Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

RETIRO PARA MATRIMONIOS EN GUIPÚZCOA (ZUMARRAGA) 18-20 FEBRERO 2022

RETIRO MATRIMONIOS GUIPÚZCOA (ZUMÁRRAGA) 18-20 FEBRERO 2022

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación diocesana de familia y vida de San Sebastián, os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? A todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 18 de febrero a las 18:00h hasta el domingo 20 de febrero a las 17:30h.

 

LUGAR: Hotel Etxeberri – Barrio Etxeberri, s/n, Zumárraga, 20700                                Geolocalización: https://goo.gl/maps/1GVjKRxRSxGcZ21YA

PRECIO:  330 € por matrimonio. (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos)

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

 

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí , A partir del martes 21 de diciembre a las 20:00 h

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.sansebastian@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

A cara o cruz. Comentario para Matrimonios: Lucas 3, 10-18

EVANGELIO

Y nosotros ¿qué debemos hacer?.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?».
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?».
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros ¿qué debemos hacer?».
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

A cara o cruz.

¡Qué bonito! La gente iba a recibir el bautismo de Juan y después le preguntaba qué debía hacer.
Nosotros esposos, nos ponemos hoy ante ti, Señor, para preguntarte ¿Qué debemos hacer con nuestro matrimonio? ¿Y con nuestros hijos? ¿Y con la economía del hogar? ¿Y con nuestro tiempo? ¿Y en nuestros descansos?…
Qué bonito ponernos en las manos del Señor, ese al que Juan no merecía desatarle la correa de las sandalias, y menos nosotros. Él nos ha bautizado con Espíritu Santo y fuego, un fuego que arde en mi interior y que no se apaga. Bendito Espíritu.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alicia: Señor, mi esposo cree que debemos ir este fin de semana a ver a sus padres, y yo creo que no hace falta ir tantas veces y que necesitamos más tiempo para nosotros ¿Qué crees tú?
Jaime: Señor, has sembrado un fuego que arde en nuestro interior, y hace que no queramos seguir nuestros criterios, sino los Tuyos.
Matrimonio Tutor: Ya que los dos queréis hacer la voluntad de Dios, os proponemos que, si habéis intentado discernirlo y no habéis conseguido una respuesta clara, recéis, le pidáis al Espíritu Santo que os conduzca, y lo echéis a cara o cruz. Quizás os equivoquéis en la decisión, pero eso es lo de menos. Lo importante es que el Señor sabe que habéis deseado hacer Su voluntad.
Juntos: Espíritu Santo, abre nuestro corazón, ilumina nuestras mentes por el poder de la Sangre de Cristo, y muéstranos la voluntad de Dios.
Jaime: Yo cara.
Alicia: Yo cruz.
(Tiran la moneda y salió cara, pero Jaime, enamorado de Dios y de Alicia, experimentó claramente que el Señor le daba la oportunidad de poner como prioridad a su esposa e hijos, así que ese fin de semana hicieron una excursión juntos y por la noche alababan a Dios.)

Madre,

Dios ha unido nuestro destino al Suyo. Al Él nos confiamos. Hágase Tu voluntad, Señor. Amén.

Gafas sin filtros. Comentario para Matrimonios: Mateo 17, 10-13

EVANGELIO

Elías ya ha venido y no lo reconocieron.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 10-13

Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Gafas sin filtros.

Vemos los signos de Dios y sin embargo, no los reconocemos, hasta el punto que acabamos matando al mensajero de Dios y a Dios mismo. ¿Se puede ser más cegato?
Dios nos pone signos claros que muestran su plan. Por ejemplo, si nos hace hombre y mujer, es para que nos hagamos uno precisamente gracias a que somos distintos. Pero ello implica salir de mí para entrar en ti. Salir de mis ritmos para entrar en los tuyos, salir de mis gustos para entrar en los tuyos, salir de mis criterios, mis prioridades, mis normas, mis costumbres… de todo lo que empieza por “mi(s)” para entrar en todo lo que empieza por “tu(s)”. Entonces vendrá a nuestra vida Aquel que lo renovará todo. Convertirá nuestro matrimonio en algo nuevo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Andrés: Pero ¿Por qué tengo que ir a ese retiro de matrimonios?
Marta: Porque tenemos que reconocer que no sabemos hacerlo mejor, porque nos van a ayudar, porque vamos a vivir una experiencia de Dios, y… ¿Tú tienes un plan mejor?
Andrés: Podemos irnos al campo, y estar a gusto tú y yo con los niños, y comer en un buen sitio.
Marta: Y ¿Eso nos ayudará a estar mejor? Te recuerdo que la última vez que fuimos al campo, te cabreaste porque nos olvidamos de meter las cervezas en la nevera y estaban calientes. La anterior, te cabreaste porque martita no quería venir, la anterior porque nos equivocamos de camino y dimos una vuelta que no veas y después, te desesperaste por el tráfico de vuelta. Mira, Andrés, eso ya lo hemos probado y no ha funcionado. Permíteme que te sugiera algo nuevo y déjate llevar, como me he dejado llevar yo por ti, que odio el campo con todas sus incomodidades, las moscas, las avispas, las arañas y demás…
Andrés: Bueno, probaremos algo nuevo, pero que sepas que no confío nada en ese plan.
(El último día del retiro)
Andrés: Tengo que dar públicamente las gracias a mi mujer por haber tirado de mí para que viniese a este retiro. Tengo que decir que he descubierto algo nuevo en ella y en nuestro matrimonio que me ha cautivado. Estoy deseando llegar a casa y que empecemos a luchar por construir lo que hemos aprendido aquí.

