Camino a la confianza. Comentario para Matrimonios: Lucas 16, 9-15

EVANGELIO

Si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
Y les dijo:
«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Camino a la confianza.

Ser de fiar en lo poco, es clave. Primero porque “lo poco” es lo que vivimos en el matrimonio y en la familia todos los días, y es donde nos jugamos la santidad. Ser fieles a Dios en nuestra relación conyugal, nos garantiza de alguna forma que le seremos fieles en el resto de ámbitos de nuestra vida. Segundo porque ser de fiar significa generar confianza. Qué importante es la confianza en el matrimonio. No se trata de que “como ya nos conocemos… no es necesario que nos esforcemos”, ¡no!. La verdadera confianza llega cuando nos fiamos el uno del otro y somos de fiar el uno para el otro. Para ayudarnos a conseguirlo, proponemos el siguiente caso:

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: (Pensando: Voy a seguir el camino de virtud que me propone Proyecto Amor Conyugal para generar confianza. Puede ser interesante. Voy a leerlo y a practicarlo)
Camino de virtud (confianza): Observar las buenas cualidades del esposo. Observarlas y admirarlas 5 veces al día durante una semana.
Pedro: A ver, mi esposa tiene fe… es muy trabajadora… muy femenina… etc. Además, es sociable… le gusta ayudar a otros… Además…
Camino de virtud: (Siguiente semana) Contarnos nuestros secretos, nuestras intimidades y nuestros miedos. Para conseguir la confianza que buscamos tenemos que dar confianza. Pedirnos ayuda y confiar en los consejos del otro. Dos prácticas muy buenas para generar confianza.
Pedro: “Uf”. ¿Y si me echa en cara lo que le cuento de mí? Bueno, da igual. Hay que arriesgarse. ¡María! ¿Te vienes ya a la cama? Necesito hablar contigo… Mira, resulta que me cuesta últimamente aceptar que tu madre nos diga cómo educar a nuestros hijos… Me da miedo que se meta en nuestras vidas…
(Al terminar de explicárselo)
Pedro: Entonces, María, con respecto a lo que te he contado de tu madre ¿Qué piensas que me podría ayudar a superar ese miedo?
Camino de virtud: Que antes de recurrir a nadie, recurramos el uno al otro.
Pedro: Necesito tu ayuda, seguro que tú sabes decirme qué hacer.
María: Es verdad que mi madre siempre ha sido un poco mandoncilla… pero luego, sabe estar en su sitio. Haz una cosa. Dile, con respeto pero a la vez, mirándola a los ojos y con firmeza: “Marga, por favor, nuestros hijos son responsabilidad mía y de tu hija, y hemos decidido juntos hacer las cosas de otra forma. Te pediría que respetases nuestras decisiones…”
Camino de virtud: En cualquier situación, demostrarnos que nos importamos el uno al otro.
Pedro: Ya, pero ¿No se enfadará? Lo último que quiero es que tus padres se alejen de nosotros por mi culpa. Ante todo, quiero que tú puedas estar a gusto junto a tu madre…
Camino de virtud: Decirnos cosas bonitas mirándonos a los ojos.
Pedro: Y…, mírame, María. No quiero ver que esos ojazos preciosos que tienes, se entristecen por nada del mundo…
María: (Se sonríe). No te preocupes, no pasará nada, ya lo verás. Por cierto, ya que estamos hablando. Quería yo hacerte también una consulta. Resulta que…

Madre,

No podemos confiar en Dios si no confiamos el uno en el otro, puesto que fue Él quien nos creó como ayuda adecuada el uno del otro. Cuando somos fieles en lo pequeño, entre nosotros, Dios nos confiará lo grande. Alabado sea el Señor.

Seducir para Dios. Comentario para Matrimonios: Lucas 16, 1-8

EVANGELIO

Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acosaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite”.
El le dijo:
“Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.
Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”
Él contestó:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dijo:
“Aquí está tu recibo, escribe ochenta”.
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Seducir para Dios.

Este Evangelio siempre cuesta entenderlo un poco. Parece que se está felicitando a alguien que actúa indebidamente. Pero Jesús quiere animarnos a “utilizar” los bienes de Su Padre para “ganarnos” el amor de muchos. Él me anima a que utilice todo lo que Dios me entrega, para que la deuda que mi esposo tiene con el Padre se reduzca a la mitad o desaparezca, si fuera posible. Dios no quiere que mi esposo tenga deudas con Él, y está dispuesto a entregar lo que sea de lo suyo, con tal de que llegue a estar en paz con Él, incluso a Su único Hijo. ¿Y yo?

