También me sorprende que la mayor catástrofe de la historia, que consiste en que los hombres matan a su Salvador, a Dios, sea el medio que Tú has querido para salvar a toda la humanidad. Tus designios contaban ya con eso y por eso, el sufrimiento tenía que convertirse en medio de salvación. No lo elegiste Tú, lo elegimos nosotros, no lo quieres Tú, lo quisimos nosotros, pero ahora es lo que nos queda. Ya que es tan desagradable, que al menos creamos en Tus obras a través de Tu sufrimiento y del nuestro.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Mario: Esposa, te voy a contar una historia. Hace muchos años, un crucero queda a merced de las olas en una tormenta, porque la tripulación desoyó las órdenes de volver a puerto debido a las condiciones meteorológicas adversas que se pronosticaban. Lo que en principio iba a ser un viaje de placer, se convirtió en una auténtica tortura que puso a prueba a todos los pasajeros de aquel barco. Algunos murieron el día en que el barco naufragó. Quedó boca abajo y los pasajeros consiguieron encaramarse al casco que permanecía a flote. Fueron días de mucha angustia. Comieron algunos restos que consiguieron salvar del barco, y bebieron agua potable que extraían de unos depósitos. Pero cuando ya todo parecía perdido, porque se agotaban las provisiones, vieron que salía a flote por estribor un bote salvavidas que se había desenganchado milagrosamente de la cubierta del barco hundida bajo el agua, abriéndose paso entre los muchos obstáculos hasta emerger a la superficie. Al principio les dio mucha alegría, pero pronto se dieron cuenta de que con un solo bote no solucionaban nada. ¿Quiénes iban a ser los pocos que se salvarían? Un experto en salvamento marítimo planteó la solución: Subirían unos cuantos elegidos, con provisiones suficientes, para que intentasen llegar con el bote a tierra firme, pedir ayuda y así salvarlos a todos. Pero resultó que ninguno quería quedarse allí esperando. Todos querían ser elegidos para subir a aquel bote, y esto provocó graves discusiones incluso agresiones entre los supervivientes. Al final, los responsables del barco, ante la posibilidad de perder el control de la situación, decidieron hundir el bote para evitar el riesgo de un posible motín. Y así lo hicieron. Cogieron algunas bengalas que quedaban a bordo y las dispararon contra el bote que comenzó a arder inmediatamente y se fue consumiendo hasta desaparecer bajo el agua. ¿Crees que actuaron bien los responsables de la tripulación del barco?
Cristina (esposa de Mario): ¡Qué desastre! Pero ¿cómo es posible? Actuaron pensando en mantener su control sobre la situación, pero estaban condenando a todos a una muerte segura.
Mario: Pues ahora ponte en situación de la tragedia que tuvo suponer en tiempos de Jesús, el asesinato del único y último Salvador que Dios iba a enviar. La última opción que tenía el mundo de sobrevivir al pecado y a la muerte. Entiendo muy bien el estado en que quedaron los discípulos al asistir al entierro de Jesús. Pero Dios siempre interviene cuando ya parece que la situación se ha tornado imposible.
Cristina: Desde luego. Eso sí que fue una temeridad de unas proporciones inusitadas. Una auténtica catástrofe universal. Y la respuesta de Dios… Sólo Dios…
Mario: No somos conscientes de lo que nos estábamos jugando…
Cristina: Oye, y ¿qué pasó con los del crucero?
Mario: Dios hizo que al incendiarse el bote salvavidas, otro barco que hizo pasar relativamente cerca, avistara el humo. Al final, aquel bote fue hundido por la salvación de muchos. La tripulación que hundió el bote salvavidas fue ajusticiada y condenada.

Madre,

Cuanto mayor es la agresión de los hombres hacia Dios, mayor el es amor y la misericordia de Dios hacia los hombres. Aprendo a vencer el desamor con más amor. Es una injusticia de cara a los hombres, pero es la justicia divina que nos sobrecoge, nos admira y nos convierte. ¡Alabado sea Dios!

Familia en obras. Comentario para Matrimonios: Juan 10, 31-42

EVANGELIO

Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: «Yo os digo: sois dioses»? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.

Palabra del Señor.

Familia en obras.

Señor, gracias por tantas obras buenas que haces cada día en nuestras vidas. Desde luego que son las obras del Padre, esas y sólo esas, porque siempre actúas en Su nombre. Hoy siento que me preguntas si yo también me comporto como hijo, haciendo las obras de mi Padre. Reviso estos días a fondo y me lo pregunto.

Nosotros también podemos hacer las obras del Padre: Recuerdo aquel esposo, que no tenía fe. Pero alguien que Dios había puesto en su camino le dijo, si no puedes rezar tú, rezaré yo por ti. Al cabo de un tiempo, de manera inexplicable, aquel esposo se convirtió, y de qué manera. Su relación con Dios pasó a ser una prioridad en su vida.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Para estos días, te propongo un plan familiar. Podemos hacer cosas extraordinarias, si Dios quiere a través de nosotros. Podemos hacer obras que hablen de Dios ¿Qué te parece? Podemos alcanzar el amor en casa, siendo una “Familia en obras”: Contigo, esposa, hasta cuando estés enfadada conmigo, o si soy yo quien se enfada… En cada detalle pequeño del hogar… Cuando hablamos con Dios y nuestros hijos, que necesitan profundizar en sus cosas…
Carmen: Haciendo obras para que reine el amor y el calor de un hogar, creando un ambiente donde todos deseemos estar. Esto tiene que ser como un trocito de cielo para nuestra familia. Un sitio donde descanse nuestro corazón, donde compartamos las penas y las alegrías, donde descanse también nuestra alma en Jesús. ¿No es así el hogar de Dios? Esas son las obras de Dios que podemos hacer en la familia, y que demuestran que somos Sus hijos.

Madre,

Ya nadie me puede decir que no existes, porque he experimentado Tu acción en mi vida. Sé que estás a mi lado. Sé que me llevas hacia tu Hijo. No me dejes Madre. Vivo para Ti. Gloria a Dios. Amén.