Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquias S.Miguel y Sta Cruz de Azuqueca, La Asunción de Horche, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 2 de octubre a las 18:00 h hasta el domingo 4 de octubrea las 17:30 h.
PRECIO: 350 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algún matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 3-12
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio». Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».
Al principio no era así.
Los fariseos intentan poner a Jesús en un compromiso al hacerle esta pregunta, y él se remite al principio, al Génesis, a la creación del hombre y la mujer. Queridos esposos de Proyecto ¡cuán conocido y querido es este texto para nosotros! Es en este pasaje donde San Juan Pablo II se basa para sus catequesis sobre el Matrimonio y la Familia, Proyecto Amor Conyugal recoge este legado que tanto bien está haciendo, son muchos los que están evangelizando y llevando la Buena Noticia por el mundo entero. Y vosotros queridos esposos ¿Aún no lo conocéis? ¿A qué estáis esperando?
Aterrizado a la vida Matrimonial:
(Marta y Luis terminan su oración conyugal)
Luis: Gracias, Señor. Bendito y alabado seas
Marta: Gracias, Señor. Y gracias a ti también, Luis. Me encanta que compartas conmigo lo que el Señor te dice, me ayuda a ver la verdad y belleza de tu alma.
Luis: que bonita eres, cariño.
Marta: ¿Sabes? Hoy celebramos el día de San Maximiliano Kolbe. Lo he leído esta mañana, impresionante. Dio su vida en un campo de concentración en la segunda guerra mundial a cambio de la de un padre de familia.
Luis: Vaya, él sabía del valor del padre en la familia.
Marta: Y lo que me ha costado a mí verlo, siempre ponía por delante a los niños. Y te dejaba a ti de lado. Perdóname porque sé que te hice mucho daño.
Luis: Ya hace tiempo que dejaste de hacerlo. ¡Cuánto bien ha hecho Proyecto Amor Conyugal en nuestra familia. A mí también me ha hecho ver que es muy importante que nuestros hijos nos vean unidos y rezando, querernos nosotros es lo más importante para que ellos se sientan queridos y protegidos.
Marta: Bendito sea Dios, ¡realmente eres mi Ayuda Adecuada!
Madre,
Recordamos las palabras de San Maximiliano Kolbe: “Donde entra la Inmaculada, entra Jesús, que es el Rey del amor, la paz y la alegría», así que, querida Madre te invitamos a entrar hasta el fondo de nuestro corazón. ¡Bendita seas!
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21 – 19, 1
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
Perdonar con el corazón.
Pedro pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar, como si el amor pudiera medirse con una calculadora. A veces en el matrimonio es fácil llevar una contabilidad de las heridas: «yo siempre cedo», «tú nunca me escuchas», «aquello todavía no te lo he perdonado», y sin darnos cuenta, convertimos nuestra relación en un balance de deudas. El rey perdona una deuda impagable, pero el siervo es incapaz de perdonar una deuda pequeña. Jesús no compara las ofensas entre los esposos con algo sin importancia; más bien nos invita a contemplar que cualquier herida recibida queda iluminada por el inmenso perdón que Dios nos concede cada día. Cuando en el matrimonio se pierde de vista la misericordia de Dios, comenzamos a exigir justicia al otro. Pero quien vive agradecido por haber sido perdonado aprende a mirar las fragilidades del cónyuge con compasión. En la vida matrimonial, el mayor enemigo es el pequeño resentimiento que se va acumulando. Cada discusión no resuelta, cada silencio, cada reproche guardado, va levantando un muro, pero el perdón rompe ese muro porque renuncia a cobrar la deuda afectiva. No significa justificar el mal ni dejar de hablar sobre lo ocurrido, sino decidir que el amor será más grande que la ofensa. Perdonar siempre significa elegir una y otra vez al esposo/a por encima del orgullo, es dejar que la misericordia de Dios pase por nuestro corazón antes de llegar al otro. Solo quien se sabe profundamente amado y perdonado por el Señor puede construir un matrimonio donde siempre exista la posibilidad de volver a empezar.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Marta: Jaime, estoy cansada de que llegues siempre tarde del trabajo siempre con alguna excusa, parece que es más importante que tu familia. Nos tienes muy abandonados. Yo también trabajo y hago un esfuerzo por llegar a todo. Tu en cambio parece que siempre es lo mismo, mucho pedir perdón, pero sigues llegando tarde.
Jaime: Así no hay quien pueda, aunque no te lo creas siempre intento venir antes, pero siempre hay algo y me da tranquilidad saber que tu haces el esfuerzo por llegar antes, pero por mucho que lo intente siempre es lo mismo. Me siento juzgado y perseguido, a veces pienso que por mucho que haga nunca sirve para nada.
