
Nuestro amor no es perfecto pero es verdadero. Los esposos hemos recibido el don de alcanzar la Caridad Conyugal, un amor más exigente y hermoso que podemos vivir.

Nuestro amor no es perfecto pero es verdadero. Los esposos hemos recibido el don de alcanzar la Caridad Conyugal, un amor más exigente y hermoso que podemos vivir.

Jesús me invita a ser el último y el servidor de mi esposo/a. Una tarea digna de la Madre de Dios que así lo hizo.

Hay resentimientos, heridas, miedos… entre los esposos, en lo más profundo. Haced presente a Cristo ofreciendo sacrificios de acogida y entrega mutua. Él sabrá qué hacer.

Tengo que amar a mi esposo como respuesta al amor infinito que Él me ha dado y me da cada día. ¿Qué más da si mi esposo me ama más o menos?

Todos los matrimonios encuentran cruces pero reciben la esperanza al ver la luz de la Santísima Trinidad que reside en nosotros y se manifiesta en nuestro amor.