Vía Crucis del Matrimonio 5

5ª Estación
Jesús ante Pilato

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Los judíos han condenado a muerte a Jesús, recurren a Pilato, el procurador romano, que ha de dar el consentimiento.

Del Evangelio según San Juan 18, 36-38. 19, 14-16:

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? (…) Era la Parasceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos: He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los pontífices respondieron: No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.
(cf. Mt 2 7, 11-25; Mc 1 5, 1- 1 4; Lc 23, 1-6).

Comentario

Pilato ve que le han entregado a Jesús por envidia, por rencillas religiosas; se da cuenta de que no ha hecho mal a nadie…, pero no hace nada por salvarle, porque eso le compromete. También yo, hay veces que me lavo las manos ante un conflicto conyugal o familiar, o ante una situación dolorosa, para no enfrentarme a ella, para no interceder por mi esposo, por ejemplo ante mis padres o hermanos, por no salir yo perjudicado. Decido lavarme las manos para tranquilizar la propia conciencia. ¿Qué es la verdad? La verdad es el Amor, quien ama está en la verdad. Quien huye elige a Barrabás.
¿La verdad me exige más de lo que estoy dispuesto a dar? ¿Me exige renunciar a mi orgullo y mi “yo”?

Oración

Señor, para esto he venido a este mundo, para ser sacerdote, profeta y rey por el bautismo, y dar testimonio de la verdad, siendo profetas pues nuestra comunión habla de Vuestro Amor Trinitario, ser imagen de la Santísima Trinidad es nuestra misión. Y yo, no doy testimonio de la Verdad.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.

La experiencia de ser tentado. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 1, 12-15

EVANGELIO

Era tentado por Satanás, y los ángeles le servían
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían.
Después de que Juan, fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

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    • 23: Real Club de Golf de Sevilla. 20:30 Organiza Parroquia de San Juan Pablo II
    • 24 COF de Triana
    • 25: Parroquia del Corpus Christi 11:30 Avda, de la Palmera 39.
  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21:30 horas.

La experiencia de ser tentado.

Para poder ayudar a alguien de verdad hay que ponerse en su misma situación. Jesús tiene que vivir la experiencia de ser tentado para poder después evangelizar, es decir, decirnos a los que somos tentados cómo debemos aplicar el evangelio en esas situaciones de tentación. De nada sirve corregir a mi esposo como si yo estuviera por encima del bien y del mal.
Ayudo mucho más si reconozco que experimento las mismas situaciones de dificultad que yo. Ya sólo falta preguntarme si actúo como las fieras que amenazan o como los ángeles que nos sirven.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ana: me cuesta muchísimo perdonar a Teresa después de lo que me he enterado que dice de mí por ahí. No puedo entender que siendo amiga mía me critique a mis espaladas. Creo que ya nunca podré volver a poner mi confianza en ella.
Juan (esposo de Ana): Vaya Teresa, tienes que estar pasándolo fatal. Yo también viví una situación similar el año pasado cuando mi socio me la jugó y se convirtió en mi mayor competidor. Cada vez que lo recuerdo, siento un dolor interior, y durante mucho tiempo había en mí como una rabia contenida. Sólo me ayudó entender su debilidad. Verle preso de una ambición que le ciega. Y él es la primera víctima de su propia ambición, y no encontrará consuelo hasta que no se libere de ella. Desde entonces el dolor que siento es por él, no contra él.
Sé que es difícil, esposa mía, pero quiero ayudarte a vivir la grandeza de la misericordia de Dios. Estoy a tu servicio para lo que necesites. Juntos podremos con ello, ya lo verás.

Madre,

Sé que es importante ser tentado, para crecer, para fortalecerme y para demostrarle al Padre mi amor y mi fidelidad a Él. Pero también sé que soy débil y necesito mucho de la Gracia para no caer en esas tentaciones. Madre, que las tentaciones sean para mí una experiencia que me ayude a evangelizar y hablar de Dios en cualquier situación. Que sepa ser ángel que consuela en las tentaciones de mi esposo y de otros matrimonios. Me pongo a tu servicio, Madre, para ayudar a muchos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Vía Crucis del Matrimonio 4

4ª Estación
Jesús es negado por Pedro

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Pedro había confesado que Jesús era el Mesías, y el Señor le había respondido: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Pero Jesús ahora necesita ayuda, y Pedro flaquea: niega a su maestro, no una sino tres veces.

