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RETIRO ASIDONIA JEREZ 3-5 MARZO 2023

RETIRO MATRIMONIOS ASIDONIA JEREZ 3-5 MARZO 2023

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Parroquia de la
Iglesia Mayor Prioral  os invita a participar en un retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

¿A quién va dirigido este retiro? a todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio o aquellos que en el momento de la inscripción no tienen impedimento alguno para contraer el Sacramento del Matrimonio, y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHAS: Será desde el viernes 3 de marzo a las 17:00 h hasta el domingo 5 de marzo a las 17:30 h.

LUGAR: Barcelo Jerez Montecastillo Convention Center – AV De Montecastillo, Ctra, Km. 6, 11400 Jerez de la Frontera, Cádiz

PRECIOS: (Incluye alojamiento, pensión completa y gastos diversos): 300 € por matrimonio.

Suplemento económico para ayuda a otros matrimonios: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna matrimonio no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí (A partir del Jueves, 2 Febrero 2023, a las 20:00 horas):

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a retiros.jerez@proyectoamorconyugal.es

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

¿Por qué no soy feliz? Comentario para Matrimonios: Mateo 5, 1-12a

EVANGELIO

 

Dichosos los pobres en el espíritu.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.

 

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¿Por qué no soy feliz?

Si en algo coincidimos todos es que, en el fondo, buscamos la felicidad. Es imposible que no la busquemos, porque hemos sido creados para alcanzarla. Sin embargo, no entendemos por qué hay falta de felicidad en nuestras vidas. Y es que, tenemos desórdenes en el corazón que nos despistan del camino de la felicidad y luego lo pagamos caro.
Pero el Señor viene a reconducir nuestras vidas hacia la felicidad. Por eso las bienaventuranzas resumen la buena noticia del Evangelio. Veamos qué tiene que decirnos a los esposos.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Felices:
Los esposos desprendidos de lo material y que se reconocen totalmente necesitados espiritualmente. Buscan a Dios y se dejan ayudar. Tendrán a Dios por Rey en sus vidas…
Los esposos que no intentan dominar al cónyuge y no responden a las agresiones, ni siquiera en su corazón, sino con amor. Recibirán mucho más.
Los esposos que lloran porque se compadecen del daño de su cónyuge. Serán consolados porque descubrirán el amor.
Los esposos que ordenan sus pasiones y sólo desean lo que Dios desea para sus cónyuges. Quedarán saciados porque Dios se ocupará de ello.
Los esposos que echan sobre sí el pecado y las limitaciones de su cónyuge y lo ofrecen por él/ella, por su salvación. ¿Cómo no va a tener Cristo misericordia con ellos?
Los esposos que purifican su corazón en un camino eficaz y progresivo y son capaces de apreciar suficientemente el valor que Dios le ha dado a su cónyuge. Ellos ven a Dios en su esposo.
Los esposos que trabajan por la paz entre ellos, entregándose cuando el otro le agrede. Serán semejantes a Cristo.
Los esposos perseguidos por dar a sus esposos lo que Dios quiere para ellos, porque éstos harán realidad el reino de Dios en sus vidas.
Los esposos perseguidos por sus cónyuges o sus familias por evangelizar o seguir a Jesús, estarán alegres porque les esperan grandes tesoros en el cielo.
¿Que me cuesta creerlo? Pues es palabra de Dios.

Madre,

Damos gracias al Señor por compartir los secretos de la felicidad con nosotros. Alabado sea por siempre.

Miedo o santo Temor. Comentario para Matrimonios: Marcos 4, 35-41

EVANGELIO

 

¿Quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41

Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla».
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un cabezal.
Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
«¡Silencio, enmudece!».
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo:
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».
Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!».

Palabra del Señor.

 

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Miedo o santo Temor.

En el Evangelio aparecen dos tipos de temor. El primero, durante la tormenta, que es un miedo por desconfianza en el Señor. Tengo que ver en qué aspectos de mi vida experimento miedos por falta de fe. Ahí encontraré donde pongo todavía mis seguridades, cuando deberían estar todas puestas en Dios.
El segundo miedo en cambio es el santo temor de Dios. Una experiencia de reverencia ante el Omnipotente y, en consecuencia, el lógico temor a dudar o alejarme de Él.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Hoy estoy muy cansado para ir a la parroquia al grupo de matrimonios. ¿Por qué no nos quedamos en casa a gusto? Encendemos el braserito, nos acurrucamos juntos y nos ponemos una peli. ¿Qué te parece?
Ana: Pues mira qué providencial, que los pastorcillos del grupo acaban de enviarnos esta frase que me ha hecho estremecer: “Hoy hace un día desapacible, y puede que os cueste tomar la decisión de venir al grupo. El que considere que no necesita a Dios para seguir construyendo su matrimonio, que se quede en casa. Los demás, no lo dudéis y veníos corriendo”.
Alberto: ¡Uf! Sí que estremece, sí. Necesitarlo, lo necesitamos, eso está claro. Es cierto que lo de quedarnos en casa con el braserito lo hemos probado todos esos años en que nos relajamos y destruimos nuestro matrimonio a base de bien. Pues nada, arranquémonos la pereza, hagamos caso a nuestros pastorcillos y vayamos corriendo, antes de que la tentación se apodere de mí.

Madre,

Si el Señor está en nuestra barca, aunque parezca que está dormido, no hay miedo. Que lo llevemos siempre con nosotros en la travesía de nuestro matrimonio. Alabado sea Dios todopoderoso.

Apela al corazón. Comentario para Matrimonios: Marcos 4, 26-34

EVANGELIO

 

Un hombre echa semilla y duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor.

 

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Apela al corazón.

