¿Habrá Navidad en mi matrimonio? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 1, 1-8

EVANGELIO

Enderezad los senderos del Señor
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.
Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:
– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Anuncio en Barcelona: Jueves 14 de diciembre a las 20h en la parroquia de Santa María Reina. Avda. Esplugues 103, Pedralbes. (Entrada por c/Miret i Sans 36)
  2. Retiro para matrimonios en Barcelona 15 a 17 de diciembre. Accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

¿Habrá Navidad en mi matrimonio?

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

Me hace falta un bautismo de conversión, que era el que realizaba Juan, para poder recibir el bautismo en el Espíritu, que es el que realizará Jesús. Esto significa que primero me tengo que convertir y decidir cambiar mi vida, dejar de seguir la lógica mundana o mi lógica, por muy razonable que me parezca, dejar las actitudes mundanas y seguir las pautas que marca el Evangelio, en mi matrimonio (Para empezar).

Son esas pautas que dicen que Dios debe ser lo primero en mi vida, y amar a mi esposo como Dios me ama a mí (Nada menos). Esto implica mucho sacrificio y mucha humildad. Y si no me preparo para ello purificando mi corazón con esfuerzos, con oración… en este adviento, no seré capaz de acoger al Niño en mi vida. No habrá Navidad en mi matrimonio por muchos adornos que haya fuera. Dios va a nacer ¿Voy a allanarle el camino? ¿Voy a prepararle un sitio en mi casa? O tendré mi puerta cerrada cuando llame María para darle a luz. Tengo el convencimiento de que el Señor querrá venir a mi casa y me va a ayudar también a preparar mi corazón. Yo quiero recibirle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Otra vez la he fastidiado, Marisa. Otra vez te he juzgado mal. Otra vez te he hablado en un tono que no te mereces. Te pido perdón, y me ofrezco para servirte en lo que necesites, para reparar el daño que te he causado.
Marisa (esposa de Carlos): No, Carlos. Yo también te he hablado mal. Yo también te he juzgado mal. Perdóname tú a mí también. Vamos juntos a pedir perdón al Señor y pedirle misericordia.
Ambos: Señor, lo estábamos intentando, y no íbamos mal, pero otra vez hemos caído y hemos roto nuestra comunión, y nuestros hijos nos han oído discutir. Perdónanos, Señor y danos fuerzas para hacerlo bien la próxima vez. Es el orgullo lo que impide que estemos el uno en el otro, es el egoísmo el que nos impide estar más pendiente del esposo que de mí. Es la vanidad la que me convierte en una persona exigente que se ve mejor que el otro. Danos, Señor, la humildad necesaria para recibir al otro con la dignidad que merece, con la dignidad que tú le has dado. Señor, queremos hacerte hueco en nuestro amor. Que Tu amor nazca en nosotros esta Navidad. Amén.

Madre,

Tú que eres portadora del Amor, tráelo a nuestra casa, a nuestro matrimonio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

¿Argumento o enamoro? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 9, 35-10, 1. 5a. 6-8

EVANGELIO

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1. 5a. 6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el Evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«ld a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor.

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¿Argumento o enamoro?

El matrimonio es una buena noticia, pero ¿Cómo transmitirla si no la vivo? Si hablo de la buena noticia, puedo convencer, pero si he llegado a vivir un poquito del matrimonio como Dios lo quiere, puedo llegar a enamorar a los esposos de su hermosa vocación.

El Señor quiere sanar a muchos matrimonios que están confundidos, quieren amarse pero están ciegos y no saben cómo. Se ven como enemigos, como un estorbo el uno para el otro. Están hundidos en un fango que se han ido forjando a base de desplantes, de malos humores, de echarse en cara miles de cosas… Pero el Señor me ha dado autoridad para curarles de toda enfermedad del amor, para mostrarles la belleza de su matrimonio, el camino para purificar el corazón y descubrirse como un tesoro el uno para el otro. El Señor me ha liberado gratis y gratis tengo que transmitir que con Cristo, la buena noticia del reino de Dios ha llegado a nuestro hogar.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Antonio: Antes estaba hasta el gorro de mi esposa. Me molestaba todo de ella. Todas esas cosas suyas que me habían enamorado o habían desaparecido, o les había tomado manía. Me costaba mirarla a los ojos me costaba admirarla por algo. Pero el Señor me ha enseñado a verla pequeña, a ver que lucha con sus limitaciones, que desea vivir conmigo el amor que Dios había pensado para nosotros y que ha puesto grandes tesoros en ella. Antes sacaba lo peor de mi esposa y la desesperaba, ahora la ayudo a mejorar, la intento comprender aunque esté enfadada, y la animo a seguir luchando. Le doy esperanza, porque Dios quiere algo grande de ella, y yo soy su ayuda para hacerlo posible. Ahora estoy realmente enamorado de mi vocación. Me encanta la misión que Dios me ha encomendado. Alabado sea el Señor.

