Señor, que reaccione ya. Comentario para matrimonios: Lucas 7, 31-35

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?
Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

Señor, que reaccione ya.

Jesús, ¿qué me quieres decir en este Evangelio?
Tus palabras resuenan en mi corazón cuando, de verdad, te escucho. Cuando, en silencio, quito el ruido de este mundo que me invade.
Sé qué me dices: ¿a qué esperas?, ¿qué más tengo que hacer para que reacciones?
Me amas infinitamente, me has creado con infinito amor. Tal y como soy lo has elegido tú. Te has hecho hombre para guiarme. Te has dejado torturar hasta la muerte más cruenta por salvarme. Y aun así no me acabo de entregar.
Señor, ayúdame a reaccionar ya. A darte gracias por todo. A aprovechar cada momento para entregarme. Sobre todo, cuando menos me encaja, donde más me cuesta.
Gracias, Jesús, por mi ayuda adecuada. En quien has pensado para que aprenda a amar, a ceder, a disculpar, a acoger, a entregarme. Sin su ayuda sería imposible, sería egoísta y no dejaría de mirarme a mí mismo.
Por favor, Señor. Que reaccione ya. Dame la gracia para reconocer que lo que me impide ser feliz es mi amor propio, no la debilidad de mi cónyuge. Y, a partir de ahí, dame la fuerza para perseverar en una vida de oración y sacramentos, formación y mortificación y obras de amor. Y, con esto, Tú harás milagros en mí.
Muchas gracias, Señor.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Mar: Ángel, si pudieras empezar hoy tu matrimonio, ¿qué harías diferente?
Ángel: Sin duda, pondría al Señor en el centro. Me parece tan evidente. Si esto va de amar, pondría en el centro de mi vida a quien de verdad es el Amor, a quien me pude enseñar a amar. Y ése es Jesús. El anhelo que tengo en el corazón es amarte a lo grande y ser amado por ti. Y eso sólo me lo puede enseñar Jesús.
Mar: Me encanta. Estoy completamente de acuerdo. Pues, como Él nos dijo que hace nuevas todas las cosas y que para Él no hay nada imposible, pongamos ya nuestro matrimonio en sus Manos. Sin esperar más. Sin preocuparnos por los errores del pasado.
Ángel: Pues vamos a por ello. ¡Es tan evidente que no hay nada más importante! Y sabemos que para conseguirlo lo primero es reconocer nuestra pobreza, nuestro pecado. A partir de ahí escucharle y empezar una vida de oración, de vivir los sacramentos, de formación para conocer su plan y de purificación para transformar nuestros actos de pecado en virtud y obras de amor.
Mar: ¡Vamos a por ello! No es una teoría. No nos lo puede dejar más claro. A hacer sólo su voluntad y ya verás dónde lleva nuestro matrimonio.

Madre,

Por favor, queremos un matrimonio tan bonito como Dios lo pensó. Ayúdanos a ponernos en manos de tu Hijo para conseguirlo. ¡Bendito y alabado sea Dios!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *