Alguien de fiar. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 5, 33-37

Digo sí a la verdad, la autenticidad, la confianza. Una base necesaria en la relación de amor con mi esposo/a.

EVANGELIO

Yo os digo que no juréis en absoluto.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 33-37En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus juramentos al Señor».
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».Palabra del Señor.
Avisos:

  • Retiro en Toledo: 14 a 16 de junio (Casa Diocesana “El buen Pastor”). Orad por los frutos.
  • Retiro en Córdoba: 21 a 23 de junio (Casa San Antonio) (Posibilidad de inscripción con hijos) Infórmate e inscríbete aquí: http://wp.me/p6AdRz-1Lx
  • Retiro en Madrid:12 a 14 de julio (Casa de Espiritualidad Emaús – Oblatos): Completo.
  • Retiro en Bilbao: 19 a 21 de julio (casa espititualidad Larrea) Infórmate e inscríbete aquí:http://wp.me/p6AdRz-1N0
  • Retiro de Palma de Mallorca: del 26 al 28 de julio. Infórmate aquí: https://forms.gle/mc8nacYhiTBmeGcV6

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)

Alguien de fiar.

Dios me ha dado una dignidad enorme, y la mentira no encaja en absoluto con ella. Es una de las formas más radicales de perder la dignidad ¿o no? ¿Qué se puede esperar de alguien en quien no se puede confiar? Por eso, nuestra sinceridad no puede ser referida a algo o alguien externo. La confianza me la gano el día que soy capaz de reconocer que he metido la pata, sin excusas. “Sí, he sido yo”. ¿No es este acto garantía de la dignidad de uno? ¡Sí! Porque soy de fiar.Así, seamos testigos de la Verdad y como dice el Señor: Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Ana. Perdona, he llegado tarde porque me he ido con los compañeros de trabajo a tomar una cerveza. No te he lo he comentado porque tenía miedo a que me dijeras que no. No debería haberlo hecho. Perdona.
Ana: Gracias por tu sinceridad, Alberto. Reconozco que me ha sentado muy mal, y he pensado cosas horribles de ti, pero me alegro de saber que puedo confiar en ti, porque la próxima vez que hagas algo, volverás a decirme la verdad.

Madre,

El Señor quiere que Su reino esté entre nosotros, y en él reina la Verdad, porque Él es veraz. Decimos no a los engaños, no a los dobleces, no a la exageraciones… y decimos sí a la verdad, la autenticidad, la confianza. Una base necesaria en cualquier relación de amor. Damos gracias a Dios porque Él se fía de nosotros, y espera que nosotros hagamos también lo mismo. Amén.

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