Muchas cosas y poco tiempo. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 38-42

EVANGELIO
Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
-«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó:
-«Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán. »

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

Para más información pulsa aquí: http://wp.me/p6AdRz-wY

Muchas cosas y poco tiempo.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Un mal endémico de estos tiempos es que tenemos demasiadas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlas.

Lo que puede llevarnos a confusión sobre el Evangelio de hoy, es que, si Marta y María se hubiesen sentado a escuchar a Jesús, en esa casa no se cena. Supongamos que además hay niños…

El problema no es que Marta esté haciendo lo que no debe. El problema es que “anda inquieta y nerviosa con tantas cosas…” Seguramente Jesús observó que había muchas cosas superfluas de las que Marta podía prescindir y podía haber sacado tiempo para estar con Él. En cualquier caso ¿Por qué Marta anda inquieta y nerviosa?.

Dios ha creado también el tiempo, y no puede haberse equivocado en el número de horas que tiene el día. Por tanto, quizás el problema no es de falta de tiempo, sino de “demasiadas cosas”. Y quizás el problema también es no reconocer nuestra limitación y aceptarla. Si no podemos hacer más, al menos, que hayamos hecho lo principal. “Ser perfeccionista produce agobios enormes. La perfección no está en la cosa sino en el amor con el que se hace. Y eso permite construir, ver cómo está presente Dios y estar en lo que se hace porque está Dios.” (Juan Pérez Soba Charla sobre “Construir sobre Roca”).

Lo primero son las personas, y no las cosas. Lo primero tampoco es dejar que los niños “gobiernen” nuestra vida (¿Niños pequeños que se acuestan después de las 21:30h?) y no quede tiempo nada más que para caer rendidos en la cama. Lo primero tampoco es el fútbol, ni el whatsapp, ni las series de televisión, ni internet… Recordemos que hablar con el esposo es también descansar. Sí, sí, muchos matrimonios ponen como excusa que no hablan, que no se dedican tiempo, porque llegan muy cansados. Para construir un hogar, tenemos que tener muy en cuenta la frase de San Pablo: “La caridad edifica”.

En esto, las familias tenemos que aprender de las órdenes religiosas. La beata Madre Teresa de Calcuta, estableció un horario para la oración. Llegada esa hora, dejaban de atender a los pobres y a los enfermos. Parece cruel, pero ella sabía que si no lo hacían así, si no se alimentaban del que es Amor, se quedarían sin fuerzas para atenderlos. Las familias deberíamos tener un horario y ser estrictos en cumplirlo, para evitar que lo superfluo se apodere de lo importante. La familia no es importante por las funciones que se realizan en ella, sino porque configura la identidad de las personas que la forman.

Evidentemente, Marta no fue capaz de reconocer que lo principal en aquel momento era estar con Jesús. ¿No habríamos dejado todo en su situación para poder escuchar un rato a Jesús?. Pues hagámoslo!! Las prioridad es el amor: Lo primero la oración, segundo el esposo, tercero los hijos y si sobra tiempo, lo demás. Seguro que así irán desapareciendo de nuestra vida las inquietudes y los nervios.

Madre:
A Ti nos consagramos. Pon orden en nuestra vida, en nuestro interior. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Los más pobres. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 25-37

EVANGELIO

Evangelio según san Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y dijo para poner a prueba a Jesús: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás».

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?». Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

Para más información pulsa aquí: http://wp.me/p6AdRz-wY

Los más pobres.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El matrimonio es obra de Dios y para que los esposos y nuestros hijos tengamos vida, es imprescindible poner al Señor como prioridad, amarle con todo nuestro ser. Sólo así experimentamos los frutos de su Amor. Pero hay muchos matrimonios que sufren, que no han acogido el don porque viven una fe tibia y eso no es responder a Tu amor.

Señor, tú estás a su lado sufriendo con ellos, y quieres que nosotros seamos Tus manos y Tus pies. A nuestro alrededor hay mucha gente sufriendo porque no ha conocido Tu amor. Muchos esposos que andan como ovejas sin pastor, y Tú quieres que nos ocupemos. Detrás de esos esposos hay una familia, unos niños que pueden sufrir las consecuencias. Tú quieres que les curemos las heridas y que nos aseguremos de que quedan sanos.

