Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Paz entre violencia. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 11-15

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EVANGELIO

No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista, hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos que oiga».

Palabra del Señor.

Paz entre violencia.

El Señor ha sembrado en nosotros la semilla del reino de los Cielos, pero esta semilla que ha sido puesta en nuestra alma, sufre violencia. Vivimos y tenemos que vivir inexorablemente la gran tribulación, porque sólo el grano de trigo que cae en tierra y muere, ese da fruto abundante.
No esperemos dar fruto sin cruz, porque sólo por la humillación de entregar todo lo que soy, como hace Jesús en el pesebre, vendrá la Vida por obra del Espíritu Santo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Antonio: Si Dios nos quiere tanto ¿Por qué permite que suframos?
Gloria: Porque tenemos que despojarnos de todo para acoger al Todo. Quitar aquello que apunta hacia mí para apuntar completamente a Él y por tanto a ti. Y eso duele.
Antonio: Es fácil decirlo, pero efectivamente, cuesta mucho.
Gloria: Él lo hace sencillo, somos nosotros quienes lo complicamos. Decía San Agustín: Ama y haz lo que quieras. Pues eso, confíate a Él y todo se irá ordenando en tu corazón. Es Su promesa.

Madre,

Que seamos instrumentos de paz en medio de la violencia que sufre el reino de los cielos. Alabado sea el Señor.

No cansa. Comentario para Matrimonios: Mateo 11, 28-30

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EVANGELIO

Venid a mí todos los que estáis cansados.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11,28-30

En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

No cansa.

Existe una virtud infusa o sobrenatural para cada virtud natural. Una de las características que tienen estas virtudes es que no cansan. Son las que nos permiten excusar sin límites, creer sin límites, esperar sin limites… Porque no somos nosotros los que realizamos esos actos, es la fuerza de la gracia sobrenatural la que lo hace por los méritos de Cristo.
Así sabré siempre si lo he hecho yo o ha sido Dios quien lo ha hecho.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Andrés: Estoy cansado de intentarlo. Me esfuerzo y me esfuerzo pero no avanzo en el crecimiento de las virtudes.
Carmen: Eso es porque vas tú. Pide la gracia cada vez, convencido de que te asistirá y y verás que la cosa cambia.
Andrés: No creo que por pedir la gracia ya se vaya a hacer mágicamente.
Carmen: Pues ese es problema, que como no crees, el Señor no te puede asistir. Sigue poniendo todo tu esfuerzo, pero ahora confía en la gracia y verás resultados. No rápido, pero poco a poco los verás. ¿Te apuestas algo?
Andrés: Si es así, me voy contigo todos los días a la Adoración.
Carmen: ¡Hecho! Ve haciendo el hueco en tu agenda. Jajaja

Madre,

Cuánto tiempo y esfuerzo pierden los esposos por no acudir a ti. Tú deseando derramar gracias y ellos olvidándose de que estás ahí pendiente de ellos. Gracias Bendita Madre.

Fariseos o pastores. Comentario para Matrimonios: Mateo 18, 12-14

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EVANGELIO

Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Palabra del Señor.

 

Fariseos o pastores.

Contrasta la actitud del fariseo que descarta al pecador, acusándolo y despreciándolo, y la del Buen Pastor, que deja a los justos para irse en busca de la oveja perdida.

La pregunta es: Cuando me pierdo ¿con quién me gustaría encontrarme? ¿con el Fariseo o con el Buen Pastor? Tengo clara la respuesta. Pues cuando el que se pierde es mi esposo, que vaya en nombre del Buen Pastor y no en nombre del fariseo.

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Manuel: Noto que mi amor por ti va madurando. Antes se agitaba al vaivén de los afectos, y ahora es mucho más estable.

Sara: ¿Más estable en qué sentido?

Manuel: Pues en que, antes dependía de las consolaciones que recibía de ti para responder como te merecías. Es decir, antes amaba las consolaciones que recibía de ti. No a ti, como debería ser. Claro, amar las consolaciones y no a ti, tiene consecuencias graves para nuestra unión.

Sara: Ahora entiendo. Claro, por eso, cuando no hay madurez en el amor, es imposible amar al otro cuando está en pecado. Porque amar no es hacer leña del árbol caído, sino ayudar a recuperar la caña cascada, como haría Cristo.

 

Madre,

Sigue con nosotros en esta preciosa espera. Gracias, bendita Madre.

Somos camilleros. Comentario para Matrimonios: Lucas 5, 17-26

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EVANGELIO

Hoy hemos visto maravillas.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 17-26

Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil: decir «Tus pecados te son perdonados», o decir “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados – dijo al paralítico -: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas».

Palabra del Señor.

