Acoger y agradecer. Comentario para Matrimonios: Lucas 17, 11-19


Agradécele a tu esposa/o cada día su trabajo, su dedicación a lo que consideras su obligación, porque ha decidido entregarse a ti y a tu familia y, esa entrega, se actualiza cada día y es de agradecer cada día.


Avisos previos:

  • Anuncio en Madrid -Alcorcón: HOY 13 de octubre a las 12:30 horas en la Parroquia Santo Domingo de la Calzada (Salón Parroquial). C/ Los Pinos 9, Alcorcón – Madrid
  • Premio en Madrid: 16 de octubre a las 19.30 horas en el Auditorio de la Facultad de Económicas de la Universidad San Pablo CEU de Madrid (calle Julián Romea 23). Pincha aquí para reservar tu plaza ahora.
  • RETIRO en Sevilla: 18-20 de octubre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1VR
  • Anuncio en Madrid: 25 de octubre a las 19:30 horas en Parroquia Santa Teresa y Santa Isabel (Salón Parroquial). Glorieta Pintor Rosales 2 (Madrid. Metro Iglesia)
  • Anuncio en Zaragoza: 31 de octubre a las 19:45 horas en Seminario Diocesano de Zaragoza. Ronda Hispanidad 10, Zaragoza (Servicio de guardería)
  • Anuncio en Barcelona – Mataró: 21 de Noviembre después de misa de 20:00 h. en Santa Maria de Mataró – Carrer Sant Francesc d’Assís 25, Mataró – Barcelona
  • RETIRO en Valladolid: 15 – 17 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XP
  • RETIRO en Salamanca: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1XM
  • RETIRO en Barcelona: 22 – 24 noviembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1YK
  • RETIRO en Valencia: 29 nov – 01 dic . Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1WF
  • RETIRO en Navarra: 13-15 de diciembre. Información e inscripciones aquí: http://wp.me/p6AdRz-1Xg

(Retiros pendientes de apertura de inscripciones. Informaremos más adelante)
Para ver más pincha aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
Al verlos, les dijo:
«ld a presentaros a los sacerdotes».
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.
Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».
Y le dijo:
«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Palabra del Señor.

Acoger y agradecer.

Cada vez que alguien me da algo, me entrega parte de él/ella. Mi respuesta es el agradecimiento, una acción que nace de lo más profundo de mí, y que supone una parte de mí que se entrega y reconoce que queda en deuda con esa persona. Así se construye un vínculo entre ambos, entre el que da y el que recibe. Un vínculo que une en esa entrega y acogida mutuas.

A veces damos las gracias avergonzados, como indignos del bien recibido, que puede ser algo material, o algo agradable que nos han dicho. Así no se acoge un don. Qué bonito es acoger el don sin falsas humildades y agradecer con toda intensidad desde lo más profundo. Que no nos dé vergüenza acoger el don y agradecerlo. Hagámoslo son entusiasmo y alegría, en ese intercambio de amor que nos vincula.

Hoy Señor, te doy gracias especialmente a ti, porque todo lo he recibido de ti, y quiero entregarte este agradecimiento que brota de los más profundo de mí, en el que me reconozco en deuda contigo para toda la eternidad. ¡Alabado seas!

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Deja, que ya me levanto yo y te traigo la pastilla.
Ana: No, no te preocupes. Ya me levanto yo.
Alberto: Que no, mujer, que voy yo.
Ana: No. Déjalo, en serio. Voy yo.
(Y no hubo entrega ni acogida. Repitamos la escena de nuevo)
Alberto: Deja, que ya me levanto yo y te traigo la pastilla.
Ana: Ay! Muchas gracias Alberto, estoy rendida y me cuesta levantarme la propia vida.
Alberto: De nada, mujer, lo hago con muchísimo gusto.
(Alberto se sintió útil, valorado y con la posibilidad de ayudar a su esposa. Ana se sintió querida por él y se quedó con la necesidad de corresponder al amor de Alberto)

Madre,

Qué bonita es esa posibilidad de agradecer. Es un don profundo que Dios nos da para que responsamos con nuestra entrega a todo lo recibido. ¡Gracias, Señor!

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