Mete la cuarta. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 13, 18-23

EVANGELIO

El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 18-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros, pues oíd lo que significa la parábola del sembrador:
Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

Palabra del Señor.

Mete la cuarta.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

El Señor explica el Evangelio, con lo cual, poco hay que añadir.
Las tres primeras no dan fruto. Pero escuchar la Palabra y entenderla produce mucho fruto, aunque no lo veamos, aunque pensemos que no hay cambios. Dios va haciendo y va purificando, en silencio, en el corazón que le busca sinceramente. Dicen los expertos que la tierra más fértil produce el veinte por uno, por tanto, el Señor se está refiriendo aquí a la sobreabundancia de Dios. Así que, esposo, anímate y ¡Mete la cuarta!

Podría ser que los cuatro tipos de tierra estén presentes en cada uno de nosotros, según las circunstancias. Superficial, emocional, terrenal o humilde. Son las cuatro actitudes que marcan mi respuesta ante la Palabra transformadora de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

1) Superficial:
Juan: Otra vez la donación. Siempre lo mismo: El matrimonio consiste en donarse al esposo. Es muy pesado, siempre igual.
Teresa: ¿Has descubierto la belleza, lo maravilloso que es tener a alguien a quién donarse?
Juan: ¿Maravilloso? ¡Es un suplicio!
Teresa: Juan, profundiza en ello o nunca calará en ti el mensaje Evangélico.

2) Emocional:
Marisa: Jo! Qué pasada! Cómo me ha gustado el tema de la cruz en el matrimonio. Estoy deseando vivirlo.
Pedro (Su esposo): La cruz es cargar sobre uno los pecados del otro para colaborar en su redención. Eso es muy duro, Marisa.
Marisa: Ya, que tú lo haces muy bien ¿Verdad?

3) Terrenal:
Cristina: Cariño, este año no tenemos dinero para todo. O hacemos un viaje, o el retiro.
Ramón: Yo necesito descansar. A mí déjame de retiros…
Cristina: Pero el año pasado nos hizo mucho bien.
Ramón: Pero ¿No es mejor que estemos juntos, disfrutando de los paisajes, la buena comida, un hotelito romántico…?

4) Humilde:
María: Cariño, necesitamos estar más con el Señor. Con las circunstancias que estamos viviendo, últimamente estamos más nerviosos.
Pedro: Sí, María. Y estar juntos, y hablar de nosotros. Yo te tengo que contar algunas cosillas que me están costando y necesito de tu ayuda ¿Vale?
María: Vale.
Pedro: Por cierto ¿Te he cantado mi último súper éxito de amor en exclusiva para ti?: “Oh cariño, a ver cuando me besas/ que tus besos me saben a hamburguesas/ y tus ojos que brillan como el hielo/ dulces como el helado de caramelo…”
María: Jajaja… Anda, anda, que lo tuyo es para grabarte…

Madre,

Me emociona saber que Dios no para de sembrar en mí, y me entristecería no acoger todo lo que me quiere dar. Hazme más humilde, Madre, para acogerle, para valorar los tesoros que pone en mis manos. Dios es inmensamente generoso conmigo. Bendito y alabado seas por siempre, Señor.

Es un don para mí. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 13, 10-17

EVANGELIO

A vosotros se os ha dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 10-17

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:
«¿Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:
«Oiréis con los oídos sin entender;
miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo,
son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos,
ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure».
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».

Palabra del Señor.

Es un don para mí.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Lo del corazón embotado, puede ocurrirme porque esté demasiado centrado en las cosas del mundo y soy incapaz de centrarme en las cosas de Dios, pero también puede ocurrirme por puro orgullo espiritual, que me hace pensar cosas como: “Este Evangelio ya me lo sé…”, o “Este Evangelio le viene fenomenal a…”

Jesús habla con parábolas, para facilitar la comprensión, y dicen que también nos ayuda a aplicar el Evangelio a nosotros según las circunstancias de cada día. Cada vez puedo ponerme en la piel de uno de los personajes que aparecen, y asociar sus circunstancias a las mías… Pero lo que es cierto, es que Jesús me habla a mí, hoy. Es importante quitarme el embotamiento y abrir los ojos del alma y los oídos del corazón para descubrir el mensaje que el Señor me quiere transmitir específicamente a mí.

