Archivo del Autor: Esposos Misioneros

¿Te lo vas a perder? Comentario para Matrimonios: Lc 8, 19-21

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Evangelio de día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21
En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: «Tumadre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Élrespondió diciéndoles: «Mimadre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

¿Te lo vas a perder?

Este evangelio, a primera vista, puede desconcertar, porque da la impresión de que Jesús desprecia a su Madre y a sus familiares. Pero la realidad es justo la contraria: los ensalza, mostrando el verdadero motivo por el que son íntimos Suyos: escuchan la Palabra de Dios y la cumplen, y al hacerlo, viven en un mismo Espíritu, que es lo que les hace uno con Cristo. Jesús aprovecha la ocasión para invitarnos a vivir en esa misma intimidad con Él. Para los esposos esto significa que no hay unión humana más fuerte entre nosotros y con Jesús, que la que nos da el sacramento; presencia real del espíritu Santo entre nosotros. Por lo tanto no se trata simplemente de hacer cosas juntos, compartir tareas o aficiones; se trata de algo mucho más profundo: a través de nuestro amor, cada vez que nos entregamos, nos perdonamos, rezamos, nos servimos el uno al otro unidos a Jesús, dejamos que Él se encarne en nosotros, nos hace uno y nos hacemos íntimos de Cristo. ¿Quién se lo va a perder?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Esperanza: Ay Jaime doy tantas gracias a Dios por la unión tan impresionante que estamos experimentando… Y todo es gracias a la oración Jaime, y a que estamos siendo fieles a la oración conyugal.
Jaime: Si Espe. Es así. Muchas veces se me pasaba por la cabeza que quizá para unirnos más tendríamos que compartir aficiones, o más tiempo juntos…no sé… y bueno por supuesto es importante, pero verdaderamente lo que nos está haciendo crecer en nuestro amor y en intimidad entre nosotros y con el Señor, es la oración. Qué importante es. Es imprescindible para hacernos una sola carne; por eso el demonio pone siempre tantos obstáculos.
Esperanza: Así es mi amor. Tenemos que ser fuertes y perseverar en la oración porque si ahora nos sentimos unidos, vamos a alucinar con lo que va a hacer el Señor con nosotros si no desistimos.
Jaime: Yo voy a por todas Esperanza, le doy un Si gigante al Señor.
Esperanza: Ese es mi Jaime, ¡ay qué te quiero yo!
Jaime: Anda que yo…

María,

Decían los santos Padres de la Iglesia que eras más dichosa por creer que por engendrar. Eres modelo perfecto de discípula que acoge y guarda la Palabra. Te pedimos Madre, que como tú digamos siempre cogidos de tu mano: Hágase en nosotros Tu voluntad. ¡Alabada seas por siempre!

RETIRO MATRIMONIOS ASTURIAS (CON NIÑOS)  12 – 14 DICIEMBRE 2025

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¡Mira como luces! Comentario para matrimonios Lucas 8,16-18

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8,16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.
Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
Mirad, pues, cómo oís. Pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

¡Mira como luces!

El evangelista relata estas palabras de Jesús después de haber hablado de la llegada del Reino y cómo hay que acogerlo en nuestro corazón. El Reino es Cristo que llega a nuestra vida. Cristo es esa luz que irradia la lámpara. Una luz que no es para esconderla, sino para alzarla con el fin de que alumbre todas nuestras realidades y las transforme. Solo la luz de Cristo puede sanar las heridas que nos hacen tanto daño, y solo la luz de Cristo puede traer la plenitud a la que estamos llamados en nuestra vocación de esposos. Cuando los matrimonios vivimos bajo esa luz nos convertimos en esa lámpara encendida de la que se vale Jesús para iluminar al mundo. Sin esa luz, el mundo no ve, no entiende, su corazón se va embotando cada vez más y termina perdiendo hasta lo que creía tener.

Aterrizado a la vida Matrimonial

Rocio: Luis tenemos que rezar por Lourdes. Hoy al acabar la misa se ha acercado y me ha dicho emocionada que al vernos comulgar juntos con tanta ternura, le ha hecho recordar su matrimonio roto y cómo siente todo lo que ha perdido.
Luis: Rezaremos por ellos. Para Dios no hay nada imposible. Nosotros también podríamos haberlo perdido todo si Cristo, por su Gracia, no nos hubiese iluminado. De esta manera descubrimos lo que estábamos haciendo mal y nos mostró todo lo que tenía para darnos.
Rocío: Es verdad… La relación con tu familia era causa de tantas discusiones y heridas… ¡podíamos haberlo perdido todo!
Luis: Doy gracias a Dios por iluminar cada día nuestra vida.

Madre,

Guíanos hacía tu Hijo, para que Su luz nos ilumine y sepamos qué debemos cambiar en nosotros y así dar gloría a Dios con nuestra vida. ¡Gracias Madre! ¡Alabado sea el Señor!

Siempre es fiel. Comentario para matrimonios: Lucas 16, 1-13

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Evangelio del día.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite”.
Él le dijo:
“Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.
Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.
Él contestó:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dijo:
“Aquí está tu recibo, escribe ochenta”.
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».

Siempre es fiel.