Aquella noche durante la oración conyugal:
Marta: Gracia Señor. A la luz de este Evangelio me doy cuenta que ya no solo discuto con Jaime el retraso de hoy, sino por todas las heridas guardadas de estas semanas de intenso trabajo.
Jaime: Señor, pido muchas veces perdón pero no estoy haciendo cambios concretos para demostrarlos. Me doy cuenta que siempre priorizo en lo que yo creo importante, antepongo mi yo a los demás.
Marta: Señor ayúdame a dejar de sacar a relucir errores ya perdonados y a dar a Jaime la oportunidad de empezar de nuevo.
Jaime: Ayúdame Señor a anteponer a Marta y a la familia a mis cosas y a mi yo. Te pido ayuda para que nuestro matrimonio destaque no por nuestras deudas, sino por la misericordia de Dios.
Madre,
Tu Hijo nunca se cansa de perdonarnos, ayúdanos a experimentar cada día la inmensidad de la misericordia de Dios para que podamos ofrecérnosla mutuamente. Danos un corazón humilde que sepa pedir perdón y un corazón misericordioso que sepa concederlo. Bendito sea Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.
Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Corazones reparadores.
El Buen Pastor sale en busca de la oveja perdida y hoy Jesús nos enseña que también nosotros debemos salir a su encuentro. Todos los bautizados somos miembros de un mismo Cuerpo, el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. San Pablo afirma: “Si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Co 12,26). Por eso Jesús no nos deja indiferentes ante el pecado del hermano y nos llama a salir en su búsqueda “si te hace caso, has salvado a tu hermano”. Cuando un miembro queda herido, todo el Cuerpo sufre con él. Cuando físicamente nos hacemos una herida, millones de plaquetas acuden silenciosamente a cerrarla para que el cuerpo no se desangre. Mi pecado, el de mi esposo, el de mis hijos o el de cualquier hermano abren heridas en el Cuerpo de Cristo, y nosotros como miembros de ese mismo Cuerpo, estamos llamados a correr hacia ellas con nuestra oración, con nuestro sacrificio, con nuestro amor. Cuando nos enteramos de un escándalo, o vemos el pecado de un hermano ¿qué hacemos? ¿juzgo, critico, agrando la herida, la difundo? Es necesario rezar por esa herida que el pecado ha dejado en la Iglesia. Jesús quiere que seamos como esas plaquetas que acuden con rapidez, en silencio, sin hacer ruido, sin atacar, sino ayudando a curar. Esposos cristianos, ¿quién va a reparar el Corazón de Jesús y el Corazón de María? ¡No hay tiempo que perder! Cada acto de reparación cierra una herida y cada sacrificio fortalece el Cuerpo entero. Recemos como los pastorcitos de Fátima la oración que el Ángel les enseñó: “Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman”.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Mercedes: ¿te has enterado de lo que ha pasado con este matrimonio del cole? ¡es tremendo! Tengo que contárselo a mi hermana, no se lo va a creer…
Lorenzo: espera, espera ¿y si en vez de contárselo, rezamos por ellos?
Mercedes: ¿rezar? pero si no los conocemos de nada…¡lo que han hecho está fatal!
Lorenzo: precisamente por eso… No necesitan que agrandemos la herida hablando de ellos; necesitan que alguien ayude a curarla con oración.
Mercedes: tienes razón. Pensaba que no podemos ayudar…pero es verdad, podemos rezar por ellos esta noche.
Lorenzo: “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Así que, si nos ponemos juntos a rezar por ellos, Jesús se hará presente y entonces nuestra pequeña oración en casa se convertirá en un puente entre el cielo y la tierra.
Mercedes: ¡qué bonito! Nosotros aquí rezando en nuestro salón y ellos sin saber que alguien reza por su matrimonio.
Lorenzo: también podemos ofrecerle al Señor nuestro silencio, renunciando a contárselo a otros, ¿te parece?
Mercedes: por supuesto ¡cuántas veces podríamos convertir nuestras conversaciones sobre los demás en oraciones por ellos!
Madre,
haz de nosotros pequeños corazones reparadores. ¡Bendita y alabada seas!
RETIRO MATRIMONIOS BOGOTÁ (COLOMBIA) 23 – 25 OCTUBRE 2026
LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR
Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación de familia de Colombia, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 23 de octubre a las 18:00 h hasta el domingo 25 de octubre a las 18:00 h.
PRECIO: 1.285.000 $ pesos por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algún matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera, en caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
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