Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

Connatural. Comentario para Matrimonios: Mateo 8, 1-4

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EVANGELIO

Si quieres, puedes limpiarme.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 1-4

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó diciendo:
«Quiero, queda limpio».
Y enseguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Palabra del Señor.

Connatural.

Hablemos de la fe. Hoy en día, parece que hay que hacer algo extraordinario para alcanzar la fe. Pero no es así. La fe es connatural al hombre, porque es un don de Dios y está inscrita en el corazón humano. Si no fuera por las influencias ideológicas y la manipulación psicológica de las personas, todos buscaríamos esa divinidad como lo han hecho todas las tribus y castas humanas desde los anales de la historia.nsin quererlo tendemos a creer en la acción sobre natural de Dios. Algunos por la rama de las medicinas alternativas o por la del esoterismo… Sustituyendo al verdadero Dios.
Despojemos a los esposos de nuestro alrededor de esas influencias externas para que se abran al don de la fe.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Ella se arrodilló ante el Señor. Llevaba años viendo a su marido como el malo de la película. Tenía razones contundentes. Pero ¿Por qué era posible la relación entre Dios con su esposo y ella era incapaz de mantenerla? Era su orgullo, que le nacía de dentro y le impedía ver que ella era tan culpable o más que él, y que lo estaba mirando con una mirada pecadora y destructiva.
Él se arrodilló al lado de su esposa, ante el Señor. También llevaba años rechazando las correcciones de su esposa con una enorme soberbia. Estaba harto de ella. Pero aquel día se preguntó: ¿Y por qué Dios no se harta de ella sino que la ama infinitamente? Algo había en él que no estaba en Dios. Y así descubrió su soberbia que le impedía ver que él era también causante de que la unión entre ellos no se estuviese purificando, como Dios le había encomendado. Tenía una mirada sucia hacia ella que le impedía considerarla como un don y entregarse a ella.
Ambos, con el corazón roto en pedazos, arrodillados ante el Señor, le suplican que les cambie el corazón de piedra por un corazón de carne.
Y Dios se apiadó de ellos, y los perdonó, y les puso por el camino muchos medios de purificación. Diferencias de criterio entre ellos, juicios injustos el uno al otro, ofensas… pero esta vez, no las vivieron como si el otro fuese un apestado, sino que las recibieron como un camino que Dios les ponía para salir de sí y doblegar su orgullo. Esta vez, sí. Se pedían perdón constantemente y recibían las humillaciones mutuas como un regalo.
Aquel matrimonio se fue construyendo, sanando, y hoy, gracias a Dios, son uno. Son un corazón tierno, agradable a Dios.

Madre,

Alabado sea el Señor por los milagros que está haciendo en tantos matrimonios a nuestro alrededor. Es una maravilla contemplar cómo purifica los corazones, transforma vidas y llena de alegría los hogares. En la medida en que nos acercamos a Él y perseveramos con ese “si quieres puedes limpiarme” Él reconstruye, sana, une… Gloria a Dios.

Entonces se hunde. Comentario para Matrimonios: Mateo 7, 21-29

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EVANGELIO

La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Aquel día muchos dirán:
«Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?».
Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad».
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.

Palabra del Señor.

Entonces se hunde.

La roca es Cristo. Él es mi apoyo, mi fuerza, mi camino. Y ¿qué es lo que me mantiene unido a Él? Escuchar Su Palabra y, muy importante, ¡cumplirla! Si la cumplo, Él hará morada en mí.
En el Antiguo Testamento vemos cómo una vez tras otra, cuando el pueblo es infiel, hay graves consecuencias. Ahora parece que no es así, pero sí es así. Lo que pasa es que ahora las consecuencias son más para el alma que para el cuerpo, aunque acaba viéndose afectado también. Las consecuencias son para el corazón, y el amor se hace grande si Cristo está en mí o se pulveriza y se desparrama si Él no está, como ocurrió en tuempos de Nabucodonosor con el tesoro del templo de Israel.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Jaime: Es verdad que llevo unos días metiendo la pata, y he creado situaciones dolorosas contigo.
Merche: Y yo contigo.
Jaime: Pero al menos sé que que ha sido porque he actuado al márgen de la Palabra de Dios, y claro, llegan las consecuencias inevitables para el amor.
Merche: En cuanto desobedecemos nos pasa como Pedro cuando Jesús le dijo que caminase sobre las aguas para ir a Él. En cuanto miró la tormenta y desobedeció apartando la mirada del Señor, se empezó a hundir. Así nos ha pasado a nosotros.
Jaime: Reconciliémonos con el Señor y entre nosotros y continuemos edificando nuestro matrimonio sobre roca. ¿Te parece?
Merche: Me parece fenomenal.

Madre,

En cuanto no actuamos según el Evangelio hacemos aguas. No permitas Madre que caigamos en tentación. Amén.

Sacando lo mejor. Comentario para Matrimonios: Mateo 7, 15-20

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EVANGELIO

Por sus frutos los conoceréis.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Palabra del Señor.

Sacando lo mejor.

