Cara al exterior. Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 13-19

EVANGELIO

Vosotros sois la luz del mundo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielos».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Cara al exterior.

Nosotros somos la sal de la tierra, nos dice el Señor. Y hoy, tal como está el tema del matrimonio, más si cabe.
Así que debemos tener cuidado de no volvernos sosos. De vez en cuando tengo que recordarme a mí mismo que, si mi matrimonio no se diferencia de un matrimonio no cristiano, es porque no estoy suficientemente expuesto a la gracia de mi sacramento. ¿Es imposible que teniendo a Cristo entre nosotros no haya diferencias con lo que sería mi matrimonio sin Él? Sacar a Cristo de nuestra relación, y no contar con la gracia de nuestro sacramento es quitarle todo el sabor. ¿A qué sabe mi matrimonio?
Ser luz significa que iluminas a otros, es decir, que influyes en otros transmitiendo la luz que Dios te ha dado. El poder que Dios nos ha dado para influir en los demás es enorme, pero para ser sal de la tierra y luz del mundo, sólo hay una manera: Con las obras de amor entre nosotros, y el brillo de esa luz se llama “alegría”.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa y Manuel, deseaban ser luz para sus hijos. La clave para ello iba a ser el respeto mutuo. Así que, discutían siempre a solas para que no les oyeran. Además, tenían mucho cuidado en no contradecirse delante de ellos e incluso, intentaban ponerse buena cara y actuar con mucha educación por muy mal que estuviesen. Pero todos sus esfuerzos, no parecían dar fruto. Un día Teresita llegó del cole preguntando si se iban a separar. Cuando le preguntaron a qué venía eso, ella contestó: Porque vosotros no os queréis como los padres de Pablo.
Al cabo de un tiempo, conocieron a los padres de Pablo en una fiesta de cumpleaños. Allí se dieron cuenta de a lo que se refería Teresita. Los padres de Pablo se querían de verdad, se palpaba… y no como ellos, que lo intentaban simular. Así que emprendieron un camino para amarse de verdad, apoyándose en Dios y en la Iglesia. Por increíble que pareciese, descubrieron que cuando se amaban en la intimidad entregándose el uno al otro y acogiéndose en silencio, de alguna manera aquello se hacía notar de cara al exterior. Era algo inexplicable.
Un día Teresita llegó muy contenta a casa con una redacción que había hecho en clase sobre la felicidad. En su historia, los protagonistas eran su “papi” y su “mami”, porque ahora el Señor los había convertido en luz para sus hijos.

Madre,

Nunca seremos luz si no recibimos al que es la Luz, y no la reflejaremos si no nos hacemos transparentes a la Luz que vino al mundo y no la recibieron. Somos sal de la tierra, pero el sabor lo pone el Amor de Dios. Alabado sea el Señor que es grande y misericordioso con nosotros. Amén.

El único deseo. Comentario para Matrimonios: Juan 10, 11-18

EVANGELIO

El buen pastor da su vida por las ovejas.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

El único deseo.

Aunque el Pastor es el Señor, y las ovejas le pertenecemos, nosotros somos pastorcillos a los que también el Pastor le encomienda el cuidado de algunas ovejas: Mi esposo primero, y juntos, nuestros hijos. Pero ¿Actúo como asalariado que espera recibir una recompensa por cada acto de amor que realiza, o doy realmente mi vida en Su nombre si hace falta cuando aparece el lobo del pecado que puede destruirlos?
He sido creado para amar, y el gran premio al que tengo que aspirar en esta vida es el amor. Ese es el deseo que Dios sembró en mi corazón: el amor verdadero. Por amor, podemos estar dispuestos a dar la vida. Tengo que convertir el deseo de amar a mi esposo en mi único deseo. Es el mandato que he recibido de Cristo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ana: Mi esposo está siendo presa de su vanidad. A menudo se centra en alcanzar el éxito y se olvida de ser cortés conmigo. De vez en cuando saca su mal carácter y dice cosas que me hacen sentirme despreciada. Creo que no me valora y me ve peor de lo que soy… Pero tengo dos opciones, quejarme o entregarme a él. Y elijo entregarme a él con todas mis fuerzas, porque le amo tanto…
Juan: A mi esposa Ana, a veces le dominan sus angustias y de sus miedos cuando centra su atención en lo que dicen o piensan sobre ella. Además, no acaba de olvidar el daño que le hice en el pasado, aunque le haya pedido perdón mil veces. Pero es mi esposa, la amo con locura y no voy a dejar que eso impida nuestra hermosísima comunión.
(Y entre ellos vivieron el gran don del amor).

Madre,

No queremos enterarnos de lo que supone el amor. Es bellísimo, pero exige el pago previo de la entrega. Danos la libertad para donarnos y la felicidad de haberlo hecho. Por Jesucristo tu Hijo, Nuestro Señor. Amén.

¿Te hace vacilar? Comentario para Matrimonios: Juan 6, 60-69

EVANGELIO

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

¿Te hace vacilar?

