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RETIRO MATRIMONIOS CÁCERES 21-23 ENERO DE 2022

RETIRO MATRIMONIOS CÁCERES 21-23 ENERO DE 2022

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación diocesana de Familia y Vida de Coria-Cáceres os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 21 de enero a las 18:00h hasta el domingo 23 de enero a las 17:30h.

LUGAR: Seminario Diocesano de Coria-Cáceres en la Avenida de la Universidad 3, Cáceres. Geolocalización: https://goo.gl/maps/qi8dZQhXYpbXW79a9

PRECIO: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

  • Adultos: 260 € por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí , A partir del martes 14 de diciembre a las 20:00 h

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.caceres@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

El Fruto conyugal. Comentario para Matrimonios: Lucas 1, 26-38

EVANGELIO

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

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ANUNCIO EN VITORIA Parroquia de San Juan el jueves 9 de diciembre a las 20:00h

El Fruto conyugal.

Hoy celebramos la gran festividad de la Inmaculada Concepción de María, concebida por la unión conyugal del dos esposos. Sí, la Madre de Dios es un fruto del matrimonio. ¡Qué dignidad le habrá dado Dios al matrimonio para merecer tal fruto!
En concreto, nos remitimos a la santidad del abrazo conyugal de los padres de María. El único del que nació una criatura sin pecado. Qué pureza debía haber en tal acto, para que de él surgiera la Purísima. Una unión en la carne que nos trajo también como consecuencia indirecta la venida del Salvador. No sé si alcanzo a ver toda la grandeza que Dios le ha otorgado a la unión conyugal.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Jaime: La grandeza y la belleza de todo lo de Dios es impresionante. Admiro Su creación, admiro Su recreación. La hermosura de cómo lo hizo todo y lo hace todo nuevo. Ya sabes que soy muy Mariano, y un día como hoy, estoy saboreando la dulzura, la inocencia que Dios puso en María. Me encanta.
Laura: Es maravilloso. Cuánto me gusta vivir con la mirada puesta en Dios. Hay tanto contraste entre lo mundano y lo Divino.
Jaime: Sí, pero tenemos que traer el Reino de Dios a este mundo. Colaborar con Él. Dios quiere hacer sus milagros a través de nosotros y en nuestro caso, a través de nuestra unión. Dios quiere convertir nuestra unidad en una relación cada vez más pura, más bella. Miro a Ntra. Madre y miro la obra de Dios en alguien que dijo Sí. Y me encanta lo que Dios es capaz de hacer con dos almas que le dicen Sí, los padres de la Virgen, y de su unión, crea a la Llena de Gracia. Yo, Laura, me uno a ti en ese Sí. ¿Qué hará Dios con nuestro Sí?

Madre,

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te consagro en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.

Una Alegría mayor. Comentario para Matrimonios: Mateo 18, 12-14

EVANGELIO

Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Palabra del Señor.

 

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Una Alegría mayor.

Cuando leemos este Evangelio, solemos centrarnos en la oveja perdida. Pero hoy vamos a centrarnos en lo que experimenta el Padre cuando la recupera. Es una alegría inmensa, y es la alegría de la que me hace participar cuando vuelvo a Su lado. Es una alegría mayor: Tengo que tomar conciencia de que Dios me ha salvado y estoy en Él, y deseo alabarle, y cantarle… y no dejar que nada ni nadie me quite la alegría de Dios.
Sí, el adviento no es para estar tristes, estamos alegres porque muchos vamos a celebrar que hemos sido rescatados. Y con esa alegría, vamos a ayudar a nuestro esposo, a nuestros hijos, a los matrimonios de nuestro entorno. ¿Cómo vamos a colaborar con Dios en su rescate si vamos con cara de pasa? Tengo que recuperar mi alegría y llevar esta alegría a casa. Preparémonos para alzar los brazos, para cantar canciones de alabanza, para saltar de alegría, porque se acerca la gran noticia: El Señor viene a rescatarme y a llevar sobre sus hombros a mis seres queridos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Antes estabas como muy piadosa, pero amargada, la verdad. No aceptabas que los niños y yo no quisiésemos acoger la fe. No contagiabas tu fe a nadie, por mucho que nos hablabas. ¿Cómo y qué nos ibas a contagiar con tanta tristeza?
Alicia: Sí, me acuerdo. La verdad es que no entendía nada del Corazón de Dios. Mi orgullo y mi soberbia me mantenían mirándoos desde arriba. Pero poco a poco fui conociendo mi pequeñez, y la vuestra, y empecé a ver a Dios como el Padre amoroso que se deshace por nosotros, que disculpa nuestras caídas y está deseando reincorporarnos y abrazarnos. Entonces me invadió una profunda alegría que me brotaba desde dentro: La alegría del Padre por dejarme rescatar por Él. Me sentía en Sus brazos, y gozaba de Su misma alegría. Y al miraros, sólo deseaba compartir mi alegría, la que Dios me transmitía para llamaros a compartirla con Él.
Andrés: Sí, fueron tu sonrisa, el brillo de tus ojos y el buen humor con los que nos conquistaste para Dios. Llegó la alegría de Dios a nuestra casa y hoy tenemos un hogar nuevo. Estas Navidades van a ser distintas, porque las vamos a vivir desde el Gozo y la Alegría de Dios por la salvación de cada uno de nosotros.