Puede parecer confuso este Evangelio: usar «el dinero de iniquidad». Los santos padres señalan que el Señor nos está diciendo que usemos este mundo para hacer el bien. El «dinero de iniquidad» entonces también es ser fiel en todas las contrariedades y sufrimientos grandes y pequeños para convertirlos en fuente de gracia, de salvación.
Dios siempre es fiel, cumple siempre Su promesa, nos pide esa fidelidad, en las cosas pequeñas, del día a día, ser fieles a nuestro esposo, fieles a la promesa que hicimos el día de nuestro matrimonio, fieles al amor que nos prometimos, acogiendo y entregándonos. Así, nos dice el Señor, podremos ser fieles en lo mucho, cuando aparezca la Cruz, un momento de prueba o de oscuridad. Y entonces Él nos promete que estará con nosotros y nos dará su Gracia. No lo olvidemos, Él siempre es fiel.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Cristina: ¡Ahh! Javier, estoy pasando un momento muy difícil, con esta enfermedad, es un momento muy duro para mí.
Javier: Cristina, te entiendo porque te miro y veo que lo estás pasando realmente mal, pero tienes que confiar y tener paciencia, el Señor seguro que saca un gran bien de esta prueba.
Cristina: Me cuesta mucho ver a Dios en todo este dolor, la verdad.
Javier: Pues hay que confiar, Él siempre es fiel, en lo pequeño y en lo grande. Hasta ahora en todo, Él nos ha dado Su Gracia.
Cristina: Sí, es verdad, aunque nunca habíamos estado en una situación tan dura.
Javier: Pues mejor me lo pones, nos ha ido entrenando en lo pequeño y hemos sido fieles, y ahora en esto más grande tenemos que serlo igualmente
Cristina: Tienes razón, cuantas veces nos ha dado la Gracia para vivir en Paz las pequeñas pruebas, así que ahora tenemos que serle fiel en esta grande. Gracias esposo por hacerme ver la voluntad De Dios. Sólo con Él podría vivirlo.
Javier: Así es, vamos a ofrecerle todo esto en nuestra oración conyugal.

Madre,

Ayúdanos a ver la voluntad de Dios en todo lo que nos sucede y que aprendamos a serle fiel. Gracias Madre por guiarnos. ¡Bendito sea Dios!

La Palabra germina en el corazón. Comentario para matrimonios: Lc 8, 4-15

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según San Lucas 8, 4-15:

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, crecieron al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola. Él dijo: «A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás , en parábolas,» para que viendo no vean, y oyendo no entiendan».
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, per, dejándose llevar por los afanes y riquezas, y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro. Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

La Palabra germina en el corazón.

El Señor nos habla a todos. Pero, ¿cómo tenemos el corazón para acogerle? , y para ¿acoger el de nuestro esposo por el que se manifiesta también el Señor? Acogemos como semilla al borde del camino, disfrazando mi soberbia en razones que el mensaje de Cristo no es para mi, que yo soy así, o es mi esposa la que tiene que cambiar.
Acogemos como semilla en terreno pedregoso, sintiendo una llamada en un retiro a vivir el matrimonio como quiere Dios, pero vuelvo a casa y a la mínima discusión me lleno de soberbia y lo disfrazo que lo vivido en el retiro no sirve para nada.
O podemos acoger la Palabra de Dios como semilla entre abrojos, creo en lo que me enseñan las catequesis de San Juan Pablo, creo que mi esposo es la ayuda adecuada para llevarme a Cristo, pero antepongo mis apegos, mis salidas al monte, mis lectura de todos los días, mis horas con el ordenador, mis cervezas, mis cafés con mis amigas, mis partidos de fútbol, a mi esposo y familia…
O puede ser que acoja la Palabra de Dios como semilla entre tierra buena, reconociendo el camino con humildad que sólo no puedo, entregándome a mi esposo sin esperar nada a cambio, saboreando en la oración y sacramentos la gracia de Dios que hace brotar, crecer, y dar fruto en el matrimonio, en la familia y en nuestro entorno dejando a Dios que haga Su Obra.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Nuria: Asier, he recibo la invitación a participar en la jornada de comienzo de curso de Proyecto Amor Conyugal este domingo. Iremos, ¿verdad?
Asier: Nuria ya sabes lo que tengo ese día. Primero llevo a Pablo al partido de futbol, luego vamos a misa, y por la tarde quisiera preparar una reunión que tengo importante el lunes. Además tampoco veo que estemos avanzando mucho con las catequesis.
Nuria: Asier, mi vida. No quiero ni pensar qué sería de nosotros si no hubiésemos ido estos dos años a las catequesis y colaborado en los retiros. Además cuánto crecemos cuando nos toca preparar la catequesis, aunque al principio nos cuesta, luego los frutos son impresionantes..
Asier: Es verdad, en casa hay más paz y la verdad es que también nos está ayudando mucho a superar la ira con nuestros hijos.
Nuria: Te parece cariño, que nos ayudemos este año a perseverar ya que nos hace tanto bien…
Asier: Claro que sí. Voy a mandar un mensaje para confirmar que vamos y animar al resto del grupo.
Nuria: Gracias Asier.

Madre,

Gracias por mostrarnos los frutos de la semilla de la palabra de Tu hijo en nuestros corazones. ¡Bendito y alabado sea nuestro Señor!