Madre,

Es increíble que Dios quiera contar con nosotros para su misión de salvar matrimonios que son víctimas del desamor, la enfermedad más grave y más dolorosa que existe. Es increíble que nos haya dado poder para ello, pero es así. Es increíble que podamos ser sus manos para levantar al caído, sus brazos para abrazar al que se siente solo, sus hombros para ofrecer un apoyo al que sufre… Todo eso en Su nombre. Alabado sea el Señor que cuenta con nosotros para construir Su reino. Amén.

Un gozo para la eternidad. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 1, 26-38

EVANGELIO

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

Notas: 

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Un gozo para la eternidad.

¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo! Son palabras de enorme gozo para toda la eternidad.
Bendita seas Madre y bendito el fruto de tu vientre. Dios tenía un proyecto de Amor para la humanidad, Adán y Eva rompieron la alianza con Dios. Pero donde abundó el pecado, sobreabundó Tu gracia y anuncias un plan de salvación.

Hoy celebramos el día de la Inmaculada Concepción de María. Ha habido dos inmaculadas en la historia de la humanidad: Eva y María. La primera quiso determinar lo que está bien y lo que está mal por sí misma, como si fuera Dios. La segunda dice que sí al plan de Dios sin entenderlo ni conocerlo. El sí de María no es un sí a lo que estaba ocurriendo en el momento, sino un sí a todo lo que pudiera venir en el futuro. María arriesgaba su vida y su reputación y las ponía en manos de Dios. Un sí a lo desconocido en una plena confianza en Él.

Señor, nosotros también hemos dicho “sí” a la llamada que nos habéis hecho, a nuestra vocación como esposos cristianos, y tampoco controlamos el futuro, ni el propio ni el de nuestro esposo, pero hemos dicho sí para toda la vida confiando en Ti. Gracias por darnos una Madre que nos enseña y nos lleva de la mano hacia el gozo eterno.

Aterrizado a la vida matrimonial:

María: A vosotros os llamo a un Proyecto de Amor para matrimonios y familias. Os necesito para reconquistar la verdad del matrimonio como Dios lo pensó.
Matrimonios de Proyecto Amor Conyugal: Madre, si nosotros somos muy poca cosa, y nuestro matrimonio es muy frágil.
María: Creed y confiad. Yo estaré con vosotros. Mi Proyecto se hará grande. Hay muchos esposos sufriendo y necesitan que les acoja en mis brazos maternales.
Matrimonios: Aquí estamos los esclavos de la Esclava del Señor.

Madre,

Te hemos dicho “sí” y hemos dicho “sí” a Proyecto Amor Conyugal, Tu Proyecto para Matrimonios. Hemos confiado nuestro futuro en Tus manos, Madre. No somos dignos de esta misión tan importante, que nos supera. Pero estamos encantados de trabajar para ti ¿Qué puede haber más hermoso? Hoy nos unimos a Ti en la Anunciación y, a tus pies, nos adherimos a Tu respuesta confiada a Dios. Gracias Bendita Madre por contar con estos matrimonios que te hemos dicho sí. Amén.

Escrita con Sangre. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 7, 21. 24-27

EVANGELIO

El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21. 24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Palabra del Señor.

Notas: 

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Escrita con Sangre.

