¿Discernimiento o juicio? Comentario del Evangelio para Matrimonios: Lucas 6, 36-38

EVANGELIO

Perdonad, y seréis perdonados
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21:30 horas.

¿Discernimiento o juicio?

Sed misericordiosos, nos dice el Señor. No juzgando, no condenando, perdonando y dando. Aunque una cosa es discernir y otra juzgar. Tenemos la obligación de discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo que es voluntad de Dios y lo que no, sin embargo no tenemos el poder de juzgar a las personas. Eso es soberbia, porque sólo Dios lo tiene, porque sólo Él tiene todos los datos y tiene la autoridad para ello.

El juicio lleva consigo un veredicto y una condena. El discernimiento correcto, requiere de un perdón previo sobre la ofensa recibida, para que no afecte a mi respuesta de amor, y lleva consigo un darse para ayudar a redimir al que ha cometido el mal. Lo vemos en la misericordia de Dios. El hombre le es infiel, y Él le perdona entregándose para salvarle: No he venido a juzgar sino a redimir, dice el Señor.

La misericordia es el ingrediente fundamental que transforma mi manera de amar en la manera de amar de Dios: Esposos, seamos misericordiosos entre nosotros como nuestro Padre, para amarnos con Su Amor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Julia: Mi esposo me hizo mucho daño, pensaba que era cruel. No me comprendía, y pensaba que era un insensible. No tenía detalles conmigo, pensaba que sólo le importaba su éxito profesional…
Ramón (Esposo de Julia): Mi esposa no aceptaba a mi madre, pensaba que era una celosa. Me hablaba mucho de sus sufrimientos, pensaba que era una dramática. De vez en cuando tenía salidas de sí, pensaba que estaba loca…
Ambos: Pero rezamos juntos, nos confrontamos con el Evangelio, y poco a poco, Dios nos fue concediendo que nos mirásemos con una mirada misericordiosa. Nos hemos perdonado, y hemos decidido entregarnos el uno al otro para ayudarnos mutuamente a llegar a Dios con nuestra unión.
Julia: Ahora veo que no contaba suficientemente con mi esposo como cabeza de familia, y eso hacía que intentase imponerse. Ahora sé que mi esposo es conceptual y le cuesta entender mi mundo emocional. Poco a poco le ayudo a descubrirlo. También he descubierto que había dejado de actuar con él como mujer, como correspondería a mi feminidad, y había perdido el interés por ser un caballero conmigo… Ahora sé que le puedo ayudar a que llegue a la verdad que Dios tiene preparada para él.
Ramón: Ahora veo que no valoraba suficiente a mi esposa y eso provocaba sus celos. Ahora sé que ella necesitaba que la conociese y la comprendiese y por eso me hablaba tanto de su dolor. Ahora sé que tiene una dignidad enorme, y siente la llamada a vivir una comunión conmigo, y yo no estaba dispuesto a profundizar con ella y llegar a construir esa intimidad común que necesitamos… Ahora sé que la puedo ayudar a que llegue a la verdad que Dios tiene preparada para ella.

Madre,

La misericordia de Dios. Qué gran clave para vivir nuestro matrimonio como Dios lo pensó. Cómo la mirada misericordiosa me transforma de “estar en oposición” a ser una “ayuda adecuada” para mi esposo. Qué belleza introducir la misericordia de Dios en nuestro amor. Cómo cambia todo. Alabado sea el Señor que ha permitido que nos amemos a su imagen y semejanza. Amén.

Vía Crucis del Matrimonio 12

12ª Estación Jesús colgado en la Cruz, su madre y su discípulo

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

La profecía del anciano Simeón se cumple ahora en María: la Madre de Jesús está en el Calvario, al pie de la cruz, contemplando la agonía de su Hijo. Junto a ella Juan, el discípulo amado. Y algunas santas mujeres.

Del Evangelio según San Juan 19, 25-27:

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después, dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.