El amor que nos muestra Jesús es exigente, y el matrimonio es seguir a Cristo Esposo. Para ello, tengo que estar dispuesto a apostarlo todo. Pero si esta unión la pretendo construir dejándome llevar por mis tendencias, mal futuro tengo, porque “El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada”.
Cristo, rebela el hombre al propio hombre, como decía San Juan Pablo II. Y cuando veo la entrega de Cristo como prototipo de nuestra entrega conyugal, a priori me puede parecer una locura. Si mi esposo me ofende, debo ser aún más cortés con él/ella; si me es infiel, debo ser más fiel que nunca a mi promesa; si me desprecia, debo valorarle más; si pasa de mí, debo entregarme más… ¿Esto te hace vacilar? Me pregunta hoy Jesús ¿También tú quieres tirar la toalla? Y yo le responso: Para mí, la locura sería vivir sin Ti, Señor.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Oye, entonces vosotros, con lo católicos que sois, no discutiréis nunca ¿no?
Paco: Nosotros no somos mejore que otros.
Laura: Entonces, como matrimonio ¿qué os diferencia entonces cualquier pareja de hecho?
María: (Esposa de Paco) Pues, confiamos en la fuerza del Espíritu que nos une como ninguna otra fuerza, sin comparación. Nosotros somos de barro como cualquiera, pero Él es Todopoderoso y hace posible que vivamos una unión imposible para los que no confían en Él.
Paco: Por tanto, Él va a hacer posible nuestra unión en esta vida, antes de llegar a la otra. Nuestras herramientas de la carne no sirven, es “el Espíritu quien da vida”.
Laura: Tío, eso sí que es tener fe.

Madre,

¿Cómo pagaremos al Señor todo el bien que nos ha hecho? Alzaremos la copa de la salvación invocando Su nombre.

Dentro, donde habita. Comentario para Matrimonios: Juan 6, 52-59

EVANGELIO

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Dentro, donde habita.

Yo como Su Carne, y Él habita en mí. “No tenéis vida en vosotros” ¿No es esto lo que notamos a veces? Puede parecerme que me falta la Vida. No hay motor, no hay ilusión, no hay esperanza. En consecuencia, puedo buscar un responsable a mi alrededor, y decir frases como “Me has quitado la alegría”. Pero la solución no está fuera de mí, sino en lo más profundo de mí.
Rezaba San Agustín:
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo.
…gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: Nos hablas de que no os sentís valorados mutuamente, o sentís que no se tiene en cuenta vuestra opinión. ¿Crees que eso justifica que a veces haya una oposición entre vosotros?
Ramón: Yo creo que sí, porque no sentirse valorado en el fondo es no sentirse amado ¿no?
Matrimonio Tutor: Ramón, cuando miras en tu interior encuentras una insatisfacción muy grande. Hay una rutina recalcitrante y devastadora. Reconócelo, hay una enorme soledad. Es porque no está Dios, el que debería llenarte desde dentro para que Su amor saliera hacia fuera. Tú intentas llenar ese hueco con lo de fuera, y no se llena, lo que explica tu insatisfacción. La dinámica es al revés, debes estar lleno por dentro para entregarte hacia fuera.
Ramón: Sí, pero yo voy a Misa.
Matrimonio Tutor: Ya, pero ¿Cómo la vives? ¿Tomas conciencia de que es Cristo quien entra en ti?
Ramón: La verdad es que no. La vivo distraído.
Matrimonio Tutor: Otra vez mirando hacia fuera… Tienes que centrarte en lo que ocurre en tu interior. Y en tu conversación con tu mujer igual. Mirad a vuestro interior, intentad encontrar a Dios el uno en el interior del otro, profundizando. Y encontraréis la plenitud del amor.

Madre,

Es muy triste, que el Señor haya querido estar tan dentro de mí y yo a veces esté más pendiente de lo de fuera. Que viva siempre por Él, como Él vive siempre por el Padre. Amén.

Atraídos. Comentario para Matrimonios: Juan 6, 44-51

EVANGELIO

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Atraídos.

“Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado”. La iniciativa es de Dios, y por tanto, para vivir la verdad, debemos buscarla en Él como origen también de nuestro matrimonio. Explicarlo desde la visión imperfecta que podemos tener uno del otro y desde las carencias de uno y otro, se hace imposible. Por este motivo se separan tantos matrimonios. El punto de partida es Dios. Pensábamos que nos atrajimos mutuamente, y en realidad, quien nos atrajo fue el Padre. Tengo que interiorizar que Él nos ha creado al uno PARA el otro. Necesito sentirme amado por Dios, o no conseguiré jamás amar a mi esposo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Rosa: Si mi esposo me acompañase en la fe, se haría posible nuestro matrimonio.
Matrimonio Tutor: ¿Estás segura? Conozco muchos matrimonios en los que los dos son muy devotos pero entre ellos no hay unión ninguna. Otros creen que es cuestión de ser
Rosa: Pues no lo entiendo.
Matrimonio Tutor: Claro, porque no somos nosotros los que tenemos que establecer cómo debe ser nuestro matrimonio. Dios nos pone un camino por delante que es el que tenemos que recorrer. En el momento que nos casamos, empieza ese camino, y el matrimonio hay que construirlo desde esas circunstancias concretas que Dios ha permitido.
Rosa: No puede ser que Dios no quiera que mi esposo no tenga fe.
Matrimonio Tutor: Tampoco quiere mi pecado, ni el tuyo, y sin embargo me ama así y espera en ti y en mí. Confía en ti y en mí. Pues igual, tenemos que tener esperanza en Dios y en nuestro esposo. Él nos ha dado todo lo necesario para llegar a ser santos juntos. Aprovechemos todo lo que tenemos para amarnos. El resto no depende de nosotros. Confía, cree, y tendréis vida eterna.

Señor,

No podías decirnos más a los esposos en tan pocas palabras. Gracias por la Palabra. ¡Gracias por la Eucaristía! Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. Disfrutemos de Él JUNTOS.