Hay tantas familias destruyéndose… y parece que se ha aceptado. Parece que nadie es consciente de las consecuencias que esto tiene para los esposos, sus hijos e incluso las personas de su alrededor. Parece que nadie es consciente de que eso afectará incluso a los hijos de sus hijos y puede que varias generaciones más allá. Algunos hasta comenten la inconsciencia de animar a los esposos que se divorcian a celebrarlo. Señor, Tú padeciste por todo esto, y sabes el sufrimiento que se esconde detrás.

La beata Madre Teresa de Calcuta decía que los pobres del primer mundo son aquellos a los que le falta el amor, y eso no se cura tan “fácilmente” como dando algo material. A ti, que estás leyendo estas líneas, te pedimos tu oración, tu compasión por todos ellos. Que haya muchos matrimonios dispuestos a dar testimonio del amor verdadero para recuperar la verdad del amor conyugal y evitar tanta destrucción. Matrimonios dispuestos a curar a otros o como el buen samaritano llevarlos hasta quien les pueda ayudar.

Como decía San Juan Pablo II, la familia es la célula de la sociedad y de la Iglesia. San Juan Pablo, pedimos tu intercesión desde el cielo., pídeselo a nuestra Madre, a quien tanta devoción le tenías.

Madre, guíanos en tu misión por los matrimonios. Reina de la familia, ruega por nosotros.

La familia nos libera. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 17, 7-10

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo, «Enseguida, ven y ponte a la mesa»?
¿No le diréis más bien: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
«Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer»».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

Para más información pulsa aquí: http://wp.me/p6AdRz-wY

La familia nos libera.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Evangelio de hoy trata el tema de nuestra actitud ante el servicio. Es un tema clave, puesto que solamente el servicio, nos permite liberarnos de nosotros mismos.

Por otro lado está el tema del “merecimiento”. El vanidoso se atribuye éxitos a sí mismo, que le corresponden a Dios. Todo lo hemos recibido del Padre, el dador de todo. Sin Dios no podemos hacer nada. Por tanto, la gloria es de Dios, y nosotros nos limitamos a comunicarla.

El esposo orgulloso, vive creyendo no necesitar a Dios Todopoderoso, y vive también creyendo no necesitar los dones que Dios le ha dado, uno de los principales, su matrimonio y su esposo. Es una especie de desprecio a Dios y a quien Dios ha puesto a mi lado para mi purificación y crecimiento.

Del conjunto de las dos ideas, servicio y merecimiento, obtenemos un hermoso camino natural hacia Dios, que es la familia. La familia es un lugar para el servicio gratuito. En ningún otro sitio se puede vivir esta experiencia de una forma tan natural y genuina.
Como decía San Juan Pablo II: La familia es «base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida».
La familia es un don de Dios para poder liberarnos de nosotros mismos y poder ser Sus siervos, es el lugar donde hacemos lo que teníamos que hacer, sin más. Esta relación ha sido creada a imagen de la relación con Dios Padre, al que servimos como Padre, porque es lo natural.

Oramos:
Padre, qué hermosa creación es la familia. Cuánto te debemos por darnos una y cuánto nos llena. Llegar al hogar, la convivencia, compartir nuestras cosas, en ese ambiente de confianza incomparable, y sobre todo, ese sito donde poder darnos, servirnos unos a otros como algo natural, sencillo, agradable a Ti. Te damos gracias Señor, por hacernos testigos de Tu amor en la comunión familiar. Nos encomendamos a San Juan Pablo II con aquella propuesta que esperamos poder ofrecerte hoy, Señor: “Familia, sé lo que eres”. Que realmente lo seamos.

En Su nombre. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 17-24

EVANGELIO
Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús:
-«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó:
– «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó:
– «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.»
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
-«¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. »

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

Para más información pulsa aquí: http://wp.me/p6AdRz-wY

En Su nombre.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Es habitual, que haya entre cristianos conversaciones derrotistas sobre lo mal que está todo. Pero hoy el Señor nos recuerda que Satanás está vencido. Si vamos en el nombre del Señor, no tendremos miedo. Y por el contrario, deberíamos tener muchísimo miedo si dejamos de vivir en Su nombre: Si no nos sacrificamos en Su nombre nos convertimos en masoquistas; si no nos unimos los esposos en Su nombre entra la concupiscencia y lo pudre todo; si no educamos en Su nombre nos apegamos a nuestros hijos o nos convertimos en tiranos, si no nos obedecemos mutuamente en Su nombre nuestra dureza de corazón y nuestro egoísmo crece y crece, si no trabajamos en Su nombre nos volvemos ambiciosos y corruptos pisoteando los derechos de otros…

