Sobrecogido e impresionado. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Juan 19, 31-37

EVANGELIO

Le traspasó el costado, y salió sangre y agua
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 31-37

Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis.
Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron»

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones:

Sobrecogido e impresionado.

Hoy celebramos la Solemnidad del Sagrado Corazón. La providencia ha querido que en este día iniciemos el retiro de matrimonios de Madrid. Será que quiere dar muchos frutos. Alabado sea Dios!!

El Corazón de Cristo es ese que está atravesado y rodeado de espinas, y lleno de una misericordia tan grande que es capaz de echar sobre sí todos nuestros pecados. Todos estamos acogidos por Su Sagrado Corazón, si queremos. El Señor no huye, no se defiende de las ofensas, sino que nos abre de par en par lo más íntimo, lo más vulnerable, lo más vital: Su Corazón. Además ha querido tener un corazón humano, que siente y padece como tú y como yo, para dejarlo expuesto por si queremos quererle.

De Él, fruto de ese Corazón traspasado surge la Iglesia en la que somos acogidos por el bautismo. La Esposa surge del corazón del Esposo. Se repite la escena de Adán y Eva, esa que había que redimir para recuperar la vida eterna. Las cosas de Dios son una maravilla, son extremadamente bellas, y ante el misterio del Corazón de Jesús, nos arrodillamos hoy para adorarle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: ¿Pero vas a perdonarle eso a tu marido?
Ana: Sí.
Marta: ¿Pero estás loca?
Ana: Sí, de amor. Me he ofrecido al Señor para que con mi sacrificio alivie la sed y el sufrimiento de Su Sagrado Corazón, y me lo está concediendo. Alabado sea el Señor.

Madre,

Me emociono imaginando la ternura y la grandeza del Corazón Sagrado de tu Hijo. Solo puedo decir una cosa, sobrecogido e impresionado. Gracias Señor por tu sobreabundancia!!

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