Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

¿Me siento valorado? Comentario para Matrimonios: Lucas 6, 36-38

Nota: Consulta calendario de misiones del Proyecto aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Perdonad, y seréis perdonados.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6,36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor

  • Nota: Anuncio en Granada (Moraleda de Zafayona): 12 de marzo de 2020 a las 20:00h. Parroquia Nuestra Señora de las Angustias.

¿Me siento valorado?

Nos verterán una medida generosa, colmada, rebosante. Qué maravillosa la promesa del Señor. Él no se conforma con cualquier cosa. Él quiere darnos una medida rebosante. Pero claro, no puede hacerlo si medimos mal a nuestro esposo, su hijo o hija. Qué importante es para Él que valoremos a nuestro esposo. El un tesoro maravilloso que Él me ha entregado, su hijo querido, por quien dio la vida. Tiene un valor infinito porque Su amor por Él es infinito, y yo no sé verlo. El Señor no va a permitir que un tesoro así lo desprecie o lo minusvalore. Mi esposo vale mucho para Dios y como dice el Papa Francisco: la mirada que valora tienen una enorme importancia.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: Si analizamos los motivos por los que os sentís mal, acabamos descubriendo que, en el fondo, el motivo de vuestra insatisfacción en el amor es que no os sentís valorados el uno por el otro. Si os sintieseis valorados ¿Os sentiríais amados?
Juan: Yo sí.
Leticia: Yo también.
Matrimonio Tutor: Entonces, lo tenéis fácil. Valoraos según el valor inmenso que Dios os ha dado y estaréis transmitiéndoos lo que Dios quiere. Y Dios hará que viváis algo impresionante en vuestro matrimonio. Él es muy generoso.
Juan: La verdad es que, tienes razón. Es tan sencillo…
Leticia: Lo que pasa es que tenemos ya un hábito de mirarnos mal que casi que nos salen solos los desprecios. Tengo que esforzarme mucho para purificar mi mirada.
Juan: Nos va a costar, pero ¡Vamos a ello! El premio lo merece. Soñamos con vivir un matrimonio pleno.

Madre,

Todo el desorden nos viene porque no valoramos a Dios ni Sus dones en su justa medida. Parece mentira que valiendo mi esposo más que todo el universo con todas sus riquezas, lo mire tan mal. Limpia mi mirada Madre y permite que le vea como Tú le ves. Alabado sea el Señor que es tan generoso con nosotros.

Una visión nueva. Comentario para Matrimonios: Mateo 17, 1-9

Nota: Consulta calendario de misiones del Proyecto aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Su rostro resplandecía como el sol.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Palabra del Señor.

  • Nota: Anuncio en Granada (Moraleda de Zafayona): 12 de marzo de 2020 a las 20:00h. Parroquia Nuestra Señora de las Angustias.

Una visión nueva.

Me llama la atención cómo en la misma escena en la que Dios se manifiesta en Jesús, los discípulos viven momentos de complacencia en los que quieren hacer tres tiendas y otros en cambio en los que se llenan de espanto. ¿Quién es Dios? ¿Quién eres realmente, Señor? Por un lado eres mi amigo y me tratas de Tú a tú, pero por otro, puedes hacer que me muera de estupor ante Tu presencia. Puedes hacer que tiemble ante ti absolutamente o llenarme de gozo hasta enloquecer. ¿Quién eres realmente, Señor? ¿Qué hay en ti que hace que sucumba ante tu grandeza? La felicidad no está en un sitio, está en Dios. Estar en Él colma todas mis necesidades y aspiraciones. Y ahora, Él está en mi esposo y sólo a través de mi esposo, colmaré mis necesidades y aspiraciones aquí en la Tierra. Quiero estar contigo, Señor, anhelo el momento en que estemos cara a cara mi esposo y yo juntos, contigo para toda la eternidad.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Antes veía en ti una mujer de carne y hueso, con virtudes y defectos. Pero el Señor me ha mostrado una visión nueva de ti. Está Él en ti. Su plan para mí está en ti. Lo que quiere construir en mí lo hará especialmente a través de ti. Ahora te miro como un don de Dios y disfruto de cada momento contigo. Y los momentos que me cuestan, también tienen su qué, porque me pregunto qué quiere Dios de esas situaciones y siempre acabo encontrando un tesoro escondido para mí.
Carmen (Esposa de Alberto): Yo antes estaba centrada en Dios. Sólo quería estar con Dios y tú me sobrabas. Tu imperfección y tu pecado me provocaba rechazo. Ahora también he descubierto en ti a Dios, Su plan de salvación, Su misericordia me viene principalmente a través de ti. Todo lo que me molestaba de ti se ha convertido en un motivo para dar gloria a Dios. Mi amor a Dios y mi amor a ti se han convertido en una sola cosa. Y me encanta estar contigo. Todo ha sido fruto de escuchar al Señor y descubrir Su plan.
Alberto: Me encantas. Hagamos tres tiendas. Una para el Señor, otra para ti y otra para mí.
Carmen: Hagamos tres tiendas.