Madre,

¡Cuánto nos ama Dios! No le importa nada más que nuestra salvación. Cuánto me ama, cuánto me ama, cuánto me ama. Si algún día consiguiese comprender la envergadura de Su amor, estaría alegre para siempre y en toda circunstancia. ¡Alabado seas por siempre, Señor!

Me sanará. Comentario para Matrimonios: Lucas 5, 17-26

EVANGELIO

Hoy hemos visto maravillas.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 17-26

Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
– «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil: decir «Tus pecados te son perdonados», o decir “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados – dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor.

 

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Me sanará.

Quizás sea torpe o quizás esté paralizado. No me comporto como me gustaría, pero no importa, porque tengo personas que me quieren y rezan por mí, especialmente mi esposo. Y me lleva con su oración todos los días ante el Señor. Ya no tengo miedo, ni desesperanza, porque el Señor no me va a dejar así, no me va a dejar paralizado. Cuando me ve delante de Él tan necesitado, seguro que se compadece de mí y en su momento, cuando considere, me sanará. En cada confesión me dice: Tus pecados están perdonados, pero seguro que algún día, cuando Él considere, me dirá: Ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa. Hoy descanso pensando en ese día, porque sé que llegará.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Ana, otra vez hemos afrontado el tema de los problemas con mi familia de origen, y hemos acabado fatal. He intentado entender tus argumentos, y aun así, te sigues sintiendo incomprendida, sigues pensando que no te escucho, que no valoro tus esfuerzos y que no pongo de mi parte. Lo siento pero no he sabido hacerlo mejor.
Ana: Pues no te creo, sé que no valoras mis esfuerzos porque me pides más y eso significa que crees que hago poco. Es imposible que no lo entiendas. Tú siempre te pones a favor de ellos, porque como son los tuyos… a ellos sí los comprendes, a ellos sí los excusas y a ellos no les pides más esfuerzos. Al final, la mala soy yo y los buenos son ellos, encima de que no me han aceptado y encima de las borderías que me sueltan.
Paco: No, Ana, lo que quiero es que dejes de sufrir. Tú me importas mucho más que ellos. Los he dejado y me he casado contigo ¿no? No hay comparación entre lo que te amo a ti y lo que les quiero a ellos. De hecho, estoy muy afectado por el daño que estás recibiendo. Sólo quiero que comprendas que son así, para que no creas que van expresamente contra ti, sino que es su manera de ser. No quiero que sufras más.
Ana: ¿Ves? Ya los estás defendiendo otra vez…
(Una hora más tarde y después de no llegar a ningún sitio …)
Paco: (Rezando) Señor, ya ves que lo intento, pero no hay manera, es como si hablásemos idiomas distintos. Le intento decir que es mi prioridad, intento hacerla ver que sólo me importa que ella no sufra, pero no hay manera de que no se sienta amenazada…
(Unos días más tarde)
Matrimonio Tutor: En la catequesis de hoy veremos las diferencias entre hombre y mujer. Hablamos lenguajes diferentes, ellas son más emocionales y ellos más conceptuales, y mientras que ellas hablan de sentimientos, ellos de conceptos. Ellos tienen que intentar sentir lo que ellas expresan, porque ellas hablan de sentimientos. No se trata de razonar, sino de acompañar en el sentimiento ¿Entendido?
Paco: (Pensando para sus adentros) ¡Gracias Señor! Esa es la clave que me faltaba.

