Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

JORNADA DE ORACIÓN POR LOS MATRIMONIOS Y FAMILIAS 13 JUNIO 2020

 

JORNADA DE ORACIÓN POR LOS MATRIMONIOS Y FAMILIAS 13 JUNIO 2020

Proyecto Amor Conyugal, en colaboración con la Delegación de Familia y Vida de Córdoba, organiza una jornada de oración y Adoración por los matrimonios.

Dada la situación actual, hemos adaptado la fecha que teníamos prevista para nuestro retiro en Córdoba y os ofrecemos inscribiros para acompañarnos a rezar por los matrimonios, especialmente por los que atraviesan dificultades. También será un momento para rezar por nuestros matrimonios y nuestras familias.

Se os enviará un enlace al correo electrónico que indiquéis en el formulario de inscripción para que podáis uniros desde casa (el mismo enlace que figura más abajo), así como el horario aproximado en el que tendremos: una charla de los iniciadores de este Proyecto, José Luis y Magüi, meditaciones, adoración guiada para matrimonios, Rosario y Eucaristía.

FECHA: Será el sábado 13 de junio a partir de las 10:00h, y acabaremos con una misa a las 19:00h.

LUGAR: La emisión se hará desde la Capilla de la Casa de Ejercicios Espirituales de San Antonio en Córdoba.

El enlace en el que podréis conectaros es:
https://www.youtube.com/channel/UCC5T3XQy_JCEdB2nfTbOt3Q

Si alguno puede acudir presencialmente os rogamos nos pongáis en observaciones la hora a la que podríais acudir y nos pondremos en contacto con vosotros. Es muy importante que en ningún momento sobrepasemos la capacidad máxima de la Capilla por los motivos que todos conocemos.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí: https://forms.gle/KZAb3ay1KxiABDiP6 

Delante del Santísimo pondremos una cesta con los nombres de todos los matrimonios inscritos así como vuestras intenciones particulares.

Unidos en oración con Nuestra Madre y a los pies de Su Hijo, que Ellos nos ayuden a actualizar la Gracia que recibimos en el sacramento del matrimonio.

Si quieres colaborar con nosotros: https://proyectoamorconyugal.es/colabora/

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

¡Que sí! Comentario para Matrimonios: Juan 21, 20-25

EVANGELIO

Este es el discípulo que ha escrito esto, y su testimonio es verdadero
Lectura del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?».
Os enviaré el Espíritu de la verdad – dice el Señor -;
él os guiará hasta la verdad plena.
Al verlo, Pedro dice a Jesús:
«Señor, y este ¿qué?».
Jesús le contesta:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?».
Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.

Palabra del Señor.

¡Que sí!

El Señor tiene un camino especialmente diseñado para mí ¿No es impresionante? ¿De qué me quejo? ¿Es que no me fío de Él? Es el mejor camino que puede haber, por lo que no tiene ningún sentido que mire el de los demás. Mi respuesta tiene que ser de mucho agradecimiento por pensar en mí y llamarme. ¡Que sí! Que Él lo conduce todo, lo que me preocupa, lo que me parece injusto… todo. A mí sólo me resta intentar seguirlo y lo hago con la fuerza de la fe.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Sara: Señor, estoy cansada de luchar con mi marido Juanjo. No avanza, no le interesa hablar de las cosas importantes de la vida, no quiere profundizar. Sólo habla de su trabajo, de política y de deportes. Y luego, si me ve triste ni me pregunta. Si me compro algo nuevo o voy a la peluquería, ni me mira. No puedo más, Señor. Estoy cansada de luchar con este hombre. Me rindo, paso de él. Me dedicaré a hacer mi vida.
El Señor: Sara ¿Y a ti qué? Tú sígueme, mira cómo me entregué yo por ti y entrégate igual. Me amas amándole a él.
Juanjo: Señor, estoy cansado de soportar siempre las mismas situaciones con mi esposa. Siempre está con lo mismo, que si no me preocupo de ella, que si no la comprendo, que si no me importa… Y cuando me pide hablar, es para volver a repasar la misma lista e ir contra mí, en lugar de disfrutar de un rato agradable juntos. En todo ve una agresión o una ofensa. Ya paso.
El Señor: Juanjo, ¿Y a ti qué? Tú sígueme. Eres el esposo, entrégate como yo me entregue a mi Esposa. ¿No quieres estar conmigo?
El Padre: Hijo ¿De dónde vienes?
El Señor: De hablar otra vez con Juanjo y Sara.
El Padre: ¿Y qué? ¿Avanzan en su amor?
El Señor: No. Siguen midiéndose y criticándose el uno al otro. Oro por ellos, para que dejen de mirarse y compararse y cumplan la misión que les he encomendado. Entonces empezarán a vivir el verdadero Amor, y a construir una vida hermosa juntos.

