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Proyecto Amor Conyugal

Un proyecto misionero de María para el Matrimonio y la Familia.

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    ¡YA A LA VENTA!

    CÓMPRALO pinchando AQUÍ

    proyectoamorconyugal

    Desde la eternidad. Jesús confronta nuestro desas Desde la eternidad.

Jesús confronta nuestro desasosiego del corazón con la promesa de la vida eterna. Y es que, ¡qué pequeños veremos desde la eternidad esos problemas que hoy tanto nos abruman!
Puede que mi esposo sea un maniático del orden o que tenga que renunciar a mis planes del fin de semana porque mi esposa tiene que cuidar de mi suegra… ¡Cuántas cosas pequeñas nos quitan la paz y nos hacen sufrir! Y muchas veces es porque tenemos las miras demasiado cortas, porque nos quedamos atrapados en nuestras expectativas y olvidamos levantar la mirada hacia la promesa que Jesús nos ha hecho: una morada en la casa del Padre.
Pero ¿cómo llegar hasta allí? Nos jugamos la eternidad en las pequeñas y grandes decisiones de cada día, especialmente en nuestra manera de amar. Y, menos mal, Jesús nos lo dice con toda claridad: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
¡Qué maravilla descubrir que no tenemos que buscar ese camino lejos de nuestra vida cotidiana! En el Corazón de Jesús, cada renuncia, cada gesto de paciencia, cada ocasión de perdonar y cada pequeño sacrificio por nuestro esposo pueden convertirse en un paso hacia el cielo.
Porque la vida eterna no empieza después de esta vida, sino que comenzamos a saborearla aquí, cuando dejamos que Jesús transforme nuestro corazón y nuestra manera de amar.
Y así, de la mano de nuestro esposo, y muchas veces precisamente gracias a él, vamos entrando en la vida sobrenatural en medio de lo cotidiano. ¡Nuestro matrimonio se convierte en camino hacia el cielo!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Laura: Pedro, se ha ido otra cuidadora de mis padres y este fin de semana me toca otra vez quedarme en su casa.
Pedro: ¡Vaya! Con las ganas que tenías de llevar al perro al campo y disfrutar del otoño…
Laura: A mí me da pena por ti. Toda la semana tan liado y ahora otro fin de semana sin poder hacer planes. Y encima, ¡ni te quejas! ¡Qué bueno eres!
Pedro: ¡Ojalá fuera bueno! Claro que me sale quejarme y rebelarme, pero es Jesús quien me calma y me ayuda a cambiar la mirada. Además, como dice nuestro párroco, ¡un metro más en la parcelita del cielo! (Sigue en comentarios)
    Bienaventurados. Hoy el Señor nos muestra Su Cora Bienaventurados.

Hoy el Señor nos muestra Su Corazón, y nos enseña el camino hacia la vida celestial. Nos dice que bienaventurados los pobres en el espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, cuando nos insulten y nos persigan y nos calumnien de cualquier modo por Su causa.
Todas las bienaventuranzas podemos vivirlas en nuestro matrimonio, queridos esposos.
Bienaventurado cuando te sientas pobre de espíritu y no puedas entregarte a tu esposo, pídele a Dios que él te dé la riqueza de su amor. Cuando eres manso y humilde ante tu esposo y acoges la voluntad de Dios en tu matrimonio, en tu familia; nos promete que seremos herederos de la creación renovada y la comunión definitiva con Él.
Cuando llores por una injusticia y te sientas triste, recuerda que Dios te consolará.
El Señor nos dará Su Misericordia y podremos ser misericordiosos con nuestro esposo, con nuestros hijos…
Seamos siempre limpios de corazón y podremos ver a Dios, aquí en la tierra en mi esposo y después cara cara. Qué gran alegría cuando llegue ese día y se cumpla.
Bienaventurados los perseguidos por Su causa, esposos, el mundo no entiende este lenguaje, el lenguaje del Amor, de la entrega y el sacrificio, la de Cristo por nuestra salvación y por ello cuantas veces seremos perseguidos, insultados calumniados, por defender la Sacralidad, la indisolubilidad del matrimonio.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, nos dice El Señor.
¿Qué premio más grande podemos tener que la promesa del mismo cielo? Es la vida eterna alabando a Dios. Hoy que celebramos el día de Todos Santos le pedimos a Dios que un día podamos estar alabándole en el cielo, ¡dando Gloria a Dios en la asamblea de todos los Santos!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Antonio: Yaya, ¿sabes qué? Antes cuando escuchaba este evangelio me parecía una lectura bonita e incluso me imaginaba al Señor en el monte diciéndolas, en una ladera abarrotada, sentados en la hierba, con un sol espléndido…
Yaya: Sí, yo también me lo imagino así, una imagen preciosa del Señor. Pero ¿qué me quieres decir?
(Sigue)
    Ofrenda de amor. Jesús, hoy nos invitas a escoger Ofrenda de amor.