Comentario

La Santísima Virgen ha querido asociarse a la obra de nuestra salvación. Unida especialmente a su Hijo, su Corazón de madre se ve traspasado por el mismo dolor
que Él sufre. Ella, que dijo al ángel: «hágase en mí según tu palabra», vuelve ahora a renovar esa entrega total, absoluta a los planes de Dios.
Contempla Jesús a su Madre y se cruza entre ellos una mirada de ternura, de amor sin tasa. No ha querido reservarse nada: Entrega su cuerpo, su Espíritu y nos entrega a su Madre. María es ya madre de todos los creyentes, porque ha creído contra toda esperanza que se cumplirían las promesas de Dios. Y el Señor nos invita también a nosotros, como a Juan, a acogerla en nuestro interior, en nuestro hogar, a tener plena confianza en ella, a poner en sus manos nuestras preocupaciones y alegrías, para que las presente al Padre.

Oración

Santa María, Madre de Jesús y Madre nuestra, Tú, que estuviste asociada más íntimamente que nadie al misterio del sufrimiento redentor de Cristo, enséñanos a permanecer unidos a Él y a Ti como hizo Juan, el discípulo amado. Ayúdanos a creer que se cumplirán las promesas de Dios para nuestro matrimonio de hacernos uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, gozando del Amor Trinitario.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.

La belleza de Dios. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Marcos 9, 2-10

EVANGELIO

Éste es mi Hijo, el amado
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía qué decir, pues estaban asustados.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban del monte, les ordenó que contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado, y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncios en Sevilla en febrero:
    • Hoy día 25: Parroquia del Corpus Christi 11:30 Avda, de la Palmera 39.
  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21:30 horas.

La belleza de Dios.

Por un momento, Jesús se muestra a sus discípulos tal como es. En toda Su Gloria y Su esplendor. Con nuestros ojos limitados, no somos capaces de verlo, pero algún día tendremos esa oportunidad. Aunque no lo veamos, Dios es muy grande, y Sus cosas son bellísimas, maravillosas.

El matrimonio es algo sagrado que Le representa y en el que Él está presente. Qué grandeza hay en nuestra vocación, que tiene esta capacidades tan inmensas. Y no somos capaces de verlo, pero algún día, el Señor nos concederá esa oportunidad. Diremos como el anciano Simeón. Ese día, Señor, puedes llevarme contigo, porque te habré visto en mi vocación y habré cumplido la misión que me has encomendado.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ana: Antes veía a mi esposo como un pecador y el Señor me mostró que era pequeño y estaba en construcción. Antes le veía superficial, y el Señor me mostró que en realidad estaba perdido. Antes le veía duro de corazón, y el Señor me mostró que aún no le había llamado, que no había llegado su hora. Y así con todo. Juzgaba a mi esposo según mis criterios y le condenaba. Pero el Señor, poco a poco, me fue mostrando la verdad a la que estaba llamado. Ahora vivo la belleza de mi matrimonio, porque es la posibilidad de ayudar al Señor con mi entrega, para que mi esposo no muera jamás. ¿A qué más puedo aspirar? Mi misión va dando frutos, en mi esposo y en mí. ¿Hay una misión más hermosa que ir descubriendo juntos al Amor?

Madre,

de los esposos, muéstranos la belleza de Dios. Amén.

Vía Crucis del Matrimonio 11

11ª Estación Jesús promete su Reino al ladrón arrepentido

V/ Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R/ Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Padrenuestro y un Avemaría.

A la derecha e izquierda de Jesús han crucificado a dos malhechores. Y mientras uno lo insulta, el otro reconoce sus errores y se da cuenta de la grandeza del que va a morir junto a él.

Del Evangelio según San Lucas 23,39-43:

Uno de los ladrones crucificados le injuriaba diciendo: ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le reprendía: ¿Ni siquiera tú que estás en el mismo suplicio, temes a Dios? Nosotros, en verdad, estamos merecidamente, pues recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste, no hizo mal alguno. Y le decía: Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino. Y le respondió: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
(cf. Mt 27,44; Mc 15,32b).