El Demonio es astuto, es un seductor, que te arrastra y te convence disfrazando de bien sus caminos. Así nosotros, debemos ser más astutos con nuestros esposos para ayudarles a llegar a Dios. El Demonio no impone, atrae. Pues yo debo intentar atraer a mi esposo hacia Dios con más fuerza que él.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Marta: Andrés, te he mandado un enlace sobre el Padre Pío. ¿Lo has visto?
Andrés: No, Marta, no lo he visto.
Marta: Seguro que estarás viendo todo tipo de vídeos, pero cuando te envío algo profundo, no te interesa.
Andrés: Marta, estoy harto de los bodrios de vídeos que me envías. No sé por qué estoy obligado a ver esas cosas…
El Señor en la oración: Marta, Marta… Todas tus cualidades de mujer, te las he dado para que intentes atraer a tu esposo hacia mí. Se lo que eres. Se mujer, femenina, dulce, embaucadora…sigue unida a mí con tu oración y sacramentos, sigue ofreciendo sacrificios por él. Llegado el día Yo lo haré. Tú, hija mía, confía en Mí. Pero te necesito, necesito tu boca, tus manos, necesito que cuando Andrés te vea a ti, en realidad sea a Mí a quien ve. Ámale como yo te Amo, como yo le Amo y utiliza todas tus dotes de seducción para traerme su alma. Es el mayor regalo que puedes hacerle, si le amas, es el mayor regalo que puedes hacerme si me amas.
(Marta esperó unos días, para no agobiar a Andrés)
Marta: Cariño, ¿Te vienes aquí conmigo que tengo un poco de frío?
Andrés: Sí, claro. Yo te caliento.
Marta: Sé que hay una serie que te gusta. ¿Puedo ver un par de capítulos contigo y después charlamos un rato juntos?
Andrés: Bueno, bueno… ¿Mi serie? ¡Vale! Me gusta que compartas esto conmigo.
(Después de un par de capítulos)
Marta: Me ha gustado ver tu serie contigo. ¿Te gustaría que compartiese yo también algo contigo? Te necesito.
Andrés: Sí, por supuesto.
Marta: Mira, quiero vivir contigo algo grande, que va más allá de la logística y las cosas de casa… quiero conocerte y que me conozcas…
(Tras un rato hablando mientras Marta le acaricia el pecho a Andrés, que sabe que le gusta…)
Marta: A mí lo que me ocurre es como ese Evangelio que dice…
(Y así, Marta, suavemente, hacía que Andrés entrara en las cosas de Dios. Sin imposiciones. Dándole gusto y haciéndole vivir un rato agradable. Por fin, Marta estaba sabiendo administrar con astucia los dones que Dios le había dado).

Madre,

Admiro tu delicadeza, tu sencillez. Cómo me has seducido para Dios y cómo me has robado el corazón. Te quiero, Madre. ¿Cómo te podré pagar? Alabado sea el Señor, que me entregó a su Madre Santísima para acogerme en Su nombre. Amén.

La fiesta. Comentario para Matrimonios: Lucas 15, 1-10

EVANGELIO

Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
«¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido».
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿qué mujer tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
«¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido».
Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

La fiesta.

Es curioso, pero a todos nos pasa. Nos alegramos más por uno que se convierta que por 99 justos. Nos ocurre en los retiros. Cuando vemos a un matrimonio que llega mal y se va fenomenal, nos invade la emoción y alabamos a Dios por Su obra. Parece que estamos hechos para eso, para ayudar a sanar y salvar. Por eso nuestro corazón responde alegrándose especialmente en esos casos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alicia: Mi esposo es muy egoísta. Va totalmente a lo suyo.
Matrimonio Tutor: Pues ve preparando la fiesta.
Alicia: ¿Fiesta? ¿Qué fiesta?
Matrimonio Tutor: La que celebres cuando tu esposo salga de su egoísmo gracias a tu esfuerzo por recuperarlo amándolo más.
(Al cabo de unas semanas)
Matrimonio Tutor: ¿Qué tal tu esposo?
Alicia: Ahí sigo, dándole cariño. Estoy atenta a él y me voy dando cuenta que al pobre todo lo viene de su infancia, que no le ayudaron a fortalecer su voluntad. Pero él está luchando. Me lo ha confesado.
Matrimonio Tutor: ¡Bien! ¿Oyes la fiesta?
Alicia: ¿Qué fiesta?
Matrimonio Tutor: La que están haciendo los ángeles en el cielo por que has dejado de ser soberbia y te has vuelto misericordiosa.
Alicia: Jajaja, espero que así sea.
Matrimonio Tutor: Así es. Dios se ha valido del egoísmo de tu esposo para hacerte más misericordiosa.
Alicia: ¡Alabado sea el Señor!

Madre,

Afortunadamente la misericordia de Dios es más fuerte que nuestro pecado. Alabado sea por su paciencia y su bondad.

La torre del corazón. Comentario para Matrimonios: Lucas 14, 25-33

EVANGELIO

Aquel que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
«Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar».
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

La torre del corazón.

