Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Diócesis de Cartagena-Murcia, os invita a participar en un retiro para Novios con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio(según San Juan Pablo II) y experimentarla Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los novios en momento de discernimiento, que quieran vivir una Experiencia de Amor verdadero, y que quieran profundizar en la vocación al matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 6 de febrero a las 17:30 h hasta el domingo 8 de febreroa las 18:00 h.
PRECIO: 350 € por pareja de novios. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros novios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros novios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algunos novios no pueden asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
RETIRO PARA NOVIOS EN MADRID 30 ENERO – 1 FEBRERO 2026
LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR
Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia San Manuel González (San Sebastián de los Reyes),os invita a participar en un retiro para Novioscon el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).
¿A quién va dirigido este retiro? A todos los novios en momento de discernimiento, que quieran vivir una Experiencia de Amor verdadero, y que quieran profundizar en la vocación al matrimonio.
FECHAS: Será desde el viernes 30 de enero a las 18:00 h hasta el domingo 1 de febreroa las 17:30 h.
LUGAR: Casa de Oración La Cruz, Antonio Machado, 4, ROBLEDO DE CHAVELA
PRECIO: 310 € por pareja de novios. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)
Suplemento económico para ayuda a otros novios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros novios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.
Subvenciones: Si algunos novios no pueden asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.
¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.
Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.
Sobre Proyecto Amor Conyugal:https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
La humildad descansa.
Querido Jesús, sí, estoy cansado y agobiado. Quiero ir a ti para que me alivies. Lo necesito. Me dices que aprenda de ti, que eres humilde y manso de corazón. Y me sale pensar, ¿qué tiene que ver la humildad con que se me quite el agobio? Pero te escucho. La humildad es andar en verdad, es reconocer que yo no puedo y que Tú lo puedes todo. Que si Tú permites lo que está pasando es porque de aquí quieres sacar un bien mayor. Es hacer todo lo que yo pueda, pero confiar en que lo que suceda, será lo mejor, aunque no sea mi plan. Si Tú lo has permitido, será por algo.
La humildad eres Tú, Jesús. Que no te miras a ti mismo, a tus planes, a tus criterios, sino que miras a Tu Padre y, en Él, al prójimo, para amar, acoger, disculpar,…
Así que Señor, pongo todo en Tus Manos. Yo haré lo que pueda y el resultado lo dejo en Tus Manos. Confío Ti. En ti descanso. Soy tu hijo, me amas con locura. Que se haga Tu Voluntad y no la mía, mi querido Jesús.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Belén: ¡Javier, no es justo! ¡Estoy agotada, llevo un día horroroso de trabajo, los niños están insoportables y tú encima exigiendo!
Javier: ¿Cómo que exigiendo?, ¿es que has visto cómo hablas? ¡Estás insoportable! ¡Ahí te quedas!
(Tras rezarlo ante la cruz)
Belén: Javier, lo siento. Estoy cansada y no sé qué hacer. ¿Cómo salgo de ésta?
Javier: Belén, perdóname. Te quiero con locura. Yo también estoy agobiado. ¿Sabes lo que estaba rezando? Cuando el Señor dice “venid a mí los que estáis cansados y agobiados…”. Viendo su humildad me doy cuenta de que he estado sólo pendiente de mí mismo, exigiéndote sin ponerme en tu lugar. Por favor, cuenta conmigo.
Belén: Esas palabras de Jesús dan mucha luz. Si llevamos su yugo juntos, con Él, confiando en Él, se hace ligero. Yo sola no puedo, todo se me viene encima. Pero con Él y contigo, saliendo de mi misma, de mis criterios, puedo abrazar esta situación que me supera como Él lo haría, amando donde me duele. Aunque no entienda. Y esto cura. Muchas gracias, cariño.
Javier: Muchas gracias a ti, que me ayudas a salir de mismo y a llegar al Señor. Muchas gracias, Señor, en Tus Manos nos ponemos. Tú sabes más.
Madre,
Ayúdame a escuchar a tu Hijo y a hacerle caso. Con vosotros nada temo. ¡Bendito y alabado sea Dios!
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
Salir al encuentro.
Cuánta esperanza y cuánto gozo nos deben provocar estas palabras de Jesús, el saber que vino al mundo en rescate de cada uno de nosotros y muy especialmente de las almas más perdidas, aquellas por las que tanto se alegra una vez le han abierto sus corazones y encuentran el camino de vuelta a la casa del Padre.
Y nosotros, ¿somos conscientes que somos mediación del Señor cuando nuestro esposo se pierde y se aleja del rebaño? ¿cómo respondo cuando mi esposo está cegado por su pecado? ¿salgo rápido a su encuentro movido por ese deseo de consolar a Jesús colaborando en Su plan de salvación o pierdo la paciencia, le juzgo, huyo de él…?
Jesús va a buscar esa oveja, no espera que ella vuelva, sino que sale a su encuentro y eso debemos hacer nosotros con nuestros esposos: entregarnos sin medida, a pesar de las circunstancias, porque cuando el esposo menos se lo merece es cuando Jesús más me necesita.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Juan Ramon lleva un tiempo muy estresado en el trabajo y, cuando llega a casa, descarga todos sus nervios con Rocío.
