¡A la carga! Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 13, 10-17

EVANGELIO
A esta, que es hija de Abrahán, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar. de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días tenéis para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días, y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y lo lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?»
A decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

¡A la carga!
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Podemos ir encorvados por el peso de la vida o por faltas de rectitud o pureza de intención: “La tendrás siempre, sí, siempre y en todo, sólo buscas agradar a Dios.” (San José Mª, Camino, n. 287).

El Señor entiende lo que está sufriendo la mujer encorvada, y le cura sin que ella se lo pida ni siquiera. Jesús demuestra compasión, aun cuando el origen del sufrimiento provenga de la falta de rectitud.

¿Soy sensible a mi esposo encorvado por el peso que carga a sus espaldas? A lo mejor somos tan hipócritas que nos esforzamos mucho por ahí desatando “bueyes y burros” y poco en casa atendiendo a nuestro esposo. Quizás llego demasiado cansado como para atender a la persona más importante de mi vida.

Mi esposo está encorvado por el trabajo, porque necesita el cariño que no le doy, porque necesita la paciencia que no tengo con él/ella, porque necesita alguien que le entienda y no le eche la bronca, sino que le dé ánimo. Está enfermo a causa del espíritu de la rutina, o del vacío del mundo, de la competitividad, o… ¿Qué espíritu hace que enferme mi esposo? Quizás ni lo sepa.

¿Es que no me compadezco de su fragilidad? Jesús sí. Hoy, a través de mí, quiere llamar a mi esposo y decirle: “Quedas libre de todo eso que te oprime, apóyate en tu esposo y apóyate en Mí que te ayudaré a sanarte.”

Señor, que nos mueva Tu compasión y seamos canal de Tu misericordia el uno para el otro. Tú nos das poder para sanarnos mutuamente en Tu nombre. Tu misericordia, Señor, me empuja a la acción. Que actúe siempre con pureza de intención, para agradar a mi esposo, y así agradarte.

Damos gracias a Dios y a nuestra Madre, por las experiencias que estamos viviendo en este retiro para matrimonios que estamos celebrando. Gloria a ti por siempre, Señor.

La verdadera muerte. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 13, 1-9

EVANGELIO
Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 1-9
En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió:
« ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
«Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió:
«Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar»».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

La verdadera muerte.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy Jesús aclara una de las cuestiones más preguntadas por la gente. ¿Por qué Dios permite los desastres en los que muere tanta gente inocente?. Dios no es castigador, es el mundo que está degradado por el pecado, y acabará totalmente destruido antes o después. Es la consecuencia del pecado del hombre, que ha dado la espalda a Dios. Las enfermedades, los desastres, los asesinatos… todo esto existe porque el hombre no acogió el paraíso que Dios le entregó si le obedecía y mantenía una alianza de amor con Él. Hoy tenemos una nueva ley, la del amor, y seguimos sin obedecer ¿Cómo no va a haber violencia?.

Por tanto, los que mueren en un terremoto, no es porque Dios les castigue, sino que les ha tocado ser víctimas de un mundo inestable y caduco.

Pero entonces Jesús expone una parábola de esperanza. Hay alguien que se encarga de cavar y abonar la higuera que no da fruto. Esa higuera somos nosotros, su Iglesia. Él nos mantiene a través de la oración y los sacramentos (también el del matrimonio) para que demos fruto. Porque aquí lo malo no es morir a la vida terrena, es morir a la vida eterna. Por eso Jesús insiste: “Convertíos”, porque lo malo no es morir en una catástrofe o asesinados por un malvado (aunque a nosotros nos preocupe mucho). Lo malo es no vivir para la vida eterna, y esto depende de nuestra conversión.

También Jesús quiere que nosotros cavemos y abonemos alrededor del árbol de nuestro esposo. Él no nos da por perdidos, no lo hagamos nosotros con nuestro esposo. Tengamos paciencia, aunque dé poco fruto, aunque no cambie y siga con su mal genio o su falta de paciencia o sus despistes o sus faltas de detalles o … A nosotros nos toca ir en nombre de Jesús a cavar y abonar con cariño a su alrededor para colaborar en su conversión. Para que no muera.

Madre:
Qué enorme don el de tu Hijo Jesús. Alabado sea por siempre. Saber que está intercediendo por nosotros todos los días ante el Padre. Yo también quiero ser así con mi esposo, quiero amarle de verdad, quiero lo mejor que puedo desear para él/ella: Su santidad. Concédesela, por Jesucristo nuestro Señor, amén.