Jesús, hoy nos invitas a escoger el último puesto y en nuestro matrimonio ese lugar no es el de quien vale menos, sino de quien se hace don para el otro. ¡Qué importante es estar atentos! Buscar el primer puesto no siempre significa querer mandar o imponer nuestra voluntad. A veces se manifiesta en esperar que el otro reconozca nuestro esfuerzo, en querer tener razón en una discusión, en reclamar más atención, más comprensión o más agradecimiento. Y, sin querer, nos vamos mirando a nosotros mismos, solo vemos lo que nos falta, va creciendo nuestro yo y terminamos juzgando: Yo hago más…, yo sufro más…, yo tengo razón…. Hoy, Jesús, nos propones una revolución del corazón, escoger voluntariamente el último puesto. Porque cuando aceptamos el último puesto, empezamos a hacernos pequeños para que Tú te hagas más fuerte en nosotros y podamos mirar al esposo con misericordia y preguntarle: Esposo, ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Qué necesitas de mí? ¿Cómo puedo hacerte feliz hoy? Al dejar de buscar reconocimiento, podemos descubrir una comunión más profunda, aunque no sea inmediata ni recibamos la respuesta que esperamos. Gracias, Señor, porque por nuestro sacramento estamos llamados a vivir como una ofrenda permanente: el uno para el otro, y los dos para Dios. Mi esposo se convierte en el lugar concreto donde Dios me llama a entregar mi vida. Que cada escucha, cada perdón y cada servicio escondido se conviertan, unidos a Ti, en ofrenda al Padre por medio de María. Así, al dejar de ponernos en el centro, nuestro matrimonio se hace altar y camino de santidad.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Isabel: Nacho, después de la discusión de ayer, me quedé esperando que vinieras tú. Me decía: Esta vez le toca a él pedirme perdón. Pero te echaba de menos… Quería que nos acercáramos y, aun así, yo tampoco daba el paso. Me quedé dando vueltas a lo que me había dolido…
Nacho: Pues yo estaba igual, Isabel. Repasando mis razones, como si con eso fuéramos a arreglar algo… Y no me paré a pensar en cómo te habías sentido tú. Perdóname. Dejé en tus manos el acercarnos, cuando yo también podía hacerlo.
(Sigue en comentarios)
    Eficiencia o amor. En multitud de ocasiones hacem Eficiencia o amor.

En multitud de ocasiones hacemos las cosas por inercia o porque toca y no por Amor. Hoy vemos cómo el Señor antepone el amor, el cuidado, la caridad por encima del acto en sí. Podemos hacer muchas cosas pero vacías, sin amor, entonces no valdrán para nada. Cómo dice San Pablo: «si no tengo amor no soy nada». Con nuestro esposo un acto hecho con amor hace presente al mismo Cristo, y Él mismo hace que nuestro amor crezca.
Pregúntate entonces, ¿Busco en mi día a día la eficiencia, y hacer más y más cosas, o hago las cosas con amor y por amor?

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Myriam: Cariño, hay que hacer la compra, y después llamar al médico y recoger a los niños para las extraescolares…
Luis: Ya, pero no me va a dar tiempo a todo Myriam.
Myriam: Es que siempre igual, yo hago mil cosas y tengo que hacerlas todas para que la casa funcione…
(Myriam tras la oración)
Myriam: Luis, perdona, en la oración el Señor me ha mostrado que valoro más hacer muchas cosas que el amor que pongo en ellas, y eso no es lo que hace que la casa funcione, solo el amor puede hacer que la familia (no la casa) «funcione»
Luis: No te preocupes cariño, con todo lo que tenemos que hacer es normal que tengas la cabeza en querer hacer.
Myriam: Gracias por tu comprensión cariño, es maravilloso que tú me frenes.
Luis: Es que, como vimos en las pasadas catequesis de Proyecto Amor Conyugal, nos complementamos muy bien, ¿verdad?
Myriam: ¡Sí, qué bueno que te acuerdes! ¡Eres maravilloso!

Madre,

Qué como tú, hagamos todo desde el Amor, con Amor y por Amor. ¡Bendito seas Señor!

#proyectoamorconyugal #contigoalcielo #porunamormasgrande
    Firmes en Su voluntad. Los fariseos avisan a Jesú Firmes en Su voluntad.