Madre,

La vida está llena de signos del plan de Dios. No será por falta de pistas. Lo que pasa es que nuestra dureza de corazón no nos permite verlos. Pedimos esas “gafas” sin los filtros (pecados) que nos impiden la plenitud de la visión. Dios está muy presente en mi esposo y en nuestro matrimonio, mucho. Alabado sea el Señor que se ha hecho tan cercano a nosotros hasta el punto de vivir una vida humana. Esperamos impacientes Su venida para adorarle. Amén.

Hombre hambre. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 16-19

EVANGELIO

No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«¿A quién se parece esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo:
“Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

Hombre hambre.

El hombre es hambre. Es hambre porque está inacabado. Tiene que desarrollarse humana y espiritualmente durante toda la vida. El matrimonio es una relación hambrienta, porque siempre está inacabado en esa misión de construir una relación de comunión. Y somos hambre en última instancia, porque hemos sido creado para ser saciados por Dios. Estamos permanentemente insatisfechos y lo seguiremos estando. Como decía San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti».
Mi respuesta ante ese “hambre” con la que viviré toda mi vida, puede ser: 1. Embotar el corazón, es decir, llenar mi vida constantemente de cosas que me mantengan distraído para que no me dé tiempo a darme cuenta de que tengo hambre (O sea, perder el tiempo). 2. Otra actitud puede ser la de quejarme, y que todo me parezca mal, como habla Jesús hoy en el Evangelio. 3. Por último, ir poco a poco satisfaciendo ese hambre a base de ir construyéndome como persona, construyendo mi relación con Dios, y construyendo mi relación de comunión en mi matrimonio. Es decir, entrar en un camino que me va saciando poco a poco hasta llegar a la plenitud.
Nunca llegaré a estar satisfecho del todo, pero eso es bueno, porque así, seguiré deseando luchar por alcanzar la gracia de la Caridad Conyugal, aquello para lo que Dios me ha creado.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: Descubrimos el tesoro del matrimonio, y empezamos a trabajar y poner en práctica lo que íbamos aprendiendo, y acudimos a los sacramentos con frecuencia para recibir la gracia, y rezamos juntos. Sin embargo, seguimos notando cierta insatisfacción. A veces esta sensación produce desesperanza, y nos preguntamos si servirá para algo todo lo que estamos haciendo.
Matrimonio Tutor: Queridos esposos, el amor conyugal es un proyecto en el que hay que seguir creciendo toda la vida. Eso es bueno, porque así se puede saborear el camino y estaremos ilusionados hasta el final de nuestros días. Siempre podremos crecer más. También es bueno porque así no dejamos de luchar, siempre con la esperanza de que vendrá algo mejor, que el mejor vino llegará al final. Por tanto, nada de desesperanza. Al contrario, el Señor tiene mucho más que darnos, y tenemos que alcanzarlo. Ya veréis. ¡Os esperan grandes sorpresas!

Madre,

Tengo que aprender a gestionar mis insatisfacciones. Todo al final se basa en la esperanza. Estoy tranquilo porque sé que algún día, las promesas de Dios se harán realidad. Mientras me toca luchar para aprovechar mi vida como Dios quiere. Alabado sea el Señor.

Sólo una vida. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 11-15

EVANGELIO

No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista, hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos que oiga».

Palabra del Señor.

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1

ANUNCIO EN VITORIA Parroquia de San Juan HOY jueves 9 de diciembre a las 20:00h

RETIRO EN VITORIA QUEDAN PLAZAS LIBRES POR BAJAS DE ULTIMA HORA:

Sólo una vida.

Cierto es que estamos en una batalla espiritual que durará hasta el día de nuestra muerte, pero yo tengo sólo una vida para poder responder a la llamada de Dios, tengo una vida para demostrarle que amo a mi esposo como Él me ama a mí (que es para lo que me ha creado), sólo una vida para demostrarle en definitiva que le amo. Y pienso morir con las botas puestas.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Matrimonio Tutor: Marta, ¿Por qué te quejas?
Marta: Porque mi marido es muy puñetero. Me quita la paz y la alegría. Siempre está muy pendiente de lo que no hago por él, todo lo que quiero hacer me lo discute, por más que le digo, no cambia. Luego están mis suegros, que reclaman también atenciones. Mi hermano que se quita de en medio… Salgo muy emocionada y con mucha esperanza de la Misa o de la Exposición del Santísimo, pero en seguida, me quitan la paz.
Matrimonio Tutor: Marta, ¿Notas cómo te ama el Señor?
Marta: Sí, mucho.
Matrimonio Tutor: ¿A pesar de tus pecados y tu falta de amor hacia los demás?
Marta: Sí.
Matrimonio Tutor: Y tú, ¿amas al Señor?
Marta: Sí, ¡con todas mis fuerzas!
Matrimonio Tutor: Pues tienes la oportunidad de demostrárselo cuando estás con tu marido o con tus suegros o con tu hermano, porque amándoles a ellos, aunque ellos te amen imperfectamente, le demuestras a Dios cuánto le amas. Y una cosa más, Marta. Sólo tienes una oportunidad para demostrárselo, aunque te duela, porque sólo tienes una vida.
Marta: Entiendo. Sólo una vida. Ahora entiendo…

Madre,

Dios nos ha dado la dignidad de ser cristianos, parte del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Y tenemos que comportarnos como Él para responder a nuestra vocación de esposos cristianos. Amamos a Dios en la medida en la que nos esforzamos por amarnos entre nosotros. Y yo, Señor, te entrego mi vida. Amén.