Dios ha sembrado una semilla en mi corazón. En él no solo hay pecado, hay también deseo de bien, hay deseo de verdad, de comunión, de amor, de paz, de esperanza… En él ha sembrado Dios el Espíritu Santo con todo Su poder. Dios ha sembrado en mi corazón la semilla del reino, y deseo que Dios y el mundo de Dios reine en mi vida. Es lo que San Juan Pablo llama la redención del corazón.
Cristo apela al corazón humano, porque en lo más profundo de él ha injertado una semilla de Su Amor que puede y debe fructificar. Esta es la semilla que hay que alimentar. Tengo que reordenar mis deseos y dominar los deseos desordenados para que todos mis afectos vayan dirigidos hacia los buenos deseos que Dios ha puesto en mi corazón. Alimentarlos, fomentarlos, reforzarlos… hasta que mis deseos y mis sentimientos sean los mismos que tiene Cristo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Hubo una fase de mi vida en la que dejarme llevar por la tentación me parecía una liberación. Ahora que nadie me ve, voy a darme este gusto… tengo esa “oportunidad”. Con el tiempo he descubierto que esas “oportunidades” para el mal, no me satisfacían y además me empujaban a otras peores, y esas “oportunidades” me acababan atrapando porque se convertían en malos hábitos difíciles de parar. Hablo de la soberbia de no aceptar mis errores o de destacar frente a los demás que me provocaban ansiedad, hablo de la ira que se apoderaba de mí… Y de tantos atractivos mundanos que me cegaban.
Almudena (Esposa de Carlos): Yo te veía ahogarte, pero no supe ayudarte tampoco. Pero te he visto crecer en tu relación de conmigo y con Dios, te he visto interesarte por descubrir la grandeza de nuestra vocación matrimonial, te he visto luchar por valorarme cada día más. Te he visto resurgir, he vivido tu conversión paulatina, cómo poco a poco dejaste que Él entrara en tu vida. Ya no te importa lo que piensen de ti, sólo te importa hacer la voluntad de Dios. Y lo material no te interesa, sólo como un medio para el bien, y atesoras amor de los que te rodean, dando amor. En este largo proceso, muchas veces me decías que te parecía que no avanzabas, pero fíjate lo que Dios ha ido haciendo en ti. Ahora te admiro y alabo a Dios por la obra que ha hecho en ti. Ahora el Amor de Dios reina en tu corazón.
Carlos: Bueno, Almudena, tú también me lo has ido poniendo cada vez más fácil. Tú también has acogido el Reino y has ido colaborando a que el Amor de Dios crezca entre nosotros. Te doy las gracias por tu ayuda y doy gracias a Dios todos los días por ti.

Madre,

Dios ha sembrado en nosotros una semilla muy potente. Se llama el Sacramento del Matrimonio. Sólo la tenemos que regar, y sin saber cómo, dará el fruto que Dios quiere. Alabado sea Dios que actúa en nosotros y nos da Su gracia.

Dos medidas. Comentario para Matrimonios: Marcos 4, 21-25

EVANGELIO

 

La lámpara se trae para ponerla en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío:
– «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero?
No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les dijo también:
– «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

Palabra del Señor.

Dos medidas.

Puedo utilizar dos tipos de medida: La de la acusación o la de la misericordia. La que use será utilizada contra mí ¡y con creces!
Estos versículos del Evangelio están entre la parábola del sembrador y la de que el Reino de Dios es como una semilla de mostaza. Esa semilla está sembrada en el corazón de mi esposo. Está en camino, sí, como todos, pero si yo le desprecio porque es pecador…, a mí se me quitará hasta lo bueno que tengo. En cambio, lo bueno de mi esposo, los frutos que está dando hasta ahora, esos son los que tengo que poner en el candelero para que alumbren toda mi casa.

Aterrizado a la vida matrimonial:

El Señor: Hola Teresa. Bienvenida a las puertas del reino de los Cielos. ¿Qué frutos me traes de la vida que te entregué?
Teresa: Es que, el esposo que me diste era muy difícil. No había quien aguantase su mal carácter. Era duro con los niños y muy exigente.
El Señor: Ya, Teresa, eso ya lo sabía yo cuando te entregué un esposo pecador. Pero Yo había sembrado en él una semilla para que germinase y diese mucho fruto. ¿Cómo has colaborado para que creciese y saliese de su pecado?
Teresa: Se lo recriminaba una y otra vez, pero no quería hacerme caso.
El Señor: Teresa, yo te di la vida para que amases a tu esposo. El juicio me corresponde a mí, y no a ti. ¿Cuánto amor has sembrado en su corazón para que fructifique mi semilla?
Teresa: ¡Ah! Pues en eso no he colaborado contigo, Señor.
El Señor: Anda, pues vuelve con él, porque lo amo mucho y quiero que le ayudes. Nos volveremos a ver dentro de unos cuantos años. ¿Vale?
Teresa: (Se despierta del sueño y piensa) ¡Ay! Qué pesadilla he tenido. Y una pesadilla aún mayor le estoy haciendo vivir a mi esposo. Es cierto que es pecador, pero Dios me ha creado para que lo ame y le ayude a salvarse. ¡Menos mal que todo esto era un sueño! Creía que estaba en el juicio final. ¡Gracias Señor por el aviso! (Despierta a su esposo y le dice) Cariño, esposo mío, perdona, que no he parado de juzgarte en estos años. A partir de ahora te voy a amar de verdad. Hace mucho que no te digo lo maravilloso que eres y lo mucho que vales para mí. ¿Puedo decírtelo ahora?

Madre,

Que usemos siempre la medida de la misericordia. Es la medida del Señor, la otra ya sabemos de quién es… Alabado sea nuestro Señor misericordioso.