Del Evangelio según San Mateo 26,69-75:

Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el atrio; se le acercó una sirvienta y le dijo: Tú también estabas con Jesús el Galileo. Pero él lo negó delante de todos, diciendo: No sé de qué hablas. Al salir al portal le vio otra vez y dijo a los que había allí: Este estaba con Jesús el Nazareno. De nuevo lo negó con juramento: No conozco a ese hombre. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Desde luego tú también eres de ellos, pues tu habla lo manifiesta. Entonces comenzó a imprecar y a jurar: No conozco a ese hombre. Y al momento cantó el gallo. Y Pedro se acordó de las palabras que Jesús habla dicho: Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces». Y, saliendo afuera, lloró amargamente. (Cf Mc 14, 66-72; Lc 22, 56-62; Jn 18, 15-18. 25- 27).

Comentario

Pedro había estado con Jesús desde el principio, había cambiado su vida. Y lo quería de verdad. Era un hombre sencillo y apasionado; entonces, ¿por qué niega a su maestro?
Pedro, era impulsivo, saca su espada sin titubeos en un momento delicado, no sabe medir sus palabras, y alardea de que nunca le abandonará: «aunque todos te nieguen, yo no lo haré». Pedro confía más en sí mismo que en el Señor, se apoya en sus propias fuerzas, y cuando éstas fallan, se desmorona.
¡Cuidado con la soberbia! Es sutil y ciega ¿me he fiado más de mí mismo que del don que Tú, Señor, nos regalaste el día de nuestra boda? ¿Me creo que soy el autor de nuestro matrimonio y cuento con mis propias fuerzas y se las exijo a mi esposo en lugar de contar con el Señor? ¿Acaso cuestiono, Padre, el esposo que has elegido para mí, negándolo?
¿Y cómo actuaría yo en el lugar de Cristo? Mi predilecto, mi esposo, mi ayuda adecuada, me había prometido hacerme feliz. También, en muchas ocasiones me ha dicho que iba a cambiar. De boquilla, muy bien, pero luego… llegada la hora, me traiciona. Mi esposo, vuelve a hacerlo otra vez. Falla a nuestro compromiso de entrega. No me ayuda, o se enfada y echa sobre mí toda su indignación, o me saca una lista de todos los errores que cometí y que supuestamente me había perdonado, siento que con su actitud me niega…
Mi esposo me ha negado. ¿Le acojo como Cristo? ¿Le miro con Su ternura? ¿Me entrego a mi esposo aun sabiendo que me va a volver a traicionar? O soy demasiado vanidoso como para aceptarle sus caídas… como si yo no las tuviera…
Si le miro con ternura, si callo como Cristo, hay una posibilidad de restablecer fácilmente la comunión. Si espero a que pase la “tormenta”, entendiendo su debilidad, y le acojo como Cristo, luego tendré la posibilidad de que venga arrepentido, porque yo no he respondido a su dolor con más dolor. Entonces se abre la posibilidad del perdón, del reencuentro, y podré preguntarle ¿Me amas? y otra vez ¿Me amas? y otra vez, ¿Me amas? Y cuando me responda afirmativamente, le diré: Tú eres mi esposo a ti confío mi vida.

Oración

Señor, nosotros también, como Pedro, nos negamos en muchas ocasiones. Nos negamos a entregar lo más íntimo de nuestro corazón, nos olvidamos de las promesas, de esos momentos en que nos dijimos que no nos abandonaríamos. Y porque somos débiles, te pedimos, Señor, ser humildes en nuestras palabras y en nuestras acciones: que nos fiemos de Ti más que de nosotros mismos, que confiemos en el don que nos regalas y acudamos a nuestro Sacramento del matrimonio para ser una sola carne, un solo corazón y una sola alma.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.

Gente “tóxica”. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 5, 27-32

EVANGELIO

No he venido a llamar a los justos, sino a tos pecadores a que se conviertan
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos, de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?».
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncios en Sevilla en febrero:
    • 23: Real Club de Golf de Sevilla. 20:30 Organiza Parroquia de San Juan Pablo II
    • 24 COF de Triana
    • 25: Parroquia del Corpus Christi 11:30 Avda, de la Palmera 39.
  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21:30 horas.

Gente “tóxica”.

Pues sí, estoy espiritualmente enfermo y necesito del Señor constantemente para que me sane. En nuestro entorno solemos clasificar a la gente, como “malos” o como “buenos” (también llamados de los míos). Hoy se habla de la gente “toxica”, esos que dan mal rollo, que están amargados y de los que hay que alejarse para que no nos contagien su negatividad. Jesús en cambio, quiere acercarse a ellos para sanarlos, para contagiarles Él Su Espíritu. Para los cristianos no hay gente tóxica, ni hay malos, lo que hay son hijos de Dios a los que Él está deseando acercarse para abrazarlos y recuperarlos para la eternidad.