Así me podré convertir, para que el Señor me cure.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Lucía: (Después de leer el Evangelio) A ver si mi esposo lee este Evangelio, y se le abren los ojos de una vez, y se le desembota el corazón, que no veas si es orgulloso… A ver si el Señor le quita su egoísmo y le da un poquito de humildad…
Pablo: (Después de leer el Evangelio) A ver si mi esposa se convierte de una vez, para que el Señor pueda curarle de esa vanidad tan descarada que vemos todos menos ella. Y de paso, que le dé un poquito de paz, que mucho rezar, mucho rezar, pero a Dios rogando y con el mazo dando…
El Señor (Le dice en el corazón a Lucía): Hija ¿No estás hablando conmigo? ¿Por qué estás juzgando a tu esposo? Mira, yo quiero hacer grandes cosas en tu corazón, te he dado un esposo para ayudarte a salir de ti, pero si estás juzgándolo permanentemente en lugar de comprenderle, de ayudarme a salvarle como yo hice contigo, perderás tu alma. Abre tus ojos y tus oídos. Escucha mi Palabra, y conviértete para que pueda curarte.
El Señor (Le dice en el corazón a Pablo): Hijo mío ¿Quién eres tú para llamar vanidosa a la esposa que te di? ¿Acaso no es vanidad suplantarme en el juicio que he de hacer? Ese no es el camino, querido Pablo. Tu camino es el de acogerla con cariño, que se sienta protegida por ti, cuidada, mimada, porque todo lo que haces con ella, conmigo lo haces. Así que, abre tus ojos y tus oídos. Escucha mi Palabra, y conviértete para que pueda curarte.

Madre,

Le pido perdón al Señor por todas las veces que no he acogido Su Palabra como una enseñanza para mí, y por las veces que se la he aplicado a mi esposo, y por las veces que me he distraído y le he dado prioridad a otros pensamientos como si fuesen más importantes. Hoy, Madre, me comprometo a acoger el tesoro que Jesús me da a diario a través de Su Palabra. Alabado sea por este don tan necesario para el crecimiento de mi alma. Amén.

Manjar de dioses. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 13, 1-9

EVANGELIO

Cayó en tierra buena y dio grano
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

Manjar de dioses.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

En la primera lectura, vemos como Dios hace caer el maná del cielo para alimentar al pueblo de Israel en el desierto. El Señor comparte su Sabiduría con nosotros a través del Evangelio, en el desierto de la vida que andamos cruzando. Y yo mientras qué hago ¿Quejarme como el pueblo de Israel? O acoger la Palabra y vivirla en cada situación de mi día.

Por eso un esposo nuevo, es el que ha acogido la Palabra y la escucha y se esfuerza por entenderla y vivirla, saliendo de su propia lógica, para entrar poco a poco en la lógica de Dios. Eso hará su matrimonio nuevo y lleno de vida, porque el amor, genera vida.
Jesús hoy explica los misterios del reino, porque el hombre, viendo no ve y oyendo, no oye ni entiende, porque su corazón se ha endurecido.
¿Con quién me identifico?

Aterrizado a la vida matrimonial:

1) Al borde del camino: Cariño ¿Te vienes a leer el Evangelio conmigo? – No, yo no entiendo nada. Eso no es para mí.
2) Terreno pedregoso: Qué pasada! Hace una semana leía el evangelio con mi esposo todos los días y nos estaba ayudando muchísimo en nuestra relación. – Y ¿No seguís rezándolo juntos? – No, a ver si lo retomamos algún día…
3) Entre abrojos: Nosotros, sabemos que rezar el Evangelio juntos es clave para el matrimonio, pero entre la casa, los niños, que llegamos cansados, para lo único que nos quedan fuerzas es para ponernos con la tele o la tablet y relajarnos…
4) La buena tierra: Nosotros dejamos lo que haga falta, pero jamás nos acostamos sin haber rezado el Evangelio juntos. Es lo más importante del día y sabemos que si no lo hacemos, poco a poco nos desviamos y volvemos a las andadas. Además, nos une mucho el Espíritu. Hace nuestro matrimonio nuevo.

Madre,

Damos gracias a Dios por Su generosidad infinita y le pedimos perdón por las veces que no acogemos todos los dones que nos ofrece para llegar a Él. Alabado sea nuestro Padre, que nos cuida y nos alimenta. Amén.

Fidelidad creativa. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 20, 20-28

EVANGELIO

Mi cáliz lo beberéis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
¿«Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.

Fidelidad creativa.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Hoy celebramos el día de Santiago Apóstol. Vemos a los apóstoles en una escena vergonzosa. Cada vez que aparecen, mientras están con Cristo, meten la pata de una manera estrepitosa. Sin embargo, son las columnas de la Iglesia.

¿En qué se diferencian los apóstoles de los demás? En su fidelidad creativa al Señor. La perseverancia no consiste en marcarnos unas obligaciones forzadas que si cumplimos nos tranquilizan y si no cumplimos nos frustran. La fidelidad es creativa, es la del enamorado que busca al amado. Santiago y Juan querían estar el uno a la derecha y el otro a la izquierda de Cristo ¿Es malo eso? Quizás sea un poco pretencioso, pero es pura pasión por el Señor. Eso les movía y eso les llevó incluso a morir por Él.