Juan Ramon: ¡Hola, ya he llegado a casa! ¿Está la cena hecha? Qué cansado estoy, la verdad que así no podré aguantar mucho, estoy baldado…
Rocío: (piensa por dentro) ¡Ya vuelve con su humor de perros! Cada día igual. Me voy a encerrar en la cocina a preparar algo que así no me molestará.
Por la noche, en el momento de la oración conyugal.
Juan Ramon: Señor, quiero pedirte que me ayudes a ser manso y humilde, pero sabes que el trabajo que hay en esta época del año me supera. Te ruego vengas en mi búsqueda, como esa oveja perdida del Evangelio de hoy, quiero volver a Ti pero necesito ayuda.
Rocío: Señor, hoy me muestras que quieres que sea tu mediación con Juan Ramon, quieres que vaya a su encuentro en Tu nombre, dándole mi cariño y mi sonrisa… quieres que, cuando él llegue a casa cansado y malhumorado, yo no me esconda, sino que vaya a su búsqueda para que se sienta amado por Ti a través mío. Perdona Señor, porque muchas veces hago lo contrario… huyo y le dejo solo. Te pido que me ayudes a perseverar en el camino del Amor desinteresado.
Juan Ramon: Te quiero Rocío, mi ángel, eres el motor de mi vida.
Madre,
Te pedimos que, como ocurrió con San Juan Diego, podamos ser tus guardianes y permanecer siempre a tu lado.
¡Gloria al Señor que prepara nuestros corazones para Su llegada!
Lectura del santo Evangelio según San Lucas1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.
Hacer y dejarse hacer.
Hoy celebramos el día de la Inmaculada Concepción. El «Hágase» de Nuestra Madre es uno de los actos humanos más grandiosos de la historia; no es solo una fórmula piadosa: es un acto puro de amor y confianza, María no sabe cómo será lo que Dios le propone, pero su sí no es ingenuo; es valiente porque renuncia a controlar el resultado. En el matrimonio, esta renuncia es esencial. Ninguno de los esposos iniciamos nuestro matrimonio sabiendo cómo será la vida, si vendrán enfermedades, cambios de trabajo, infertilidad o hijos inesperados, crisis económicas, o todas las diferencias que descubrimos con los años. El “hágase” conyugal implica admitir que no tenemos control absoluto sobre la vida. El “hágase” es aceptar la realidad del otro y la propia, sin intentar imponer nuestra visión de las cosas. Pero renunciar al control no significa pasividad ni indiferencia; significa amar sin poseer ni manipular. Por lo tanto es aceptar que el otro tenga ideas, gustos y emociones distintas; y es no intentar moldearlo a nuestra manera. El amor verdadero se manifiesta cuando el control cede ante la confianza.
Pero igual que la Virgen no es la que lo hace, sino que el ángel le dice que el Espíritu Santo vendrá sobre ella, también nos toca a los esposos dejarnos hacer por el Espíritu Santo. En el matrimonio, el hágase no es sólo un “esfuerzo moral”, ni un “tengo que poder”, sino, sobre todo, una apertura humilde a la acción de Dios en la relación. Los esposos no pueden transformarse por pura fuerza de voluntad, pero sí pueden abrirse a que el Espíritu transforme: la dureza en ternura ,la indiferencia en mirada, el cansancio en servicio paciente, el ego en entrega fecunda. A nosotros nos toca reconocer que somos frágiles, pero Dios puede hacer en nosotros lo que solos no podemos. Eso sí: Dios no hace su casi todo, si nosotros no hacemos nuestro casi nada.
Aterrizado a la vida Matrimonial:
Rosa: ¿Sabes? Hoy, mientras rezaba, pensaba en el “hágase” de María. Y me pregunté cómo suena ese “hágase” en nuestro matrimonio.
Julio: ¿Y cómo crees que suena?
Rosa: A veces… suena a “hágase” cuando acepto que estás cansado y no te pido más de lo que puedes dar. O cuando dejo caer mis planes para escuchar los tuyos y trato de no imponer ni mis criterios ni mis prisas.
Julio: Entonces también suena a “hágase” cuando yo suelto mi orgullo y me digo: “no me tengo que sentir herido por las caídas de mi mujer». O, cuando te abrazo aunque no entendí del todo lo que sentías.
Rosa: Es que el “hágase” no es solo para los grandes momentos… es para las pequeñas renuncias de cada día. ¿No crees?
Julio: Desde luego. Y también para las sorpresas que no controlamos. Como los problemas que hemos tenido con nuestras hijas, o con nuestros trabajos… y ahí también hay que recordar que tenemos que decir nuestro “hágase”.
Rosa: Sí. Es confiar en que Dios puede hacer algo bueno incluso cuando nosotros no sabemos cómo seguir.
Julio: Y hacerlo juntos. Tu “hágase” me sostiene. Me recuerda que no camino solo.
Rosa: Y el tuyo me da paz. Me ayuda a creer que lo que viene, si lo vivimos unidos, puede volverse fecundo.
Julio: Entonces… ¿lo decimos?
Ambos (en voz baja): “Señor, hágase tu voluntad en nosotros.”
Madre,
María Inmaculada, mujer del “hágase”, enséñanos a decir nuestro sí con amor cada día. Haz que en nuestro matrimonio se cumpla siempre la voluntad de Dios. Alabado sea por siempre Nuestro Dios.