Somos camilleros.

Me pregunto por los méritos de aquel paralítico. Le llevan otros, Jesús le perdona por la fe de los que le llevan y después lo cura para darles una enseñanza a los fariseos. El beneficiario era él, que no había tomado parte en nada. No sabemos ni siquiera si tendría fe.
Este es el poder de la intercesión. Así, como los camilleros, llevamos nosotros a los matrimonio tutelados. Así me dejo yo también llevar por las personas que me quieren, en especial por mi esposo. Y me lleva con su oración todos los días ante el Señor. Ya no tengo miedo, ni desesperanza, porque el Señor no me va a dejar así, no me va a dejar paralizado. Cuando me ve delante de Él tan necesitado, seguro que se compadece de mí y en su momento, cuando considere, me sanará. En cada confesión me dice: “Tus pecados están perdonados”, y estoy seguro de que algún día, cuando Él considere, me dirá: Ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa. Hoy descanso pensando en ese día, porque sé que llegará.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paco: Cariño, ¿puedo pedirte un favor?
Ana: ¿Qué necesitas?
Paco: Necesito que seas mi camillera y durante un tiempo centres tus oraciones y toda tu fe en pedirle al Señor que me sane de este pecado que tengo de soberbia. Hace que muchas veces te responsa mal y hiera tu corazoncito sensible.
Ana: Vale. Cuenta con ello.
Paco: ¿No te olvidarás? ¿lo vas a hacer?
Ana: A diario y con toda mi fe y ofreciendo todos mis sacrificios.
Paco: Por tu fe, me salvará el Señor. Gracias Ana. Alabado seas Señor.

Madre,

El Señor se compadece de nosotros siempre. Tengo que tener esperanza, seguir luchando, rezar, pedir que recen por mí… y Él lo hará posible. Él me sacará de mis pozos, de mis oscuridades y ayudaré a mi esposo a que salga de los suyos. Tenemos que ser camilleros el uno del otro. Alabado sea el Señor que no defrauda nunca. Amén.

¿Mi puerta cerrada? Comentario para Matrimonios: Marcos 1, 1-8

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EVANGELIO

Enderezad los senderos del Señor.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.
Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:
– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

¿Mi puerta cerrada?

Siempre me había preguntado: Si Juan sabía que Jesús vendría bautizando con el Espíritu Santo, ¿Para qué bautizaba con agua? Ahora comprendo que necesito un “bautismo” de conversión, para poder recibir el bautismo en el Espíritu. Esto significa que primero debo desear seguir las pautas que marca el Evangelio, en mi matrimonio (Para empezar).
Son esas pautas que dicen que Dios debe ser lo primero en mi vida, y amar a mi esposo como Dios me ama a mí (Nada menos). Esto implica mucho sacrificio y mucha humildad para que el Espíritu pueda estar en mí. Y si no me preparo para ello purificando mi corazón con esfuerzos, con oración… en este adviento, no seré capaz de acoger al Niño en mi vida. No habrá Navidad en mi matrimonio por muchos adornos que haya puesto fuera. Dios va a nacer ¿Voy a allanarle el camino? ¿Voy a prepararle un sitio en mi casa? O tendré mi puerta cerrada cuando llame María para darle a luz. Tengo el convencimiento de que el Señor querrá venir a mi casa y me va a ayudar también a preparar mi corazón. Yo quiero recibirle.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Carlos: Otra vez la he fastidiado, Marisa. Otra vez te he juzgado mal. Otra vez te he hablado en un tono que no te mereces. Te pido perdón, y me ofrezco para servirte en lo que necesites, para reparar el daño que te he causado.
Marisa (esposa de Carlos): No, Carlos. Yo también te he hablado mal. Yo también te he juzgado mal. Perdóname tú a mí también. Vamos juntos a pedir perdón al Señor y pedirle misericordia.
Ambos: Señor, lo estábamos intentando, y no íbamos mal, pero otra vez hemos caído y hemos roto nuestra comunión, y nuestros hijos nos han oído discutir. Perdónanos, Señor y danos fuerzas para hacerlo bien la próxima vez. Es el orgullo lo que impide que estemos el uno en el otro, es el egoísmo el que nos impide estar más pendiente del esposo que de mí. Es la vanagloria la que me hace pretender mostrarme mejor que mi esposo. Danos, Señor, la humildad necesaria para recibir a nuestro otro yo con la dignidad que merece, con la dignidad que tú le has dado. Señor, queremos hacerte hueco en nuestro amor. Que Tu amor nazca en nosotros esta Navidad. Amén.

Madre,

Tú que eres portadora del Amor, tráelo a nuestra casa, a nuestro matrimonio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.