
A veces no le doy a mi esposo/a lo que pide, ni lo/la ayudo a encontrar lo que busca, ni lo/la acojo cuando me llama tras su pecado. Como esposo/a cristiano/a ¿no debería actuar yo en nombre del Señor?

A veces no le doy a mi esposo/a lo que pide, ni lo/la ayudo a encontrar lo que busca, ni lo/la acojo cuando me llama tras su pecado. Como esposo/a cristiano/a ¿no debería actuar yo en nombre del Señor?

Esposos, ayudaos el uno al otro actuando con las armas de Dios, para que Él pueda actuar como Padre y reinar en vuestro matrimonio y vuestro hogar. ¡Rezad cada día al levantaros un Padrenuestro juntos!

Sólo el amor es necesario. Los esposos acogemos el amor de Dios en la oración juntos y cuando nos acogemos el uno al otro como un don Suyo.

Cuando mi esposo/a menos se lo merece, es cuando más me necesita. Mi misión es llevarlo/a al cielo, actuando en el nombre del Señor, con las armas que Él me ha dado: sacrificio y entrega.

La grandeza de lo que vivimos consiste en que Dios nos unió. Si deseamos separar lo que Dios ha unido, es porque no valoramos el don tan inmenso que Dios nos ha dado.