Comentario

Allí está Jesús, cosido al madero, contado entre los malhechores. Estas dos vidas, que también se están apagando junto a Él, son el ejemplo de tantas existencias apartadas de Dios; apartadas incluso de los hombres, porque están ancladas en el egoísmo, en la desesperanza, en la falta de ideales nobles.
A pesar de mis limitaciones y pecados, no puedo tener una visión pesimista y oscura de mi vida. La Misericordia y la Gracia de Dios son más grandes que nuestros pecados. La promesa de Cristo al buen ladrón es una invitación a luchar por amor hasta el último instante. No podemos tener miedo a acogernos al perdón de Dios. No nos ha de preocupar perder alguna escaramuza, lo importante es luchar por ganar la última batalla.

Oración

Señor, nos vemos pecadores, y nos avergüenza no haber estado, no estar, a la altura de las circunstancias. Que no permanezcamos indiferentes o desesperados ante nuestros errores. Enséñanos a reaccionar, a luchar para salir del pecado, y ayudar también a mi esposo/a a salir de él. Que sepamos estar muy pegados a Ti; y nos lleves al cielo cuando te lo «roguemos», como el ladrón arrepentido.

V/ Señor, pequé.
R/ Señor, ten piedad de mí y de mi familia.

Más allá de la resignación. Comentario del Evangelio para Matrimonios: Mateo 5, 43-48

EVANGELIO

Sed perfectos como vuestro Padre celestial
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.

Nota: Próximas misiones

  • Anuncios en Sevilla en febrero:
    • Hoy día 24: COF de Triana-Los Remedios Parroquia San Joaquín 17:15 a 19:15 C/Papa Juan Pablo I s/n cruce C/ Samuel Morse s/n
    • 25: Parroquia del Corpus Christi 11:30 Avda, de la Palmera 39.
  • Anuncio en Pamplona: Domingo 11 de marzo a las 13h en la Parroquia de San Fermín.
  • Retiro en Sevilla: 4 a 6 de mayo (No se ha abierto aún la convocatoria. Os mantendremos informados)
  • Anuncio en Mallorca: 20 y 21 de abril de 20 a 21:30 horas.

Más allá de la resignación.

Lo que nos distingue como esposos cristianos, es precisamente que amamos cuando nuestro esposo no nos ama, cuando está en oposición a mí o cuando me persigue. Eso demuestra que soy hijo de Dios, porque amo como Él, que hace salir el sol sobre justos de injustos.

El Señor me pide que dé un paso más en el amor, que ame en esa situación que me parece injusta, para ser más perfecto como el Padre. Ya no se trata solo de resistir o de resignarse cuando mi esposo no está bien conmigo, sino de amar, entrar en el esposo para descubrir qué hay en su corazón y qué necesita de mí.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: Se encuentra que el desayuno se lo ha dejado encima de la mesa de la cocina. Después va al cuarto de los niños y se encuentra que todo está tirado. También hay unos calcetines del esposo en el suelo. Pero el Señor le pide amar en la injusticia, porque eso se ser hija de Dios. Entonces, decide volver a empezar: “Padre, ahora voy a ser tu hija, porque me das la oportunidad de vivir amando”. Y recoge el desayuno con una sonrisa, y los juguetes y los calcetines… y piensa: Pobre esposo mío. No se da cuenta. Y luego es verdad que llega tarde y trabaja mucho por sacarnos adelante. ¿No voy a ayudarle yo a que su vida sea más fácil?

Madre,

Los criterios de Dios son contrarios a los del mundo, porque los de Dios son criterios de amor. Ayúdanos a superar nuestro orgullo y ser mansos y humildes de corazón. Por Jesucristo Tu Hijo nuestro Señor. Amén.

Vía Crucis del Matrimonio 10