De raíz. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 12, 54-59

EVANGELIO
Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: «Va a caer un aguacero», y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: «Va a hacer bochorno», y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el última monedilla».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

De raíz.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Somos muy avispados para unas cosas y se nos pasan grandes obviedades. ¿No nos damos cuenta de que toda la destrucción viene de que hemos sacado a Dios de nuestra vida? Familias que se rompen, corrupción, atentados contra la vida, crisis económica que proviene de una crisis moral…

¿En qué queda la solidaridad, la paz, la igualdad que tanto proclama esta sociedad? Sin Dios, todos estos valores quedan vacíos. No puede haber solidaridad si no hay entrega de sí, no puede haber paz si no se sufre por los demás, no puede haber igualdad si queremos ser los primeros, imponernos, competir, si no somos humildes, si no consideramos que tenemos un mismo Padre.

La mayoría de los matrimonios trabajan sobre las consecuencias: se lamentan si no hay comunicación, si falta el respeto, se ha perdido la confianza, si no somos compatibles, etc. Y somos muy avispados a la hora de encontrar la solución: “Si mi esposo cambiara…”. No queremos mirar a la Verdad, que es Cristo. La verdad no está en la superficie, en lo superfluo. ¿No es de hipócritas creer que lo sabemos todo y no saber interpretar lo que pasa en el corazón del esposo?.

Lo hermoso de San Juan Pablo II, es que él fue en busca de los fundamentos: A estudiar las raíces del hombre y del matrimonio, cual es el plan de Dios… Y encontrar en Cristo la re-creación de todo y la revelación de la Verdad. En las reuniones de matrimonios de Proyecto Amor Conyugal, seguimos el itinerario que desarrolló San Juan Pablo II, porque es la manera de adentrarse en las profundidades. Desde ahí, entenderemos también las consecuencias de no vivir esa verdad (la cárcel de la que habla Cristo) y las consecuencias de vivirla, la comunión.

Interpretemos el porqué de nuestro cuerpo, por qué fuimos creados hombre y mujer, por qué diferentes, por qué nos asemejamos a Dios y no a los animales, cuál es el origen de nuestra dignidad, para qué nos dio poder Dios, hasta dónde nuestra Esperanza como esposos, quién es Dios y por qué nos creó, cuál fue el origen del desorden del pecado, qué consecuencias trajo para el matrimonio, cómo nos influye que Dios se haya hecho carne… El hombre ha sido creado para amar, pero no con cualquier tipo de amor, sino con un amor de comunión a imagen de la comunión que Dios vive en Sí mismo. Todos los dones que hemos recibido, son para este fin, todos. Si no estamos avanzando en este camino ¿De verdad no sabemos por qué no nos sentimos bien?.

¡Hagamos lo posible por llegar a esa comunión con el esposo! ¡Todo!. No creamos saber tanto y aprendamos sobre él/ella, sobre nuestra relación, encontremos a Dios en él/ella. Esposos: Aprendamos, recemos, lloremos, trabajemos, luchemos, renunciemos, convirtámonos, perdonemos… dediquemos todo nuestro esfuerzo. Todo para descubrir el tesoro, sanar nuestra raíz y así amarnos, amarnos, amarnos.

Madre:
Nos alegra muchísimo saber que estamos en Tus manos, que estás a nuestro lado. Sigue guiándonos, Madre, en Ti confiamos. Amén.

Esposos incandescentes. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 12, 49-53

EVANGELIO
No he venido a traer paz, sino división

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.
Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.

Nota: ProyectoAmorConyugal organiza un retiro para matrimonios y familias en Madrid, entre los días 21 y 23 de octubre. Pedimos vuestras oraciones.

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Esposos incandescentes.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

(CIC 696) ‘Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la Vida dada en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo’.

El Espíritu es como fuego, y por tanto, incompatible con la tibieza. Prueba de ello es que se dice en el Apocalipsis: Te vomitaré porque no eres ni frío ni caliente.

El Espíritu del Señor actúa como el fuego sobre un tronco. Es difícil prenderlo si ha estado a la intemperie, muy a la merced del ambiente, porque la madera queda empapada y no arde. Lo mismo yo, si me dejo empapar por el ambiente. La madera necesita estar seca y rodeada de calor. Por eso, la familia es el lugar natural de evangelización, el calor de un hogar incandescente prende los corazones. Lo hemos visto en los padres de Santa Teresita de Lisieux: Esposos Santos, cuyos cinco hijos se consagraron a Dios y todos ellos se encuentran como mínimo en proceso de beatificación.

