RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA DE LA REINA  22 – 24 NOVIEMBRE 2024

RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA DE LA REINA  22 – 24 NOVIEMBRE 2024

RETIRO MATRIMONIOS CÓRDOBA  11 – 13 OCTUBRE 2024

RETIRO MATRIMONIOS CÓRDOBA  11 – 13 OCTUBRE 2024

Indigno o digno de entrega. Comentario para Matrimonios: Mateo 23, 13-22

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

EVANGELIO

¡Ay de vosotros, guías ciegos!
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga»! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?

O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga». ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por cuanto hay sobre él; quien jura por el templo, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».

Palabra del Señor.

Indigno o digno de entrega.

Un alma ciega es aquella que no puede ver en los acontecimientos las cosas de Dios. Ve lo que ve el mundo, es decir, interpreta lo que ve como lo interpretaría el mundo. Así, un esposo que tiene dificultades en su matrimonio ve a su esposo “malo”, indigno de la convivencia con él o ella. Desde el punto de vista de la mirada de Dios, primero tengo que ver la responsabilidad que tengo yo en las dificultades que vivo en mi matrimonio ¿Me estoy entregando o estoy esperando que el otro se entregue? ¿Exijo que el esposo haga lo que yo haría o acepto sus diferencias? ¿No paro de recriminarle cosas y le exaspero con ello? ¿Acepto y perdono sus pecados como Dios hace con los míos? Y así un largo etcétera.

Por último, queda mirar el matrimonio desde la cruz, como ese don por el que tengo la posibilidad de entregarme por la salvación de mi esposo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ana: Creo que nuestros amigos no nos están aconsejando bien. A mí Patri me anima a dejarte porque le parece inadmisible lo que me haces y considera que si sigo contigo me voy a romper, y a ti Lucas te invita a cervezas y va muy de colega, pero yo no veo que te ayude a luchar por nuestro amor.

Juan: ¿Lucas? ¡Si está divorciado! Está deseando que me divorcie yo también para salir de parranda.

Ana: Por eso. Mira, el matrimonio es una cosa de Dios, y creo que debemos buscar alguien de Dios que nos ayude. Sobre todo, alguien que rece. Alguien que esté cerca del Señor sabrá guiarnos en las cosas del Señor. ¿No te parece?

Juan: Estoy de acuerdo. Yo quiero seguir luchando por nuestro matrimonio. Te sigo queriendo, aunque no estoy sabiendo quererte como te mereces. Por mí, adelante.

Madre,

Que recemos mucho siempre para tener la luz necesaria para poder guiar a otros, no desde nuestros criterios, sino desde la justicia y la misericordia de Dios. Gracias Madre por mostrarnos el camino. Bendita seas, Madre.

RETIRO MATRIMONIOS MONTEVIDEO – URUGUAY 11-13 OCTUBRE 2024

RETIRO MATRIMONIOS MONTEVIDEO – URUGUAY 11-13 OCTUBRE 2024

Para no echarme atrás. Comentario para Matrimonios: Juan 6, 60-69

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

EVANGELIO

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».

Palabra del Señor.

Para no echarme atrás.

El amor que me muestra Jesús es exigente, y el matrimonio es seguir a Jesús Esposo. Para ello, tengo que estar dispuesto a jugármelo todo. Pero si mi unión no la contemplo como una promesa de vida eterna de Dios en Cristo, sino como algo nuestro, puedo tener la tentación de tirar la toalla.
Cristo, revela el hombre al propio hombre, como decía San Juan Pablo II. Cuando vemos la Pasión de Cristo como prototipo de nuestra entrega conyugal, nos parece algo inalcanzable y desde luego, no muy apetecible. Jesús hoy me pregunta ¿Esto te hace vacilar? Su entrega para la salvación del mundo se hará inútil para aquellos que la rechacen, que rechacen el don.
Pero yo confío en Él, y sé, tengo la seguridad, de que si Él me envía es porque es posible.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Paco: Los dos somos muy orgullosos. Parece que nunca vamos a alcanzar la humildad suficiente para construir un matrimonio como Dios quiere.
Matrimonio Tutor: Y ¿qué os diferencia entonces cualquier pareja de hecho?
Paco: Pues, lo que ha cambiado nuestra vida desde nuestra conversación, es que nosotros por la fe, sabemos que es posible vivir siendo imagen del amor de Cristo por la Iglesia, antes de morir, ya que el proyecto de amor conyugal dura “hasta que la muerte nos separe”.
Por tanto, Él va a hacer posible nuestra unión en esta vida, antes de llegar a la otra. Nuestras ideas hechas de carne no sirven, es “el Espíritu quien da vida”.
Matrimonio Tutor: Bien! Eso es tener fe!

Señor,

Nosotros creemos. ¡Señor, Tú tienes palabras de vida eterna!, palabras que cuando el matrimonio las contemplamos juntos, las vivimos y experimentamos realmente en nuestra vida.
¿Cómo pagaremos al Señor todo el bien que nos ha hecho? Alzaremos la copa de la salvación invocando Su nombre.