Uno que cree ser un buen cristiano y estar cerca del Señor pero que tiene quejas contra su esposo, o está siempre corrigiéndole o está exigiéndole cambiar pero no es capaz de amarle con sus pecados y limitaciones, es como un lobo vestido de cordero. Aparenta fervor, aparenta santidad ante muchos, aparenta ser docto y da muchos consejos basados en su sabiduría, pero los frutos que da con su esposo son algunas de las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas.
Uno que no se cree con derecho a exigir a su esposo porque conoce su propia miseria, uno que sabe que necesita muchas humillaciones para doblegar su amor propio, uno que no cree que tenga derecho ninguno porque su maestro los perdió todos para entregarse por amor, ese que se hace pequeño y que saca lo mejor de su cónyuge, ese se deja llevar por el Espíritu Santo y por tanto da frutos de santidad, y genera frutos de caridad, alegría, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, dominio de sí y castidad.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Clara: Lucas, ¿Crees que estoy sacando lo mejor de ti y ayudándote a tu santidad?
Lucas: Creo que no, Clara. Me exiges, me corriges, me resaltas lo que hago mal, y veo que me desprecias por todo ello.
Clara: No entiendo qué me pasa, rezo mucho y amo al Señor, pero no sé por qué no doy frutos.
Lucas: Por lo mismo que yo. La soberbia nos hace creernos con derecho a exigirnos mutuamente. Nos faltan las claves sobre las que se construye la santidad: La humildad y la mansedumbre. Hasta que no avancemos en eso, no avanzaremos ni en nuestra comunión, ni en nuestra comunión con el Señor.
Clara: Tienes razón. El Señor me pone por delante un montón de situaciones para destruir mi amor propio y no las estoy aprovechando. Gracias Lucas Por darme luz.

Madre,

Alabado sea el Señor que es luz para nuestros pasos.

Para la libertad del don. Comentario para Matrimonios: Mateo 7, 6. 12-14

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EVANGELIO

Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

Palabra del Señor.

Para la libertad del don.

Las puertas del cielo han sido abiertas por el Señor, porque la puerta es Él. Y Él ya nos ha mostrado el camino, porque Él es el camino. El camino es una entrega como la Suya para alcanzar Su gloria, y esa entrega se produce en la Cruz.
En nuestro caso esa cruz es la cruz de cada día, y entregarme en la de ayer no me exime de entregarme en la de hoy.
El tipo de cruces, cada uno las conoce, pero algo mostraremos en el aterrizado.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Él: Cuando me dice mi esposa que no la he tenido en cuenta y le pido perdón sin excusarme.
Ella: Cuando mi esposo toma una decisión sin contar conmigo y la acojo como mía.
Él: Cuando oigo sus quejas una y otra vez y son las mismas de siempre y las escucho con comprensión tenga o no tenga razón, que es lo de menos.
Ella: Cuando estoy mal y pasa de mí y parece que no le importa.
Él: Cuando me propone hacer algo que me parece absurdo y me uno a ella con alegría.
Ella: Cuando me dice que nos vayamos ya y me levanto y me voy sin que me tenga que insistir.
Y un largo etcétera hasta liberarnos de nuestros apegos, de nuestra soberbia y ser libres para la libertad del don.

Madre,

Ayúdanos a prepararnos para entrar por la puerta estrecha por el camino del Amor de Cristo. Por Él te lo pedimos para mayor gloria Suya.

¡Agarraos fuerte! Comentario para Matrimonios: Lucas 1, 57-66. 80

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EVANGELIO

Juan es su nombre.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz a un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ochos días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

Palabra del Señor.

 

¡Agarraos fuerte!

Contemplamos cómo se ejecuta el plan de Dios a pesar de la resistencia de todos. El Padre envía al precursor de Su Hijo, Juan el Bautista. La mujer que lo iba a concebir en su vientre, era estéril y mayor, pero para Dios esto no es un obstáculo, al contrario, tenía que saberse que era cosa Suya y no de los hombres. El padre del niño, Zacarías, no creyó en el anuncio del ángel, y se quedó mudo, para que aprendiese a creer. El niño tenía que llamarse Juan, en contra de las costumbres y la opinión de la gente, y Juan se llamó. Era el plan de Dios, y era imparable. Aquel niño, sin ningún mérito propio, estaba llamado a ser el precursor del Hijo de Dios, y así, crecía y se fortalecía en el espíritu.

Señor ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Somos tan poca cosa al lado del poder de Dios… Pues, queridos esposos, Dios se ha empeñado en hacernos santos a todos los que respondemos a la llamada de María, así que ¡Agarraos fuerte!! Nos dejará mudos, estériles, nos hará pasar por situaciones imposibles, pero Él va a mostrar al mundo la sacralidad del Matrimonio. ¡¡Gloria a Dios!!

 

Aterrizado a la vida matrimonial:

Enrique: Pensé que nuestra relación era imposible. No veía salida. Yo tenía mal carácter, y la hundía emocionalmente. Pero pensaba que tenía razón y tú eras la equivocada. Estaba harta de mí y ya no sabía cómo reconducir la situación. Ni la mía personal ni la de mi relación contigo.

Belén: Pero dijiste “Sí” a la llamada de María, y Ella nos puso juntos en este camino del amor verdadero, y aquí seguimos luchando juntos. Yo te veía el malo, y me creía la buena. Eras como un ogro para mí, no te soportaba. No te deseaba nada malo, pero descansaba cuando estabas lejos.

Enrique: Pero Ntra. Madre se ha empeñado en mostrarnos el Amor de Su Hijo. Un amor Grande, de perdón, de co-redención mutua, de ser ayuda adecuada el uno del otro para llegar a Dios. A mí, me ha cambiado totalmente la imagen que tenía de ti.

Belén: Yo ahora veo en ti el don de Dios, y ahora, no puedo vivir sin ti. Ntra. La Madre preparó nuestros corazones para acoger a Cristo. ¡Gloria a Dios!

 

Madre,

No somos conscientes de la fuerza de Dios. No somos conscientes de que Él triunfará, sí o sí. Y vendrá y ante Él se postrarán todos los reyes y todas las fuerzas del mal. Me siento muy feliz de ser Su hijo y de haberme puesto en Sus manos. Alabado sea el Señor que no nos abandona nunca.