Archivo de la categoría: Proyecto Amor Conyugal

¿Contra Mí has salido? Comentario para Matrimonios: Juan 1, 29-34

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Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

¿Contra Mí has salido?

Jesús es el Cordero de Dios que quita los pecados de mi esposo. Es quien se sacrifica para que mi esposo pueda presentarse ante Dios sin mancha ni arruga alguna. ¿Cuánto te debo Señor por estar haciendo eso con mi esposo, Señor?
Lo que está claro es que Él no va a permitir que vaya yo ahora por detrás juzgándole y acusándole de nada cuando Él da la vida por salvarle de sus pecados. Y contra el Señor, ni puedo, ni debo, no quiero ir. Quiero ir con Él y en Él por la salvación de mi esposo así que amo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Lucas: Hoy el Señor me ha regañado en la oración. Me ha dicho: «¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme?» Yo le he contestado ¿Yo Señor? Nunca iría contra ti.
Teresa: Y ¿Qué te ha dicho Él?
Lucas: Me ha dicho que cada vez que te acuso en mi corazón, voy contra Él y Sus intereses, porque es Su interés entregarse por ti para salvarte y no condenarte.
Teresa: Doy gracias a Dios por ser mi Salvador y permitirme levantarme cada vez que caigo. No soy digna de que entre en mi casa.

Madre,

Ambos nos unimos a Vuestra misión salvadora. Alabado sea el Cordero de Dios.

Por donde no vemos. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 19-28

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
«¿Tú quién eres?»
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Por donde no vemos.

Está empezando un nuevo año y es el momento de pasar a la otra orilla, un momento de cambios, como los que anunciaba Juan el Bautista. Y emprendemos estos cambios en los que Dios nos quiere siempre avanzando hacia Él, con ilusión. Vamos con esa docilidad al Espíritu Santo que nos hace a veces tener que responder donde no vemos.
Vayamos este año todos juntos hacia el Señor en este camino nuevo que se nos abre en 2025 con más fuerza y más ilusión que nunca por donde el Espíritu Santo quiera llevarnos.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Pablo: Vanesa, te he comprado salmón para cenar esta noche, que sé que te gusta.
Vanesa: (Muy asombrada) ¿Salmón, Pablo? ¡No me lo puedo creer! Nunca ha sido santo de mi devoción. Al que le gusta el salmón es a ti, no a mí.
(Por la noche en la oración)
Pablo: Señor, perdoname porque me he sentido dolido contra Vanesa por su respuesta cuando le había comprado salmón expresamente para ella. No entiendo nada, porque lo he hecho con cariño y porque otros años le he visto tomar con gusto tostas de salmón con mantequilla.
Vanesa: Señor, perdóname porque no entendí cómo Pablo me conoce tan poco que ni siquiera sabe lo que me gusta. No he sabido aprovechar este momento de no entender nada para amarle más en lugar de criticarle en mi corazón.
Pablo: Espíritu Santo, gracias por ponerme este momento de incomprensión para que me dé cuenta de lo que me impide amar, que es mirarme a mí mismo. Espero saber aprovechar mejor la próxima circunstancia de desconcierto que me pongas por delante.

Madre,

Alabado sea el Espíritu Santo que nos lleva adonde nos conviene ir.

A conquistar corazones. Comentario para Matrimonios: Lucas 2, 16-21

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Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

A conquistar corazones.

El Señor viene a conquistar el mundo y Sus armas son: Hacerse Niño y presentarse con pañales recostado en un pesebre.
Y ¿A quién convoca? A unos humildes pastores a analfabetos, Su comitiva de recepción.
Este es el típico estilo de Dios que lo que quiere es conquistar nuestros corazones.
La pregunta es: ¿Qué quiero conquistar yo de mi esposo?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Liliana: ¿Sabes, Mario? Esto no puede seguir así. He decidido tomar medidas drásticas.
Mario: Me estás preocupando. ¿A qué medidas te refieres, Liliana?
Liliana: A partir de ahora, se acabaron los enfrentamientos. Pienso, con la ayuda de Dios, humillarme siempre que me sea posible y someterme con una sonrisa. Y lo quiero hacer mientras contemplo al Niño Jesús con pañales y tumbado en un pesebre. Si Él hace eso por ti ¿Qué tendría que hacer yo?
Mario: Me encanta tu plan, Liliana. Especialmente para esta Navidad. ¿Puedo hacer yo de mula?
Liliana: Jajaja, anda, no me tomes el pelo, que te lo estoy diciendo en serio.
Mario: No, en serio, me encanta tu plan. Me parece precioso y yo también quiero unirme a ti en ese propósito para esta Navidad. Gracias, mi amor.

Madre,

Cómo me gustaría que me hicieses partícipe de tus meditaciones a propósito del mensaje de los pastores. Alabado sea Dios por este testimonio de humildad.

 

RETIRO MATRIMONIOS VITORIA 14 – 16 MARZO 2025

RETIRO MATRIMONIOS VITORIA 14 – 16 MARZO 2025

Según tu dignidad. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 1-18

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Evangelio del día

Comienzo del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Según tu dignidad.

Los que hemos conocido a Jesús, hemos vivido un nuevo nacimiento. Ya no procedemos de la carne y de la sangre, porque es la gracia recibida por los méritos de Cristo la que ha hecho que tengamos una nueva vida como hijos de Dios.
Esta nueva vida nos confiere una categoría mucho mayor. Esta nueva dignidad, debería llamarnos con eficacia por el interés de permanecer en ella y no perderla.
De nosotros depende ser de los que acogen esta gracia tan enorme y la mantienen o de los que no la acogen y la pierden comportándose como indignos hijos de Dios.
Soy hijo de Dios, sólo tengo que creérmelo y comportarme como tal, y me asistirá la gracia de Cristo.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Leonardo: Andrea, le he pedido al Señor que me muestre tu verdadera dignidad. Necesito fe para poder verla del todo. Estoy seguro que si me revela el misterio de la dignidad que Dios nos ha querido dar, nuestra relación mejoraría drásticamente.
Andrea: Bueno, ya lo sabes. Nos ha dado la dignidad de ser hijos de Dios. ¿Qué más necesitas?
Leonardo: Lo sé con la cabeza, pero no con el corazón. Si fuese consciente de lo que eso supone, nunca podría tratarte mal. ¿Podrías hablarle tú mal al Papa si estuviera aquí físicamente presente?
Andrea: ¡No, por Dios! Le trataría como merece Su Santidad.
Leonardo: En cambio, alguien que no fuese católico, igual podría no tratarle con tanta reverencia, porque no sabe ante quién está.
Andrea: Ahora lo entiendo. Si nos reconociésemos con la auténtica dignidad que tenemos nos completaríamos y nos trataríamos de acuerdo a esa dignidad.
Leonardo: Exacto. ¿Se lo pides conmigo al Señor que juntos tendremos más fuerza?
Andrea: Vale. Se lo pediremos cada día de este año que empieza.

Madre,

Gracias por este maravilloso año, en el que hemos recibido gracia tras gracia. Alabado sea el Señor por tanto.