Si el pecado provoca tristeza y desolación, que tire la primera piedra el que no se considere “tóxico”. En el cielo, todos seremos uno, y entonces entenderé realmente cuánto valen para Dios todos y cada uno de los hermanos que me rodean y que quizás he despreciado por considerarles peores que yo. Seguramente entonces, me lamentaré de cómo los he tratado, especialmente a mi esposo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Rafa (Padre de Ana): ¿Cómo aguantas a tu marido? Con ese carácter que tiene…
Ana: Papá, y yo ¿Soy perfecta o qué?
Rafa: Mi niña, tú te mereces alguien mucho mejor.
Ana: No hay nadie mejor que mi esposo, Papá. Es el que Dios ha creado para mí, y mi misión es ayudarle a llegar a ser lo que Dios quiere de él. Es una misión que cuesta, pero así es el amor. El amor es decirle a tu esposo: “Tú nunca morirás”. Es lo más hermoso que nos podemos aportar el uno al otro.
(Al día siguiente en casa de los padres de él)
Laura (Madre de Jaime): Ana, tu mujer, no acaba de integrarse en la familia. No sé por qué se lo consientes. Creo que en esta casa se le trata como una más. No sé a qué vienen esas distancias que crea con nosotros. Parece que viene forzada.
Jaime: Mamá, no es verdad que tratéis a Ana como una más. A veces cuchicheáis entre vosotras y la dejáis apartada, a veces tenéis miradas hacia ella que se nota a la legua que no os agrada. Yo entiendo que ella no es perfecta, pero yo tampoco lo soy. Sin embargo, mi misión como esposo es ayudarla a que crezca como persona y sea cada vez más como Dios quiere que sea. Yo soy un instrumento de Dios para darle de manera especial lo que Él quiere darle. Él ha venido a sanar a los enfermos, y todos tenemos algo que sanar.

Madre,

Cada vez que alguien hace referencia a alguno de mis pecados, me cuesta aceptarlo y reconocerlo. Es como si tuviera mucho interés en demostrar que no necesito a mi Médico, a mi Sanador, a mi Redentor. ¡Qué pena! Es casi como si lo rechazara, como si no valorara su misión salvadora para conmigo. Ser pequeño, necesitado, para que se vea que el grande es Él. Alabado sea mi Señor, que tantas veces me llama para comer en la misma mesa conmigo, cada día, en cada Eucaristía. ¿No he de tratar yo igual a mi esposo?

Vía Crucis del Matrimonio 4

 

Vía Crucis del Matrimonio 3

3ª Estación
Jesús condenado a muerte por el Sanedrín

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

Los judíos principales buscan cómo deshacerse de Jesús y ahora se les presenta la ocasión propicia. No quieren dejarla pasar, por eso le acusan injustamente y de noche le condenan.

Del Evangelio según San Mateo 26,59-67:

Los príncipes de los sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para darle muerte; pero no lo encontraban a pesar de los muchos falsos testigos presentados. Por último, se presentaron dos que declararon: Éste dijo: Yo puedo destruir el Templo de Dios y edificarlo de nuevo en tres días. Y, levantándose, el Sumo Sacerdote le dijo: ¿Nada respondes? ¿Qué es lo que éstos testifican contra ti? Pero Jesús permanecía en silencio. Entonces el Sumo Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.
Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ya lo veis, acabáis de oír la blasfemia: ¿Qué os parece? Ellos contestaron: Es reo de muerte.
(cf. Mc 14,53-65; Lc 22,54-55. 63-71; Jn 18,12-14. 19-24).

Comentario

En estas horas turbias y oscuras van a condenar a muerte al Señor y han amañado el juicio. Lo de menos es si aquel hombre es o no inocente; ellos sólo reparan en que Jesús va contra sus intereses. Nosotros también condenamos a nuestro esposo/a con juicios y prejuicios, críticas y ofensas, ¡qué fácil es condenar! Quitar de en medio.
Queremos un esposo/a a nuestra medida, alguien que viva para mí, que me haga, me dé, me…y así estamos siempre insatisfechos, nunca es suficiente lo que me da, ni cuánto me ama.
¿Y yo? ¿Qué hago cuando me siento juzgado por mi esposo/a? ¿Callo como Jesús y espero a que pase el juicio? ¿O pongo mi prioridad en mi vanidad, demostrando a toda costa que no soy culpable aunque para ello tenga que romper nuestra comunión? ¿Recuerdo lo que dije el día de mi boda?: “en lo bueno y en lo malo…”

Oración

Señor, el Sanedrín, los que debían ser representantes de Dios, te condenan. Ayúdame, Señor, a ser siempre comprensivo con mi esposo, que nunca me crea mejor, que nunca le juzgue y menos aún le condene. No permitas que se introduzca en nuestro corazón, el cáncer de la amargura, por no luchar por hacer lo que nos dices: “Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará: una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en la bolsa de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá” (Lc 6, 36-38).

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.