RETIRO MATRIMONIOS PARAGUAY 6 – 8 MARZO 2026

RETIRO MATRIMONIOS PARAGUAY 6 – 8 MARZO 2026

RETIRO MATRIMONIOS BUENOS AIRES 13  – 15 MARZO 2026

RETIRO MATRIMONIOS BUENOS AIRES 13  – 15 MARZO 2026

Escucha. Comentatio para Matrimonios: Marcos 4, 21-25

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga». Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

Escucha.

El Señor nos llama, tenemos que estar atentos y escuchar lo que nos dice. Nos regala unos dones para ponerlos a Su servicio, no para guardarlos y utilizarlos en función de nuestra necesidad, sino para dar luz al mundo a través de lo que recibimos entregándolo a los demás. El sacramento del matrimonio es un regalo del Señor para mostrar a través de nuestra entrega el amor de Dios. Los esposos tenemos la misión de mostrar al mundo el don tan grande del matrimonio y ser lámpara que da luz a través de nuestra entrega. Empecemos por escucharnos entre nosotros para manifestar el amor de Dios a todos y mostrar la belleza de nuestro sacramento.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Rocío: ¡Muchas felicidades amor mío!
Paco: ¡Muchas gracias! Qué detalle tan bonito, apenas ha empezado el día, acaban de dar las doce de la noche.
Rocío: Sé que te encanta celebrar tu cumpleaños, me lo has dicho muchas veces y no he querido perder la oportunidad de ser la primera.
Paco: Para mí siempre eres la primera en todo. Pensé que cuando te decía lo de celebrar mi cumpleaños no me habías escuchado, es más, me dio la impresión que no prestabas atención.
Rocío: Claro que te escuchaba, he aprendido a estar más atenta a lo que me dices, para poder estar más cerca de ti.
Paco: Te doy las gracias de corazón. Sabes lo mucho que me ayuda saber que estás pendiente de lo que digo, a pesar de las muchas tonterías que a veces suelto.
Rocío: Nada de tonterías, para mí todo lo tuyo es importante. Además, el día de tu cumpleaños es un día para dar gracias a Dios especialmente por ti.
Paco: Pues vamos a celebrarlo empezando por dar gracias juntos por nuestro matrimonio.
Rocío: Vamos a por ello, y después a dormir que mañana nos queda mucho más por celebrar.

Madre,

Ayúdanos a estar atentos a lo que nos dice tu Hijo a través de nuestro esposo. Bendito sea el Señor.

Matemáticas del amor. Comentario para matrimonios: Marcos 4, 1-20

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar.
Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:
«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga».
Cuando se quedó solo, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os han dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”». Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Matemáticas del amor.

Dios es un sembrador incansable. Cada día sale a nuestro encuentro. Se nos da a sí mismo, quiere derramarnos su gracia porque quiere santificarnos, divinizarnos. ¡Qué bueno es Dios! Nunca nos falta la semilla. Nunca nos falta la gracia. Lo que a veces falta es la tierra preparada, porque el sembrador siempre es generoso, pero el terreno no siempre está dispuesto. La pregunta es sencilla ¿qué tipo de tierra soy? Que no nos distraiga ni nos engañe el maligno, para preparar una tierra fértil es imprescindible una vida de oración. El alma está creada para acoger a Dios y no lo acogemos haciendo muchas cosas por Él, aunque sean cosas muy buenas, lo acogemos en la oración. Es en la oración donde vamos creciendo en esa intimidad con el Señor y en esa intimidad nos vamos llenando su amor y de todas las gracias que nos quiere derramar. El fruto, la transformación de toda una vida y la unión con Él.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Alberto: Esther, me he dado cuenta que en cuanto descuidamos la oración, el ambiente empieza a enrarecerse en casa, ¿te has fijado?
Esther: llevo tiempo observando y me atrevería a decir que es “matemático”. Cuando no rezamos o rezamos poco, enseguida discutimos, salen los reproches, las rencillas, nos juzgamos… y llevo tiempo preguntándole al Señor que me muestre qué misteriosa relación hay entre una cosa y otra.
Alberto: ¿Y?
Esther: Pues que me lo ha mostrado. Jesús mismo dice en San Juan 5,42 que el amor de Dios no está en nosotros. Y creo que aquí está la clave; o tenemos el Amor de Dios o tenemos el nuestro. Y el nuestro ya sabemos cómo es, limitado y en seguida sale el egoísmo.
Alberto: entiendo… y entonces para llenarnos del Amor de Dios tenemos que ir a la oración. A más oración, más amor entre nosotros y cuando no hay oración…mal vamos.
Esther: eso es, amor directamente proporcional, porque luego con ese amor recibido nos amamos tú y yo… ¿qué te parece?
Alberto: ¡qué bien se te dan las matemáticas del amor!

Madre,

Transmitimos el amor que recibimos, y recibimos el Amor de Dios en la intimidad de la oración. Tú sabes que sin oración no podemos nada, por eso nos llamas una y otra vez a una vida de oración. ¡Bendita y alabada seas! ¡Alabado sea el Señor que derrama su gracia!