El Evangelio no es para leerlo ni escucharlo. Es para vivirlo. Lo fundamental del Evangelio es que todo un Dios se ha hecho hombre para mostrarme cómo ser hombre. Y le veo con los brazos abiertos en la cruz, y escribiéndome una carta de amor con su propia Sangre. Con esa misma Sangre puedo yo escribir también mi carta de amor a mi esposo. Es la carta del perdón y de la misericordia, que siempre va firmada por Jesucristo, Nuestro Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: (En oración). Señor, esta mañana mi esposa se ha levantado nerviosa. Tenía muchas cosas que hacer y eso hacía que estuviese un poco agobiada e impaciente en el trato. En algún momento se ha dirigido a mí con exigencias y poca cortesía, como si me hiciese un poco responsable de la situación. Pero Tu mirada misericordiosa, me ha ayudado a ver su fragilidad y esperar pacientemente y con cariño a que superase esta situación, ayudando en lo que podía. Después la he llevado a comer por ahí, para que descanse y disfrute del día, y hemos estado a gusto en familia. Y después hemos estado muy a gusto juntos toda la tarde, hasta la hora de la oración juntos donde hemos vivido el broche de oro del día contigo. Solo puedo darte gracias por mostrarme el camino, porque el Evangelio funciona. Las bienaventuranzas son las que nos llevan a la felicidad. Gracias por mi esposa, por mi familia y por la vocación tan hermosa que me has encomendado. Gloria a ti por siempre, Señor.

Madre,

Esta es la Palabra de hoy, y yo quiero escribir con mi vida una carta hermosa, aunque me cueste toda mi sangre, porque vivir el amor de Tu Hijo, es perder mi vida para ganarla. Pero os amo tanto, que es lo que quiero. Yo lo habría hecho todo de otra manera, no sé si estaré escribiendo los renglones con letra bonita, pero al menos intento seguir las guías que nos ha dejado el Señor. Te pido que nadie tenga que pagar por salirme de Su camino. Señor, Tú sabes mi debilidad, mi torpeza, mi ceguera, pero espero que el Espíritu me empuje siempre hacia Ti. Confío en ti. Solo quiero deciros que os quiero. Amén.

Lo que hace con mi poco. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 15, 29-37

EVANGELIO

Jesús cura a muchos y multiplica los panes
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 29-37

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Palabra del Señor.

Notas: 

  1. Retiro para matrimonios en BARCELONA 15 a 17 de diciembre. Queda alguna habitación libre. Inscríbete y accede a toda la información aquí: https://wp.me/p6AdRz-PN

Lo que hace con mi poco.

(Nota: Se hace uso genérico del masculino para designar la clase sin distinción de sexos.)

A Jesús le da lástima de la gente. Hoy Cristo mira a mi esposo y le da lástima, porque le ve necesitado.
El Catecismo habla de que los esposos hemos sido creados el uno PARA el otro como un AUXILIO en representación del auxilio que es Dios para nosotros. Hoy en el Evangelio, Cristo me dice: Dale de comer, porque tu esposo tiene un hambre que solamente a través de ti se puede saciar. Es la llamada específica a ejercer nuestra vocación al amor conyugal. A Jesús le basta una pizca de disponibilidad y generosidad para transformar nuestro matrimonio: mis escasos panes y peces al servicio de mi esposo. Es poco, ya lo sabemos.

Pero el Señor, le pide a mi esposo que se recueste y se prepare para saciarse de aquello que necesita. A mí me pide todo lo que tengo y todo lo que soy para entregárselo. Si damos a nuestro esposo lo que tenemos, no será suficiente, tiene sed de un amor infinito. Tenemos que ofrecérselo primero a Jesús y Él lo transformará y hará el milagro de la sobreabundancia. Aunque quede poco amor, aunque esté herido y maltrecho, dáselo a Jesús y Él lo multiplicará hasta que sobre abundantemente, para poder repartir con nuestros hijos, con otros matrimonios…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Pedro ¿Qué has hecho que se ve ahora a tu mujer tan contenta?
Pedro: La verdad es que muy poco. Solamente poner de mi parte, esforzarme, pero soy el mismo, tengo casi todos los mismos defectos, y es increíble cómo ella me ve de otra manera. Estamos rezando juntos, nos estamos llenando de la gracia en los Sacramentos y el Señor va haciendo maravillas con nuestros esfuerzos, y aunque a nosotros nos parecen mucho, en realidad damos muy poco.
Paco: Anda, Pedro, no seas humilde.
Pedro: No, te lo digo en serio, lo que yo doy no justifica lo que está pasando en mi matrimonio. Hay una acción sobrenatural, te lo aseguro. Es como en los retiros de matrimonios, lo que damos no justifica lo que allí ocurre, las conversiones conyugales…
Paco: Pues alabado sea el Señor.
Pedro: Porque el Poderoso hace obras grandes por mí.

Madre,

Levantamos los ojos al Padre con Cristo, le bendecimos y ponemos nuestra confianza en la sobreabundancia con la que Dios responde. No olvidamos lo que nos ama. Siente lástima por los que le necesitamos. Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo. Amén.