Falta de confianza. Comentario para Matrimonios: Lucas 14, 1-6

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EVANGELIO

 

¿A quién se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos lo estaban espiando.
Había allí, delante de él un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?».
Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida en día de sábado?»
Y no pudieron replicar a esto.

Palabra del Señor.

Falta de confianza.

Los fariseos espiaban a Jesús porque en ellos había falta de confianza. Ya iban contra Él en su corazón y buscaban una excusa para ir contra Él abiertamente.
Y es que, cuando hay amor, puede haber confianza, y cuando me siento amado me siento confiado.
Por eso dice San Juan Pablo que todo pecado empieza por la sospecha del don. Si me sé amado por Dios tal como me ama realmente, mi vida cambiaría completamente.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: ¿Qué querías decirme Lucas?
Lucas: Teresa, me he dado cuenta de que muchos de los problemas que tengo contigo vienen de que sospecho del amor de Dios y por tanto sospecho de ti.
Teresa: ¿Por eso estás siempre a la defensiva conmigo?
Lucas: Eso es. Todo lo que haces lo traduzco a un «no me quiere» y lo que no haces, también. Ahí estoy como espiando cada uno de tus actos para destapar tu desamor hacia mí. Perdóname, Teresa.
Teresa: Te perdono, Lucas. Yo te amo realmente. Con mis limitaciones y mi pecado, pero te amo más que a mí misma.
Lucas: Gracias, Teresa. Dios te proteja y te bendiga.

Madre,

Ayúdanos a no sospechar del amor de Dios. Si Él me da lo que tengo, lo que tengo es lo mejor que podría tener. Alabado sea por siempre.

Querer y hacer. Comentario para Matrimonios: Juan 14, 1-6

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EVANGELIO

 

En la casa de mi Padre hay muchas moradas.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.

Querer y hacer.

Volveré y os llevaré conmigo, reza este Evangelio. Dice San Ambrosio de Milán que, en Cristo, querer y hacer es lo mismo. En Él coinciden exactamente Sus deseos con Sus obras. El caso es que Él desea que estemos con Él y eso significa que, si no hay impedimentos por nuestra parte, el día que vuelva a por nosotros, estaremos con Él para siempre.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Julio: Me ha encantado el tercer ciclo de catequesis de San Juan Pablo II en el que habla del hombre escatológico. Al fin y al cabo, ahí se nos muestra nuestro final, hacia donde nos dirigimos para el resto de la eternidad.
Marta: Sí, viene bien conocerlo y saber para qué nos tenemos que preparar, cuál es nuestro destino final, para adaptar nuestra vida a eso que acabará siendo nuestra vida para siempre. La unión por la divinización total. ¡Increíble experiencia!
Julio: No puede haber nada más hermoso que estar juntos en el reino de los cielos. La plenitud, la unión perfecta, para siempre, siempre, siempre.
Marta: Dios es muy grande y es todo amor. Él nos quiere con Él y nosotros no queremos otra cosa mejor que estar con Él.

Madre,

Qué bendición poder estar con tu Hijo y también contigo, mirarte a los ojos, cogerte de la mano, abrazarte… Cuánto tenemos que agradecerte, Madre. Bendita seas.

Anhelos y felicidad. Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 1-12a

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EVANGELIO

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

 

Anhelos y felicidad.

Tenemos un anhelo de felicidad, y eso es bueno, porque Dios lo ha sembrado en nuestro corazón. Pero por nuestros desórdenes, la buscamos por nuestra cuenta y por caminos equivocados. Veamos el camino desordenado y el de todos los Santos.

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Los pobres de espíritu: Anhelamos la confianza y la seguridad. La buscamos por el camino de la Avaricia. El buen camino es el de la generosidad, que nos lleva a alcanzar el Reino de los cielos.

Los mansos: Anhelamos hacernos grandes. Lo buscamos por el camino de la soberbia y la vanagloria. Pero el camino correcto es la humildad y la mansedumbre, que nos llevarán a ser reyes de la Tierra.

Los que lloran: Anhelamos el bienestar. Lo buscamos por el camino de la gula. Pero el camino correcto es la templanza. El autodominio nos provoca sufrimiento, pero Dios nos dará el consuelo.

Hambre y sed de justicia: El anhelo, la justicia. El camino erróneo es el de la Ira. El correcto es la paciencia, confiando en la justicia divina que nos saciará.

Los misericordiosos: Anhelamos una dignidad enhorme. El camino equivocado es la envidia. El camino correcto es la amabilidad, porque haciendonos amables Dios tendrá misericordia con nosotros y nos dará la dignidad de ser divinizados.