Rico es aquel que se fía de sus posesiones terrenales para alcanzar su propia satisfacción. ¿Qué satisfacción puede buscar? Su seguridad, sus deseos sensibles, su presunción, su poder… La cuestión que nos plantea Jesús es ¿qué “torre” tengo que construir con mi vida? Porque si para alcanzar ese fin último (bueno, bello, verdadero y justo), no tengo medios suficientes, ya me puedo ir espabilando para “negociar” con Aquel que sí los tiene. Si pretendo enfrentarme al plan de Dios, más me vale que cuando aún esté lejos pacte con el Rey cómo conciliar Sus planes con mi vida. Y el pacto que me propone es este: Tienes que estar dispuesto a renunciar a todo lo terrenal para hacerte heredero de lo eterno.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Luis, ¿quién debería gobernar tu entrega matrimonial? Tu cabeza o tu corazón.
Luis: Yo creo que mi cabeza.
Carlos: Pues tienes un problema, porque no se ama con la cabeza, la cabeza no nos mueve y el amor exige una inclinación, un movimiento. Nos mueven las pasiones y la voluntad, y ambos forman parte del corazón. ¿Por qué has dicho la cabeza?
Luis: Porque considero que ahí reside el buen criterio para amar como se debe.
Carlos: ¡Muy bien! En eso tienes razón. Pues ordena tu corazón con tu buen criterio y con la fuerza de la gracia, y deja después que tu corazón gobierne tu entrega en el matrimonio. Ese es el camino de la virtud. Virtuoso es aquel que alcanza la espontaneidad del corazón porque su corazón se hace uno con el de Cristo y sus deseos son los de Cristo.
Luis: No me entero mucho, pero suena bien.
Carlos: Vamos educando nuestras pasiones desordenadas, y el día en que deseemos la voluntad de Dios sobre todas las cosas, sin tener ya otros deseos a los que nos cueste renunciar, ese día disfrutaremos plenamente del matrimonio aquí en la tierra.
Luis: Ahora lo entiendo mejor. Merece la pena ponerse a ello.

Madre,

Merece la pena renunciar a lo finito para alcanzar el infinito. Merece la pena renunciar a atracciones pasajeras para alcanzar el amor eterno. Merece la pena el combate espiritual para poder seguir a Cristo. Alabado sea por siempre nuestro Señor.

¿Y si no acudo? Comentario para Matrimonios: Lucas 14, 15-24

EVANGELIO

Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
«¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!».
Jesús le contestó:
«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados:
«Venid, que ya está preparado».
Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo:
«He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor»
Otro dijo:
«He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor».
Otro dijo:
«Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir».
El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado:
«Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos».
El criado dijo:
«Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio».
Entonces el señor dijo al criado:
«Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene mi casa.
Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete»».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

¿Y si no acudo?

El Señor nos invita a nuestra cita diaria con Él. Normalmente pensamos en la oración centrando la mirada en los efectos que ésta tiene sobre nosotros. Pero Jesús nos da una perspectiva nueva. Veamos la invitación a la oración desde el punto de vista de Dios. Considero que el Señor, cada día, prepara su cita conmigo. Viene expresamente y se sienta a esperar en lo más profundo de mi alma. Seguramente lo preparará todo para nuestro encuentro. Una acogida tierna, una experiencia profunda, quizás algún mensaje importante, un grado más en la purificación de mi corazón… Pero ¿Y si yo no acudo a la cita? Ahí dejo, al Dios de universo, esperándome triste porque aún no he descubierto que no hay nada más importante en mi vida que mi cita con Él. Le dejo ¡Solo! ¡Al Señor! Quizás por eso, mi esposo y yo, nunca lleguemos a probar el banquete del amor verdadero.
¡Señor, espérame! Que voy a Tu encuentro!

Aterrizado a la vida matrimonial:

Rafa: Ana, llevamos un tiempo yendo a reuniones de matrimonios y parece que no avanzamos.
Ana: Bueno, avanzar hemos avanzado. Tú es que ya no te acuerdas cómo estábamos cuando empezamos. El problema es que, los propósitos no nos esforzamos en cumplirlos y en la oración juntos no somos perseverantes ¿Qué más motivos quieres?
Rafa: Tienes razón. Siempre hay una buena excusa para no rezar juntos. Que si uno está cansado, que si nos falta tiempo…
Ana: Lo nuestro es la repera. Hemos probado la oración juntos, nos ha servido muchísimo, nos ha unido un montón… y a pesar de todo, la dejamos. Esto es un misterio.
Rafa: Dios nos invita todos los días a participar de Su boda, participar de Su amor, y ponemos mil excusas para no asistir. Así que nos perdemos los grandes regalos que tenía para nosotros. Y encima nos quejamos de que luego no nos vaya bien en nuestra relación. “Pa matarnos” vaya.
Ana: Bueno, Rafa, no pasa nada. Somos débiles pero no vamos a tirar la toalla. El Señor dice que el que persevera se salvará. Así que hoy retomamos la oración juntos ¿Vale?
Rafa: Trato hecho. Esta vez, vamos ¡A por todas!.

Madre,

Cuántas veces nos invita el Señor a participar de su amor de comunión. Se nos olvida que nos une un Sacramento y por tanto Él está presente entre nosotros y nos espera cada día para participar juntos de esa unión íntima con Él. Le damos gracias porque Él no se cansa de esperar. Nosotros tampoco nos cansaremos de levantarnos después de cada caída. En ti confiamos. Amén.