Madre,

En las vísperas de Pentecostés, estamos atentos a Ti. Te pedimos que nos des la fe y la esperanza que le diste a los discípulos en estos días anteriores a la venida del Espíritu Santo.

Pintando corazones. Comentario para Matrimonios: Juan 21, 15-19

EVANGELIO

Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».
Él le contestó:
«Sí, Señor, tú, sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió:
Sígueme».

Palabra del Señor.

Pintando corazones.

El Señor deja a Pedro a cargo de Sus ovejas. Pero le pone una condición, que le ame, porque solamente amándole, podrá amar a Sus ovejas. A nosotros también nos deja unas ovejas para cuidar:

Amoris Laetitia 322: Toda la vida de la familia es un «pastoreo» misericordioso. Cada uno, con cuidado, pinta y escribe en la vida del otro: «…no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo» (2 Co 3,2-3). Cada uno es …en el nombre de Jesús, …un labrador que trabaja en esa tierra fresca que son sus seres amados, estimulando lo mejor de ellos.

Qué hermosa escena. Doy culto a Dios porque Él sembró las cosas buenas en mi esposo, esperando que yo las hiciera crecer. A mí me da el pincel para pintar en su corazón, no con pintura, sino con el Espíritu de Dios. ¿No es imprescindible que yo ame a Dios primero?

“¿Me quieres más que estos?” En cuestiones de amor, hay que amar más que nadie, para tener el impulso necesario y responder al amado como se merece, responder a la misión que Dios me encomienda. Yo Señor, amo a mi esposo más que nadie, a mis hijos más que nadie y quisiera ser también quien más te amase a ti.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Juan: Buenas tardes.
Tendero: Buenas tardes.
Juan: Venía a por pintura para pintar los corazones de mi esposa e hijos.
Tendero: Muy bien. Ha venido al lugar adecuado. La desea mate o brillo. La mate apaga las ilusiones y la de brillo las realza.
Juan: Entonces brillo, por favor.
Tendero: La quiere de tonos oscuros o claros.
Juan: Claros, por favor, que los oscuros quitan la esperanza.
Tendero: Muy bien. Colores fríos o cálidos.
Juan: Cálidos, por supuesto. Quiero pintar sus corazones con más amor que nadie.
Tendero: Entonces le recomiendo el rojo.
Juan: Pero si el rojo es el color original de los corazones.
Tendero: Ya, pero suele ensuciarse y apagarse con el tiempo. Así con su ayuda recuperarán el color que Dios les había puesto. ¿Qué le parece?
Juan: ¡Genial! No puede haber un color más hermoso para sus corazones que el que Dios había pensado para ellos. ¡Me lo llevo!
(Misión para ti y para mí: Devuelve a sus corazones el brillo original)

Madre,

Hoy siento que el Señor me pregunta: “Esposo/a de ____ y padre/madre de ___ y ___… ¿Me amas?” yo respondo “Sí, Señor, tú sabes que te quiero” y entonces, Él me hace el encargo: “Apacienta la familia que te he dado”. Alabado seas, Señor.

Su último deseo. Comentario para Matrimonios: Juan 17, 20-26

EVANGELIO

¡Que sean completamente uno!
Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró, Jesús diciendo:
«Padre santo, no solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos».

Palabra del Señor.

Su último deseo.

Es impresionante cómo acaba Jesús su Oración Sacerdotal, su despedida antes de la Pasión. Nos muestra su deseo de que seamos uno en Ellos. Es su último deseo. Hacernos uno es cosa del Espíritu Santo, es Él quien puede hacerlo posible. Por eso, nos hacemos uno en Ellos, porque es Su mismo Espíritu (el que les une a Ellos) el que nos une entre nosotros.

Menuda herencia y menuda responsabilidad. Es una maravilla que el Señor comparta esta unión tan íntima con nosotros y también es una maravilla que podamos transmitir a otros este inmenso don de hacerse uno entre ellos y con Dios. Cristo aquel día lo hizo extensible a todos los que crean en la palabra que hemos recibido y que transmitimos. ¡Menudo don podemos entregar a otros matrimonios!