Madre,

Dios se nos manifiesta tal como es, y nos sobrepasa absolutamente hasta límites insospechados. ¡Es tan Grande! ¡Quién como Dios! Sólo Él, Madre. Juntos con Él y en Él. Alabado sea por siempre.

Extraordinaria cotidianidad. Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 43-48

Nota: Consulta calendario de misiones del Proyecto aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Sed perfectos como vuestro Padre celestial.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.

  • Nota: Anuncio en Toledo (Sonseca): HOY 7 de marzo de 2020 a las 18:00h Parroquia S. Juan Evangelista (C/ Remedios 2 – Sonseca) 

Extraordinaria cotidianidad.

El Señor nos envía para hacer algo extraordinario: Amar en lo cotidiano. Los esposos Beltrame Quattrocchi, se hicieron santos por vivir lo ordinario de manera extraordinaria. San Juan Pablo, en sus catequesis, nos invita a buscar lo extraordinario que hay en lo ordinario de nuestra vida conyugal. Vivimos sin darnos cuenta de la grandeza de la vida y de la misión que Dios nos ha encomendado.

Solemos buscar lo extraordinario de la vida fuera de nuestra vida cotidiana: Viajes, relax, lujo, experiencias fuertes… Hoy podríamos decir: Si sólo amo a mi esposo cuando me ama ¿Qué hago de extraordinario? Ahí, amándole en su pecado, hay una belleza, que no soy capaz de ver. Amemos como nuestro Padre celestial y descubriremos lo extraordinario del amor cotidiano.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Ana: No me quiere, no tiene detalles conmigo, no me ayuda en casa, no habla conmigo ni me cuenta sus cosas, está absorbido por su trabajo, tiene mal humor… ¿Es esto lo maravilloso del matrimonio? Si cambia me lo creeré, pero de momento, no me creo nada.
Jaime: Ella está histérica la mitad de los días, no le gusta cómo soy y me quiere cambiar, todo el día corrigiéndome, no valora mi trabajo, siempre que hablamos es para recriminarme todo lo que no he hecho por ella, no hace más que quejarse… Yo creo que el problema está en ella, y la que tiene que cambiar es ella.
Matrimonio Tutor: Bueno, parece que tenéis facilidad para ver los defectos del otro. Pero ¿Por qué no os amáis? ¿Qué os impide amaros?
Ana: Pues ¿No te lo he dicho ya? ¿Cómo voy a querer a un hombre que me hace la vida imposible?
Jaime: La que me hace la vida imposible eres tú, Ana.
Matrimonio Tutor: Podéis seguir así toda la vida, tirándoos los trastos el uno al otro, o podéis optar por amaros a pesar de las limitaciones y pecados del otro. Dios me ama a pesar de mis pecados. Cuanto más peco, más interés pone en rescatarme. Una pregunta, Jamie: Imagínate esta escena. Tu esposa está en el fango, medio hundida, ya casi no puede respirar y cada vez se hunde más. Se va a asfixiar de un momento a otro. ¿Te lanzarías a rescatarla?
Jaime: ¡Pues claro!
Matrimonio Tutor: ¿Y cómo te sentirías después de haberla salvado? ¿Después de una heroicidad en la que te has jugado la vida por ella?
Jaime: Me sentiría muy aliviado, contento, feliz. La colmaría de besos.
Matrimonio Tutor: En eso consiste el matrimonio, en salvaros el uno al otro entregando vuestra vida. Pensadlo: Los dos estáis en el fango, medio asfixiados por la vida, por las prisas, por vuestras debilidades, por los problemas… Ya veréis lo bien que os sentís en cuanto empecéis a luchar por salvaros mutuamente.

Madre,

Es maravilloso lo extraordinario del amor. Al principio cuesta, es desagradable, pero luego trae consigo unos frutos maravillosos. Qué misericordioso es Dios Padre, que envió a Su Hijo único para que nos mostrase la grandeza del amor. Alabado sea el Señor.

¿Quejas contra mí? Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 20-26

Nota: Consulta calendario de misiones del Proyecto aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Vete primero a reconciliarte con tu hermano.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor.

  • Nota: Anuncio en Toledo (Sonseca): 7 de marzo de 2020 a las 18:00h Parroquia S. Juan Evangelista (C/ Remedios 2 – Sonseca) 

¿Quejas contra mí?