Madre,

El Señor se compadece de nosotros siempre. Tengo que tener esperanza, seguir luchando, rezar, pedir que recen por mí… y Él lo hará posible. Él me sacará de mis pozos, de mis oscuridades. Alabado sea el Señor que no defrauda nunca. Amén.

Desde el palco. Comentario para Matrimonios: Lucas 3, 1-6

EVANGELIO

Toda carne verá la salvación de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 3, 1-6

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajados;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».

Palabra del Señor.

 

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Desde el palco.

Hay dos motivos por los que podemos prepararnos para la venida de alguien importante. Uno es la influencia o poder que pueda tener sobre mí y sobre mis intereses, y el otro, es el amor que yo le tenga. Sí, porque el amor hace importantes a las personas a las que se ama. Así lo hace Dios con nosotros. Si ese alguien importante viene a nuestra casa, nos encargamos de recoger, limpiar bien, pintar… nos esforzamos por encima de lo que lo solemos hacer habitualmente.
Pues este “Alguien” importante que viene, es el Hijo de Dios. Y es importante, tanto por su poder, como por cuánto le amo. Además, viene a instalarse en mi corazón donde reside toda mi intimidad. Ahí no puedo esconderle nada. Y encontrará sobre todo cómo está mi relación con mi esposo. ¿Qué se va a encontrar cuando llegue? Me toca hacer un esfuerzo especial para ordenar mis deseos, mis pasiones… Para purificar mi corazón de los vicios que se han instalado en él y para pintar de blanco mi oscuridad interior, esa que filtra mi mirada cuando te miro.
Viene el Señor, y toda carne verá la salvación de Dios.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alfonso: Teresa, me he adentrado en mi corazón, y he podido ver lo que Cristo verá desde allí. En mi corazón no hay capas, ni protecciones, está todo expuesto. Lo que miro y con qué intención miro, lo que juzgo, lo que pienso de ti a veces, lo que rechazo, lo que deseo, lo que siento… Todo, absolutamente todo, pasa por mi corazón. Y ahí es donde va a venir Dios a nacer de nuevo estas Navidades. Cariño, he estado un rato sentado a los pies del trono reservado para Dios en mi corazón. Era como el palco principal, el reservado para las autoridades, desde donde se domina todo lo que acontece. En el campo de juego de ese gran estadio, se veía cada jugada, cada falta, también cada pase y cada remate. Pero he visto un montón de jugadas tan vergonzosas y deplorables. Juego sucio por la oscuridad de mi mirada, codazos para imponerme, juicios y condenas interiores… Me he tenido que salir porque no soportaba imaginarme al Hijo de Dios contemplando mis malas artes.
Teresa (esposa de Alfonso): Bueno cariño, Dios es misericordioso, e incluso todo eso, lo verá de otra manera.
Alfonso: Ya, Teresa, pero tengo que hacer algo para que Él no sea espectador de tanto egoísmo, negatividad, juicios fáciles, etc. Quiero entrenar a mi equipo, Teresa, para que juegue con humildad, con alegría, con paciencia, quiero preparar un equipo forjado en las virtudes, para cuando llegue el Rey a presenciar el partido, que disfrute con cada gol. Y quiero ganar al mal por goleada. ¿Quieres ser mi entrenadora?
Teresa: Qué gracioso eres… ¡Hecho! Anda, para empezar, este adviento deja de ver tanto fútbol que te veo un poco obsesionado…

Madre,

Lo que sea para preparar el camino al Señor. Que esa voz no clame en el desierto, sino que resuene estos días en mi interior. Preparación, adiestramiento, entrenamiento… que viene el Salvador que toda carne verá. Alabado sea por siempre.