Ante la indiferencia de la fe de muchos o la tibieza, el cristiano coherente, está llamado a ser «signo de contradicción» como Jesús. Él fue piedra de tropiezo para muchos. El discípulo de Jesús, fiel y coherente, tiene que estar dispuesto a sufrir la contradicción constante de un mundo incoherente, carente de Verdad y de Amor.

También en nuestras propias familias, donde hay miembros instalados en la tibieza, inmersos en una vida diferente, con prioridades diferentes, más pronto o más tarde, el cristiano puede provocar rechazo, conflictos y en última instancia división. No porque Dios lo quiera, sino porque simplemente ocurre. Es el cumplimiento de la bienaventuranza proclamada por el mismo Jesús: Dichosos cuando os injurien y os persigan, y digan contra vosotros toda clase de calumnias por mi causa.

Pero Cristo quiere que me convierta en fuego, en brasas. Y la madera al principio se resiste a arder: Pita mientras expulsa el aire, prende más por un lado y queda intacta por otro… hasta que finalmente, se deja invadir por el fuego. Así será según mi respuesta al Espíritu.

El matrimonio es un camino espiritual, y como tal, requiere de todo este proceso. En mi relación con mi esposo, debería dejarme, dejar que el Espíritu me inflame, aunque duela. Dejarme influir por mi esposo, tenemos mucho que aprender el uno del otro. Salir de mi mismo en esas faltas de acuerdo, en ese hacer por él/ella lo que no me gusta, en sus incomprensiones… hasta que el Fuego que reside en mí, purifique mis egoísmos, vanidades y soberbia. “¡Y qué angustia hasta que se cumpla!”.

Madre:
Quiero dejar de ser madera y hacerme fuego, hazme brasas. Deseo colaborar con a dar calor en la hoguera del hogar, para que prenda también ese Fuego en nuestros hijos. Que el Espíritu del Señor nos transforme en Él. Y ¡ya quisiera el Señor que estuviéramos ardiendo!. Dos esposos, que se transforman en dos llamas, que cuando se acercan, se hacen totalmente una sola. Alabado sea el Señor, que lo hace posible.

Administradores de mucho. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 12, 39-48

EVANGELIO
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le preguntó:
-«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor le dijo:
« ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad
os digo lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: «Mi señor tarda en llegar», y empieza a pegarles a los criados y a criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más se le pedirá».

Palabra del Señor.

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Administradores de mucho.
(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Somos dueños de nada, pero administradores de mucho. Tanto, que nos supera.

El hecho de que por nuestro sacramento matrimonial Dios me haya hecho ministro de Su Gracia para mi esposo, es mucho delegar. Si añadimos la responsabilidad que tenemos ante nuestros hijos administrando la Paternidad de Dios y la responsabilidad ante tantos matrimonios con problemas como hay a nuestro alrededor, tanta gente que sufre porque no les hemos hablado de Dios, de su Reino y de su voluntad.

Pero volviendo a nuestra responsabilidad primera, que es nuestro matrimonio, el problema es que nuestro amor es posesivo: Te quiero para mí. Y si no me das lo que espero o lo que creo que merezco, en mi respuesta habrá represalias. Sí, aunque me cueste aceptarlo, te quiero para mí.

El Señor hoy me dice que me ha hecho administrador de sus bienes, ¡no dueño!. Quizás me esté apropiando de las cosas de Dios.

Él espera encontrarme entregando Su ración a mi esposo. No lo que según mis emociones y mi estado de ánimo me apetezca darle, sino la ración de Dios, y ésa es siempre sobreabundante.

Si Dios no me encuentra así, sabiendo como sé lo que me ha encargado (que sea buen esposo), recibiré muchos azotes: Soledad, tristeza, miedos, depresiones, angustias, ansiedad, estrés… Los mismos males que «azotan» a la sociedad en que vivimos.

Entonces ¿Cuál es la ración que Dios quiere para mi esposo? Comprensión, misericordia, compasión, ternura, alegría…

¡Vamos esposos administradores! Tenemos una ración que repartir hoy.

Madre:
Qué buena cosa es recordar siempre que Dios es mi único espectador. Todo lo hago por Él. Sólo me importa Su juicio. Tener presente a Dios en cada momento y preguntarme ¿Cómo me encontraría el Señor en este momento? Señor, ten misericordia de mí. Amén.