Archivo del Autor: Proyecto Amor Conyugal

¿Es bello entregar la vida? Comentario para Matrimonios: Mateo 10, 34-11, 1

EVANGELIO

No he venido sembrar paz, sino espadas
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 34-11, 1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.

Avisos:

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)

  • Retiro en Málaga: 04-06 de octubre
  • Retiro en Sevilla: 18-20 de octubre

¿Es bello entregar la vida?

Hemos sido creados para entregar la vida. Dicho así, suena un poco duro y como que no apetece mucho. Pero la alternativa es peor, porque el que no entregue su vida la perderá. El que no entrega su vida se muere de asco embadurnado de su propio egoísmo, vanidad… Se ahoga en su propio vacío interior. Decía San Juan Pablo que el primer hombre, antes del pecado, no tenía conciencia de la muerte. Nos llamó la atención, porque nos dimos cuenta de que antes de nuestra conversión, no teníamos conciencia de la vida. Y esto le pasa a muchos.

Los planes de Dios son siempre bellos. Tenemos que descubrir la belleza de entregar la vida para desearlo. Es complicado reconocerla si no se ha vivido, porque los frutos de entregar la vida son invisibles, no son demostrables. Decía también San Juan Pablo que lo invisible condiciona más al hombre que lo visible. Sólo hay una manera de descubrirlo, que es coger mi cruz y seguirle. Después es cuando se experimenta la alegría verdadera, la paz, el gozo. Son las bienaventuranzas, es ganar la vida.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: Cariño, estamos empezando a descubrir la belleza de nuestro matrimonio. El Señor está cambiando nuestra manera de verlo y de vivirlo.
Pedro: Sí, empezamos a saborear la maravilla del plan de Dios para nosotros. Pero me da la impresión que se nos escapa de las manos, somos demasiado frágiles y en cuanto hay un descuido, volvemos a caer y la fastidiamos.
María: Ya, estamos afectados por nuestras propias tentaciones, bombardeados por un mundo que es enemigo de Dios y de Sus criterios a través de la televisión, de la publicidad, de las películas, de las corrientes de opinión…
Pedro: Tenemos que luchar a fondo, redoblar nuestros esfuerzos, nuestros sacrificios el uno por el otro, nuestra oración, recurrir a los Sacramentos incluido el nuestro, de entregarnos y acogernos el uno al otro para que Cristo se haga presente entre nosotros. Tenemos que profundizar en la verdad revelada y seguir nadando contracorriente, pero yo quiero seguir creciendo contigo, quiero el Proyecto de Dios para nosotros, por encima de todo. Nada nos separará del amor de Dios, así que merece la pena mantener las espadas en alto, luchar contra el mal que hay en mí mismo, olvidándome de mí y entregándome a ti. Lo deseo, María.
María: Qué bonito, y qué importante. Se lo pedimos a Dios.
Pedro: Te lo pedimos, Señor. Amén.

Madre,

Somos Tu ejército, el ejército que vamos a luchar por la reforma del matrimonio, por recuperar la esencia y la belleza del matrimonio. No dejes que nos relajemos, queremos seguir fortaleciendo nuestra relación de comunión, para estar listos en la batalla contra las potestades y dominaciones. Sabemos que estás con nosotros. Bendita seas, Madre.

Lo que disponga. Comentario para Matrimonios: Mateo 10, 24-33

(Ponemos hoy el Evangelio de ayer, porque ayer nos equivocamos y pusimos el de hoy. Disculpad las molestias.)

EVANGELIO

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.

Avisos:

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)

  • Retiro en Málaga: 04-06 de octubre
  • Retiro en Sevilla: 18-20 de octubre

Lo que disponga.

El Evangelio de hoy, va de la confianza en Dios. Dios no actúa como respuesta a mis méritos, sino en la medida de la confianza que tengo en Él. Es muy probable que viva situaciones difíciles por ser cristiano y presentarme como tal, como también las vivió Él, pero no debo preocuparme. Así que, pongo la confianza en Él, para que suceda lo que Él disponga.

No puedo amar a aquel en quien no confío, porque mi duda atenta contra nuestra relación de amor. Por eso, confío en mi esposo, el que Dios ha dispuesto para mí, porque si desconfío estoy atentando contra mi relación con Dios, que ha establecido lo que es conveniente para mí.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Nacho y Teresa tienen separación de bienes por imposición de los padres de él, que lo pusieron como condición por cuestiones de herencia y de algunos bienes que ya habían puesto a nombre de Nacho. Hace un par de años que Teresa se enteró de que su marido tenía cuentas en el banco que ella desconocía. Esto le crea cierto miedo a quedarse sin nada, sobre todo ahora que se ha quedado sin trabajo por cuestiones relacionadas con su tercera maternidad, que ha resultado ser muy próxima a las dos anteriores. Teresa se encuentra a sí misma entregando su vida por su familia, mientras la de Nacho queda reservada para él. ¿Por qué consiente Nacho que sus padres determinen cómo pueden ser las cosas?, piensa. Estas ideas se vienen agolpando en su cabeza, y sobre todo últimamente, están afectando bastante a su relación.
Teresa eleva la mirada a Dios, y como los apóstoles cuando su barca estaba siendo vapuleada por las olas, le dice al Señor ¿No te importa que no tenga dónde caerme muerta? ¿No te importa que el esposo que me has dado no confíe en mí y en mi amor? Teresa recibe de Dios un contundente: “Con mi gracia te basta. Confía en tu esposo por la confianza que tienes en mí y en lo que yo disponga”. Y Teresa pudo seguir amando a su esposo sin reservas. Su esposo sin embargo, tuvo mucho sufrimiento en su vida por no amar como Dios quiere.

Madre,

Alabo al Señor por su bondad infinita, cómo se entrega cada día por mí, como se entrega en la Eucaristía. No tengo miedo, Señor. Confío en ti. Alabado seas por siempre.