Los fariseos avisan a Jesús de que Herodes quiere matarle. Puede parecer que quieren el bien de Jesús, sin embargo lo que realmente desean es aprovechar el hecho de la persecución a Jesús por parte de Herodes para que deje su predicación y así deje de cumplir su misión salvífica.
Nosotros también podemos escuchar a veces este aviso de parte de nuestro entorno cuando nuestro matrimonio parece que fracasa: «es mejor que os separéis, no vale la pena, no mereces esto, tienes derecho a ser feliz…» ¡Cuidado! no nos dejemos arrastrar. Envuelta en “cariño” y “compasión” viene la tentación de abandonar nuestra misión, de renunciar al plan de Dios para nosotros y nuestra familia.
Pero Cristo se mantiene firme en la voluntad del Padre y nos da el poder de mantenernos también nosotros firmes en su voluntad. Acudamos a la gracia sacramental, ¡nuestro Sacramento es fuente de gracia! Jesús quiere protegernos como la gallina a sus polluelos bajo sus alas.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Clara: Me preocupa mucho nuestra hija. Su matrimonio va cada vez peor y la veo sufrir. Quizá lo mejor sea que se separen.
Pedro: No merece esto, tiene derecho a ser feliz, pero ¿y si la estamos animando a abandonar su misión?
Clara: Es verdad, pero tampoco podemos pedirle que aguante sin ayudarla.
Pedro: Acompañémosla, ayudémosla a buscar al Señor en esta situación y, sobre todo, recemos por ellos. No olvidemos que el sacramento del matrimonio es fuente de gracia y que Cristo puede darles la fuerza que ahora les falta.
Clara: Sí, pidamos al Señor que los proteja bajo sus alas y nos enseñe a acompañarlos con amor, sin perder la esperanza en su gracia para cumplir siempre su voluntad. Abrazando la cruz, Cristo es quien la lleva por nosotros, y por eso se vuelve ligera.
Pedro: Sagrado Corazón de Jesús, en vos confiamos

Madre,

Que sepamos acoger amorosamente la voluntad de Dios en cualquier circunstancia, como tú lo hiciste, con plena confianza. ¡Bendita seas Madre!

#proyectoamorconyugal #contigoalcielo #porunamormasgrande
    Tu Fuerza lo puede todo. Muchas gracias, Señor, p Tu Fuerza lo puede todo.

Muchas gracias, Señor, por iluminarnos con tu vida.
En este Evangelio nos das las claves para seguir este camino.
Primero, vemos el lugar prioritario que la oración debe ocupar en nuestro día. Para ti era el fundamento, ese momento en que escuchabas al Padre para luego hacer Su Voluntad. También vemos la necesidad de seguir escuchándote durante todo el día para poder hacer siempre tu voluntad y no la nuestra.
Y para poder hacerlo, además, necesitamos esa fuerza que sale de ti, que lo puede todo. ¿Y cuál es esa fuerza? Los sacramentos, salidos de tu Corazón traspasado para poder amar como Tú nos amas. Especialmente, en nuestro caso de esposos, el sacramento del matrimonio.
Señor, ¿y cómo recibir toda tu fuerza, a través de nuestro sacramento, para amar a mi esposo como Tú quieres? Pues poniéndome en disposición para ello, acercándome a mi esposo con veneración, reconociendo que es el mayor don que me habéis dado. Y sabiendo que cada vez que hago un acto de entrega y acogida con él, un acto de amor, por la fuerza de nuestro sacramento mi amor pequeño se va transformando en Tu Amor. Así voy amando a mi esposo con Tu Amor.
¡Qué maravilla, Señor! ¡Mil gracias!

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Alberto: Marisa, no puedo dejar de dar gracias a Dios por ti. Es increíble cómo me está cambiando. Hace un tiempo todo lo veía negro, te miraba fatal, creía que nuestro matrimonio estaba acabado. Y ha sido decirle que sí, dejarle entrar en mi vida, y lo está haciendo todo nuevo.
Marisa: Sí, es maravilloso. Nos ha resucitado. Es como si una fuerza nos hubiera transformado. Es esa fuerza que sale de Jesús, que decía el Evangelio que los curaba a todos.
Alberto: A veces pienso, ¿por qué a nosotros?
Marisa: Está deseando sanarnos a todos. Para eso murió por nosotros, para curarnos a todos. El problema es que no le dejamos, no le decimos sí. Pero cuando le dejamos, nos olvidamos de nuestros criterios, y empezamos una vida de oración, sacramentos y de hacerlo vida, de perseverar cueste lo que cueste, Él lo hace.
Alberto: Sí. El retiro de Proyecto Amor Conyugal fue el inicio. Y después esa perseverancia que dices. (Sigue en comentarios)
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