Así nos ama Dios. Hasta el punto de que no permite que nadie me llame necio o imbécil, porque lo considera tan grave que el que lo haga merece condenarse. ¡Impresionante! Podría parecerme un poco exagerado, porque quizás estoy habituado a ofender a mi esposo sin darle importancia. Pero hoy el Señor me dice que si mi justicia no es mayor que la de los fariseos, es decir, que si practico la típica justicia terrenal al uso, no entraré en el reino de los cielos. Pues lo tengo mal, creo yo…

Antes de ir a comulgar, he de revisar si mi esposo “tiene quejas contra mí”. No si yo las tengo contra él o ella. No, si las tiene contra mí aunque no me sienta culpable, porque si es así, estoy obligado a reconciliarme con él/ella antes de acercarme a recibir al Señor. Esta es la medida del amor de Dios, esta es la medida del perdón de Dios: En Cristo, pide perdón por las ofensas que no cometió y perdona a los que no le piden perdón. Así es la justicia de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: ¿Te has reconciliado ya con tu esposo?
Marga: No. No puedo. Me ha hecho mucho daño.
Matrimonio Tutor: Y él ¿Tiene algo contra ti?
Marga: Sí, sobre todo se queja de que no le perdono.
Matrimonio Tutor: No se puede amar si llevas cuentas del mal. Tu esposo merece ser restituido en su dignidad, y Dios le quiere demasiado como para permitir que no le perdones y le mantengas enterrado bajo su pecado.
Marga: Ya, pero es que no siento que le haya perdonado.
Matrimonio Tutor: Tú perdónale y ya gestionarás tus sentimientos heridos, que no tienen nada que ver con el perdón. Reconciliarse significa volver a unirse, porque Dios nos quiere así, unidos, para poder seguir unidos a Él.
Marga: O sea, que no es una cuestión de sentimientos, es una cuestión de voluntad.
Matrimonio Tutor: Correcto. Si Dios tuviese en cuenta todas las heridas que le infringimos, estaríamos aviados. Él tiene el corazón atravesado y rodeado de espinas, tiene las llagas en sus manos y pies, pero aun así, elige seguir unido a nosotros porque no se preocupa de Su dolor, sino de nuestro bien.

Madre,

Nuestra justicia necesita una conversión, transformarse en la justicia de Dios. Madre, enséñanos a querernos tanto que dejemos de medir lo que mi esposo se merece o deja de merecerse. Simplemente miremos su bien, y nuestra unidad, que es lo que Dios espera que hagamos. Alabado sea el Señor que tanto nos ama y nos enseña el verdadero amor.

¡Un planazo! Comentario para Matrimonios: Mateo 7, 7-12

Nota: Consulta calendario de misiones del Proyecto aquí: https://wp.me/P6AdRz-D1

EVANGELIO

Todo el que pide recibe.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.

  • Nota: Anuncio en Toledo (Sonseca): 7 de marzo de 2020 a las 18:00h Parroquia S. Juan Evangelista (C/ Remedios 2 – Sonseca) 

¡Un planazo!

¿Quién no tiene una preocupación relacionada con el futuro? ¿Qué pasará si…? Puede que viva con miedo o con agobio o me provoque estrés o angustia… ese “qué pasará si…” El demonio quiere que centremos nuestra atención en este tipo de cosas para que no estemos pendientes de lo verdaderamente importante. Muy bien, pues el ejercicio ahora es coger ese motivo que me tiene preocupado, ponerlo en manos del Señor y no volver a darle vueltas, confiado en que Él se encargará. Porque sí, Él se encargará. Y ahora a centrar mi atención en hacer con mi esposo lo que me gustaría que hiciese: Valorarle, conocerle, comprenderle… quererle tal como es. Así y ahora.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alfonso: Cristina, llevo mucho tiempo pendiente de tus pecados y tus carencias, y ahora quiero que me digas tus dones para estar atento a ellos y poder valorarte más. Voy a apartar mi mirada de lo oscuro, porque eso es obra de satanás y la pondré en lo bello y lo bueno que hay en ti, porque eso es obra de Dios, como dijo la Virgen. Qué mejor estrategia que hacer caso a Ntra. Madre.
Cristina: Gracias, Alfonso. Me quitas un enorme peso de encima. Me encanta tu propuesta. Había ya mucha oscuridad entre nosotros, y estamos tan afanados en mejorarnos mutuamente que no paramos de señalar lo que nos falta o aquello en lo que fallamos. Si te parece, cada cosa que veamos que el otro no hace bien, le pedimos a Dios que Él se encargue, lo dejamos en Sus manos, y nos centramos en valorarnos y conocernos, conocer el don de Dios en nosotros.
Alfonso: Me parece genial. ¡Un planazo para construir un matrimonio!

Madre,

Hacernos responsables de aquello que no está en nuestras manos, nos agobia y nos estresa. A partir de hoy, dejaremos a Dios ser Dios y nos limitaremos a aquello que nos ha encomendado. Alabado sea el Señor que cuida de nosotros siempre, siempre.