La fidelidad en el matrimonio es signo sacramental de la de Cristo por su Iglesia. Y nuestra fidelidad debe ser también creativa. Atentos el uno al otro, ilusionados el uno con el otro. Somos esas nuevas columnitas de la iglesia doméstica, esos enamorados que Dios tiene que fortalecer para ser capaces de sostener nuestra familia.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Cada uno intentaba imponer sus costumbres, sus gustos y sus normas. Cada uno pensaba que las suyas eran las buenas. Pero el Señor les da un toque de atención. Los que tiranizan y oprimen, esos no son grandes a los ojos de Dios. Así que iniciaron una especie de juego de amor. Sus esfuerzos se basaban ahora en ser creativos en su servicio al otro. El primer día, él le escribió una bonita nota de amor, y se la dejó a ella en la mesita para cuando se levantara. Ella por su parte, fue al trabajo de él a la hora de comer, para comer juntos, que sabía que a él le gustaba. El resto del día, transcurrió con normalidad, pero se habían esforzado el uno por el otro, y eso lo hacía diferente. El segundo día, él renunció a ver el partido y dedicó ese rato a preguntarle a ella cómo estaba y qué necesitaba de él. Ella por su parte, le regaló unas entradas para ver a su equipo de fútbol juntos el fin de semana. Incluso apareció con la cara pintada con los colores de su equipo, lo que a él y a los niños les hizo mucha gracia. Se hicieron fotos y todo…
Ambos estaban dispuestos a beber el cáliz que significa el sacrificio personal, pero la recompensa será grande.

Madre,

Con qué poquito esfuerzo al día, podemos ser esposos apasionados del amor de Dios. Esto es lo que nos hace agradables a Sus ojos, que nos sirvamos mutuamente. Sabemos que no estaremos cerca de Él si no bebemos su cáliz. Es un trago duro, pero estaremos con Él si lo bebemos. Merece la pena esforzarse. Gracias Señor por dar Tu vida en rescate por mí, ayúdame a darla yo con la alegría de saberme salvado. Amén.

Para mostrar Su gloria. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 12, 38-42

EVANGELIO

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42

En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un signo tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Palabra del Señor.

Para mostrar Su gloria.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

En la primera lectura, el pueblo de Israel, perseguidos por el potente ejército egipcio, se veían sucumbir. Pero Moisés mantiene la confianza en Dios, y Dios abre el mar Rojo para que puedan cruzar, haciendo que el ejército egipcio se ahogue, para demostrar Su gloria.

Mientras seamos esposos de Su pueblo, y confiemos en Él siguiendo el camino que nos marca por difícil que parezca, nada tenemos que temer. Es en los momentos de persecuciones y cruz, cuando a través de nuestra obediencia, el Señor puede mostrar Su gloria. Abrirá el mar y sucumbirán los enemigos de Dios por muy poderosos que sean, para mayor gloria Suya.

Llevado a la vida matrimonial:

Ana: Señor, llevamos un tiempo caminando en este itinerario, trabajando nuestro matrimonio, y hay cosas que no cambian. Yo sigo siendo muy orgullosa, mi esposo sigue siendo muy poco comprensivo, y discutimos mucho.
Pedro: Ana, yo voy a dejar de ir a las reuniones de matrimonios. Pasa el tiempo y no veo cambios en ti. Creo que esto no sirve para nada.
Ana: Pedro, lo he hablado con el Señor en la oración. Me gustaría rezarlo también contigo. El matrimonio lo tenemos que construir durante toda la vida, no hay que tener prisa. Él irá haciendo pero tenemos que ser perseverantes, porque Dios muestra su gloria a través de la cruz. Debemos estar contentos de vivir estas cruces y confiar en que Él lo hará todo nuevo.
(Un año más tarde)
Ana: Pedro ¿Qué tal vas viendo nuestra evolución?
Pedro: Tenías razón. Nuestro matrimonio está mejorando mucho, es verdad que seguimos en camino y hay aspectos en los que tenemos que seguir creciendo, pero estamos mucho más unidos, más ilusionados, más concienciados de nuestra vocación. Yo me veo haciendo cosas que hace un año eran impensables para mí.
Ana: Gloria a Dios. Él hace proezas con su brazo.

Madre,

Una vez, en Medjugorje, nos marcaste el camino del Magníficat para nuestro matrimonio. Hoy las Lecturas nos hablan de ello. El Poderoso se fija en mi humillación y hace obras grandes por mí. Él hace proezas con Su brazo, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. Alabado sea el Señor que es inmensamente generoso con los que confían en Él.