Los limpios de corazón: El anhelo es la comunión. El camino equivocado es la lujuria. El camino correcto es la castidad, porque la pureza me permitirá ver a Dios.

Los que buscan la paz: El anhelo es la armonía interior. El camino equivocado es la pereza. El camino correcto es la diligencia, que me hará ser y actuar como hijo de Dios y eso me dará la armonía pretendida.

Los perseguidos por Su causa: El anhelo es alcanzar la plenitud. El camino equivocado es dejarme llevar por todo lo anterior. El camino correcto que son las bienaventuranzas, me llevará a ser perseguido, pero será señal de que llegaré a estar con Él en el reino de los Cielos.

 

Madre,

Tú nos llevarás a ser felices entre nosotros, con el Señor y contigo. Gracias Bienaventurada Virgen María.

El guiso de la abuela. Comentario para Matrimonios: Lucas 13, 18-21

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EVANGELIO

El grano creció y se hizo un árbol.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, decía Jesús:
«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
Y dijo de nuevo:
«¿A qué compararé el reino de Dios?
Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

Palabra del Señor.

El guiso de la abuela.

Dios nos da la gracia para ser santos. Por un lado la gracia permanente y en los momentos en que lo necesitamos especialmente, la gracia actual. Digamos que hay una virtud sobrenatural que impulsa cualquier virtud natural que vayamos adquiriendo.
Luego no tenemos excusa para no alcanzar la santidad.
Pero claro, aquí no caben las impaciencias. La santidad es un proceso lento que se da a base de mucha unión con Dios y muchos esfuerzos por nuestra parte con los que vamos alcanzando los méritos necesarios y recibimos la recompensa de Dios que nos permite avanzar al siguiente nivel en el amor.
Somos como ese buen guiso de la abuela que a base de tiempo de cocción a fuego lento del Espíritu Santo va cogiendo todo el sabor de los ingredientes sobrenaturales que Dios pone en nosotros por los méritos de la Sangre de Cristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Nacho: Me encanta, porque miro para atrás y veo la maravillosa acción de Dios en ti. Es cierto que hay una transformación. Antes eras muy materialista, y has dejado de serlo. Antes eras criticona y ahora eres misericordiosa. Antes eras miedosa y ahora te veo llena de confianza en Dios. Antes vivías una religiosidad y ahora estás enamorada del Señor. Antes seguías tu camino por tu cuenta y sólo me exigias aquello que necesitabas y ahora me amas realmente y luchas por entregarte a mí y construir una comunión conmigo. Y así, muchas más cosas.
María: Y tú antes eras muy superficial y ahora eres muy profundo, antes tenías muy mal carácter y ahora eres mucho más manso, antes eras más egoísta y ahora te dedicas mucho más a los demás, antes ibas a disfrutar de nuestra relación sexual y ahora eres súper delicado y vives lo sagrado de nuestra unión matrimonial. Y así, muchas más cosas.
Nacho: Todo por obra del Poderoso.
María: Son las proezas del brazo del Señor.

Madre,

Bendita semilla la que Dios ha sembrado en nosotros, que nos permite hacernos uno entre nosotros y con Dios. Alabado sea por siempre.

Paciencia… Comentario para Matrimonios: Lucas 13, 10-17

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EVANGELIO

A esta, que es hija de Abrahán ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre y lo lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Palabra del Señor.

Paciencia…

Hoy nos suscita este Evangelio el tema de la paciencia. Qué importante es la paciencia en nuestra relación de amor frente a los vicios (ataduras) del otro, y qué importante es tener también paciencia respecto a los vicios que yo tengo instalados en mi corazón: No me conformo y, aunque pongo todo de mi parte, no desespero y quedo a disposición del Señor para que sea Él quien decida el momento de mi sanación y el de la sanación de mi esposo.
Una cosa es clara, y ya lo dice San Pablo: El amor es paciente. ¿Amo a mi esposo? ¿Amo a Dios? Pues paciencia…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Veo la soberbia de mi esposa, Señor, porque se empeña en salirse con la suya y se impone con mucha fuerza. Pero Señor, para empezar dudo de mi criterio, y, si estoy en lo cierto, confío en que Tú la sanarás porque yo te ofrezco mi honra.
Maite: Señor, me parece ver mucho egoísmo en mi esposo, pero espero en ti en ese desorden suyo como espero también en que me sanarás de mi soberbia. Mientras, yo seguiré trabajando a tope como sé que él también está luchando.

Madre,

Veo en este Evangelio que el Señor no va a esperar para sanarnos a no ser que lo considere necesario para nosotros. En Él confiamos. Alabado sea el Señor.