Archivo del Autor: Esposos Misioneros

RETIRO PARA NOVIOS EN CASTELLÓN 4 – 6 OCTUBRE 2024

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RETIRO PARA NOVIOS EN MADRID 11 – 13 OCTUBRE 2024

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RETIRO PARA NOVIOS EN NAVARRA (JAVIER) 25 – 27 OCTUBRE 2024

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La segunda conversión. Comentario para Matrimonios: Juan 15, 1-8

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EVANGELIO

El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.

La segunda conversión.

En el camino espiritual, igual que ocurre en el proceso de comunión Conyugal, hay una primera conversión y después es necesario que haya una segunda.
En la primera descubrimos a Dios, Su plan, Su Providencia, Su lógica… Entonces, admirados empezamos a seguirle y Él va ordenando nuestra vida. Pero llega un momento en que alcanzamos cierta armonía y ahí parece que nos estancamos. Es el momento de la prueba. Dios nos prueba permitiendo tentaciones y aparentes retrocesos. Es el momento de reconocer todo eso como parte del plan de Dios y permanecer en Él, entregados a Su plan, hasta que decida sacarnos de ahí y llevarnos Él. Es entonces cuando empezamos a volar.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Jorge: Esta mañana he vuelto a perder la oportunidad que me había puesto el Señor para seguir avanzando hacia Él y hacia la comunión contigo.
Lucía: Esta mañana me he puesto en plan exigente y borde contigo, perdona.
Jorge: Te perdono, pero el problema es que Dios me pone estas situaciones para crecer en humildad, para hacerme más manso, y prepararme para ser llevado por Él. Y no acabo de dejarme podar. Perdóname tú también, esposa porque mi respuesta ha sido horrible.
Lucía: Te perdono. Esta etapa no está siendo fácil, pero aunque no entendamos nada, sobre todo no debemos culparnos el uno al otro. Es Dios que nos quiere hacer Suyos.

Madre,

Cuántas oportunidades de poda nos perdemos por querer imponer nuestra justicia en lugar de dejar paso a la justicia de Dios. ¡Qué paciencia tiene con nosotros! Alabado sea por siempre.

Plan Magdalena. Comentario para Matrimonios: Juan 20,1-2. 11-18

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EVANGELIO

Mujer, ¡por qué lloras?, ¿a quién buscas?
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20,1-2. 11-18

 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:
«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

Palabra del Señor.

 

Plan Magdalena.

Celebramos hoy la festividad de María Magdalena, un testimonio de transformación a través del perdón de Dios por amor. Después de que Jesús sacara de ella 7 demonios, María fue una valiente y fiel seguidora de Jesús, hasta acompañarlo incluso en el Calvario durante su Pasión y Muerte. Esta fidelidad de María le valió la recompensa de ser la primera de ver a Jesús resucitado, y ser la primera en anunciarlo a los demás. La primera testigo de la resurrección de la historia del universo. ¡Menudo premio a la fidelidad!

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Laura: A veces me preocupa que no haya cambios en nuestra vida matrimonial, pero hoy me ha dado esperanza leer sobre María Magdalena. Pasó de ser una persona con un pasado complicado a ser una de las seguidoras más devotas de Jesús. Me parece que su devoción y su capacidad de cambiar podrían enseñarnos mucho. ¿No crees?

David: Sí. Me parece un testimonio muy potente y esperanzador. ¿Cómo crees que podríamos nosotros responder como María Magdalena en nuestro matrimonio?

Laura: Lo primero que hizo fue ser valiente presentando ante Jesús su turbio pasado y, una vez perdonado, dejarlo atrás. Creo que no es sano querer ocultar y excusar nuestros errores. Creo que debemos enfrentarnos a ellos con valentía, reconocerlos, perdonárnoslos y dejarlos atrás, como hizo ella. Limpiar nuestro pasado, puede llevarnos a la transformación de nuestro matrimonio.

David: Lo que propones es como una especie de purificación de la memoria conyugal ¿no? Es decir, no dejar en el recuerdo ningún resquicio de resistencia al perdón de Dios y al perdón mutuo.

Laura: Exacto. Y como segundo paso, propongo ser muy fieles a partir de ahora a nuestro compromiso de entrega mutua por la salvación del otro, es decir, que cada vez que uno de los dos caiga en la tentación, el otro sea valiente y permanezca fiel a esa cruz que se nos viene encima.

David: Ya entiendo. Y el premio será ser el primer testigo de tu resurrección y tú de la mía. Me parece un plan brutal. Le llamaremos plan Magdalena ¿Qué te parece?

Laura: Me suena más a plan de desayuno que otra cosa. Jajaja, pero bueno…

David: Creo que me acabas de chafar el plan. Jajaja…

 

Madre,

Queremos vivir esa transformación y esa valentía de María Magdalena. Tú la querrías mucho, y la ayudarías en esa fidelidad. Llévanos también a nosotros de la mano. Alabado sea el Señor que nos premia con Su Resurrección.