Debemos tener en cuenta que, cada vez que hacemos algo en Su nombre, aunque nosotros no lo veamos, el Demonio cae del cielo como un rayo contra nosotros. Lo hemos experimentado muuuchas veces. Ya hasta nos da alegría, porque es la confirmación de que estamos yendo en nombre del Señor. Pero el Demonio es muy listo y nos tienta justo sobre nuestras mayores debilidades. A veces caemos y nos confesamos, pedimos perdón y nos levantamos, reparamos y a seguir luchando. Pero vivimos con la alegría de que hemos ido en nombre del Señor, aunque no lo hayamos hecho del todo bien… Así que no dejaremos de hacerlo, por mucho que nos tiente Satanás.

Incorporamos aquí una referencia de San Juan Pablo II a la unión conyugal de Tobías y Sara, como ejemplo de unos esposos que viven su matrimonio en nombre de Dios. Ante la muerte que simboliza el pecado, responden sin miedo aclamando a Dios:
“Tobías y Sara van sin titubear a la prueba de la vida y la muerte, porque durante la prueba, el amor sostenido por la oración se manifiesta más fuerte que la muerte”. (Catequesis 27/06/84)

Solo los pequeños, los humildes, descubren que no pueden nada sin Él y por eso recurren a Él para todo. A ellos se revela la verdad, porque están abiertos, tienen un corazón blando y no se resisten al Espíritu. Un ejemplo de esto es Santa Teresita de Lisieux, cuya onomástica celebremos hoy y ¡Menuda Santa!.

Madre:
El Señor es el Alfa y el Omega, el principio y el fin de todo. Es por quien debo moverme a actuar y para quien actúo. Cuando estoy alegre por mis buenos resultados, también estaré triste por los malos. Por eso es mejor estar alegre porque mi nombre está escrito en el cielo, junto a Cristo. Yo lo hago todo por Él y los resultados que sean lo que Dios quiera. Todo por Cristo, con Él y en Él. Amén.

El mayor milagro. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 10, 13-16

EVANGELIO
Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús:
-« ¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza.
Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno.
Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

Para más información pulsa aquí: http://wp.me/p6AdRz-wY

El mayor milagro.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Señor nos alerta. Él se entregó mucho a las tres ciudades de Galilea, donde más centró sus esfuerzos de evangelización. Y no se convirtieron. Es muy fuerte que el Señor te mire y te diga “Bajarás al infierno”. Terrible sentencia sin remedio. El miedo no convierte, convierte el amor con el que el Señor nos advierte hoy: Convertíos.

El Señor me ha dado a todos los que han intervenido para que llegue a conocerle: Padres, familiares, amigos… sacerdotes.

Qué importantes son los sacerdotes para los matrimonios. Son enviados del Señor para traernos en Su nombre la Buena Noticia. Si les rechazamos, también rechazamos al Señor y a Dios Padre. No son santos, están en camino como nosotros, pero son Sus enviados. ¡Cuánta ayuda recibimos de ellos! Cuánto tiempo me han dedicado en las direcciones espirituales, en administrarme los sacramentos, en prepararme para ellos, cuántas homilías trabajadas, cuántas pláticas, retiros… No podría pagarles todo el tiempo que me han dedicado, y menos aún, el mensaje del Señor con el que nos han llenado el alma.

El Señor me ha enviado a otros para que me convierta. Me ha enviado a mi esposo, que fue creado para mí, y si le rechazo, rechazo a Cristo, quien le envió, y rechazo al Padre, quien le creó. Todo lo que le haga a él/ella, se lo estaré haciendo al Señor. Debo tener siempre presente que lo que me une a él/ella es un sacramento, que somos sacramento vivo.

Si nos olvidamos de la Pasión de Cristo que redimió nuestro amor, mereceríamos peor destino que Corazaín, Betsaida o Cafarnaúm. Al fin y al cabo, ellos aún no habían visto el mayor milagro con mucho, el de la redención.

Madre:
Ayúdame a convertirme cada día. Quiero amar al Señor a través de mi esposo, ser cortés con Él siéndolo con mi esposo, cariñoso, comprensivo… tengo la suerte de poder amarle, tocarle, sentirle, a través de mi esposo, porque “lo que hagáis con uno de estos más pequeños, a mí me lo hacéis”. Como esposo, deseo amar a Dios en la carne, en la tierra. Bendice alma mía al esposo, bendice alma mía al Señor.