Aterrizado a la vida matrimonial:

(Ya en la cama antes de dormirse)
Jaime: Papá y Mamá se quieren mucho ¿verdad?
Cristina: ¡Síííí!. Yo los veo cogiditos de la mano todo acarameladitos cuando se sientan en el sofá. Y también cuando van por la calle. Además, se dan muchos besitos. A mí me gusta mucho que estén tan enamorados. Cuando Papi mira a Mamá, a veces se queda como “embobao”. Y le dice guapa muchas veces. Y Mami siempre está muy pendiente de Papá. Dice siempre “Vámonos que va a llegar Papá y quiero estar cuando él llegue” y siempre en el supermercado le compra todas las cosas que le gustan… y así. Son más lindos…
Jaime: Y si le pides algo a uno, se lo pregunta al otro, y si se enfadan se piden perdón muy rápido, y además rezan juntos todos los días…, que se quedan rezando muuucho rato cuando nosotros nos vamos a la cama…
Cristina: Sí, es tan bonito verles. Pues imagínate cómo será La Santísima Trinidad, que Papá siempre pide quererse como Ellos.
Jaime: Ya, pues yo, cuando yo sea mayor y me case, quiero ser como ellos.
Cristina: Anda y yo.
Jaime: Buenas noches, Cris.
Cristina: Buenas noches Jaime. Que sueñes con los angelitos.

Madre,

Qué hermosos son los deseos del Señor para nosotros. Pero si Él lo puede todo y nosotros también lo deseamos ¿Qué nos puede parar? Confiamos en Él, porque seguro que lo hará realidad. Alabado sea nuestro Señor Jesucristo que tanto nos amó y tanto nos ama, que se ha hecho uno con nosotros. Amén.

No mundanizarnos. Comentario para Matrimonios: Juan 17, 11b-19

EVANGELIO

Que sean uno, como nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 11b-19

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para tengan en sí mismos mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo para que también ellos sean santificados en la verdad».

Palabra del Señor.

No mundanizarnos.

Es cierto que el mundo arrastra muchísimo. Estamos expuestos a un peligro enorme: El de mundanizarnos. ¿Qué puedo hacer para que esto no ocurra? Además, tenemos que custodiar a nuestros hijos. Tengo que hacer lo que hizo Cristo cuando volvía al Padre: Pedirle a Él que nos proteja del mundo para que podamos ser uno. Esa es la petición del Señor en Su oración final: Que seamos uno como ellos. Él se ha entregado para que seamos santificados en la verdad. Me queda clara la misión, Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carmen: Hoy me estoy dando cuenta, de la responsabilidad que tengo hacia tu santidad, Marcos. San Juan Pablo dice que la pureza del corazón se consigue juntos. Dios me encomienda que no te pierdas, y resulta que, cuando estás viéndote afectado por el pecado, yo me enfado contigo o salgo huyendo para que no me salpique. ¿Pero qué estoy haciendo? Te imagino en un mar revuelto, intentando salir desesperadamente mientras las olas te cubren y te impiden respirar. ¡Menuda socorrista estoy hecha! Ese justo, es el momento de actuar en el nombre del Señor y preguntarme qué salvavidas querrá Él que yo te dispense para evitar que te pierdas, para que salgas de tu dificultad y que vuelvas al Señor.
Marcos: La verdad es que sí, que te necesito, necesito tu ayuda. Hay actitudes mías que intento controlar, por ejemplo mis reacciones impulsivas en las que salto como un resorte y no soy precisamente agradable contigo. Perdóname, sé que te hago daño, pero unas veces consigo dominarlo y otras no. No quiero herirte, Carmen. Yo también tengo una enorme responsabilidad, que es la de custodiar el amor verdadero entre nosotros, para que seamos uno.
Carmen: Yo te perdono, e intentaré ayudarte más.
Marcos: Gracias, esposa.

Madre,

Por un lado, me siento muy agradecido, porque Dios haya querido cederme la custodia de algunos de Sus hijos, y por otro lado, siento una responsabilidad enorme y cierto pesar por no estar cumpliendo con esa misión. Pero también sé que estáis rezando por mí en el cielo que el Padre nos guarda en su nombre, y eso me da una paz enorme. Descanso en el Señor. ¡Alabado sea Dios!