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RETIROS DE MATRIMONIOS CÓRDOBA 5-7 DE MARZO

RETIRO MATRIMONIOS CÓRDOBA 5-7 MARZO 2021

LA VERDAD DEL MATRIMONIO Y LA ALEGRÍA DEL AMOR

Proyecto Amor Conyugal en colaboración con la Delegación de Familia y Vida de Córdoba, os invita a participar en retiro para Matrimonios, con el objetivo de adentrarnos juntos en la Verdad del Matrimonio (según San Juan Pablo II) y experimentar la Alegría del Amor (según el Papa Francisco).

 

¿A quién va dirigido este retiro? a todos los esposos unidos por el Sacramento del Matrimonio y que quieran vivir una EXPERIENCIA de AMOR juntos, estén en crisis o no. A todos los que quieran fortalecer y reavivar su Sacramento del Matrimonio.

FECHA: Desde el viernes 05 de marzo a las 18:00 h hasta el domingo 07 de marzo  a las 16:30 h.

LUGAR: en la Casa Espiritualidad San Antonio. Carretera De Villaviciosa, s/n (Zona alta del Brillante) 14012 Córdoba (Mapa: https://goo.gl/maps/957GXfEVU2H2)

 

PRECIO: (Incluye alojamiento, pensión completa, gastos diversos y prueba Covid19 antes de comenzar el retiro)

  • Adultos: 290€ por matrimonio 

Suplemento económico para ayuda a otras familias: Podéis aportar una cantidad adicional, a voluntad, que es muy importante para ayudar a otros matrimonios con dificultades económicas que quieren hacer el retiro.

Subvenciones: Si alguna familia no puede asistir por problemas económicos que nos lo comente, por favor.

INSCRIPCIÓN: Para realizar la inscripción, pincha aquí (a partir del miércoles 17 de febrero a las 20h):

¿Cuándo? Lo antes posible. Se suele llenar en pocos minutos.

Nos pondremos en contacto con vosotros para confirmaros la reserva de plaza y daros las instrucciones para realizar el pago o indicaros si estáis en lista de espera. En caso de que no hubiese plazas disponibles.

Para consultar cualquier duda o ponerte en contacto con nosotros, escríbenos a coproyectoamorconyugal@gmail.com

Sobre Proyecto Amor Conyugal: https://proyectoamorconyugal.es/acerca-de está compuesto por matrimonios católicos que profundizamos en nuestra vocación conyugal y que ayudamos a otros a convertir su matrimonio en algo GRANDE.

No noto que me quieras. Comentario para Matrimonios: Marcos 8, 11-13

EVANGELIO

¿Por qué esta generación reclama un signo?
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor.

 

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No noto que me quieras.

Jesús suspira profundamente. Se va, sin dar explicaciones. Parece que se marcha enfadado, porque exigirle pruebas a Dios es muy feo, denota mucha desconfianza. A veces actuamos como los fariseos y pedimos señales a Dios, cuando tenemos todos los días signos del inmenso amor que nos tiene. ¿Qué más signo que la vida? ¿Qué más signo que la Eucaristía? ¿Qué más signo que el de Jesús que se entrega en la Cruz por ti y por mí?…

Aterrizado a la vida matrimonial:

Teresa: Hace tiempo que no noto que me quieras. Necesito una prueba de que me quieres.
Manolo: ¿Una prueba? Me he casado contigo. ¿Más pruebas quieres? Te he entregado mi vida. Soy la única persona en el mundo que te ha entregado mi vida y por tanto, soy la persona que más te quiere en el mundo ¿No te parece?
Teresa: Ya, pero últimamente, parece que te has olvidado de que me entregaste tu vida, porque no hace más que pensar en ti.
Manolo: Touché. Tengo que mejorar, lo sé. Pero mi “sí” ha sido, es y será definitivo. Te amo Teresa, hasta que la muerte nos separe. Te pido perdón por las veces que no te doy todo lo que necesitas. Y le pido a Dios que me ayude a ser fiel en mi promesa de amor a ti. Porque Él es fiel y Él no nos deja nunca.
Teresa: Te pido perdón yo a ti por pedirte una prueba de amor. Eso no es amar. No sé qué me pasa, pero últimamente estoy un poco triste. ¿Me ayudas?
Manolo: Claro, mujer. Encantado de ser tu ayuda adecuada.

Madre,

Cuántas veces discutimos porque no recibimos una prueba de amor. Jesús se va sin dar ninguna prueba. El amor no exige pruebas, pero a Jesús, después de su entrega hasta la muerte, sí que no tenemos derecho a pedirle pruebas. Sólo podemos dirigirle agradecimientos. Gracias, Señor. Gracias.

+ Compasión – Etiquetas. Comentario para Matrimonios: Marcos 1, 40-45

EVANGELIO

La lepra se le quitó, y quedó limpio.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
«Si quieres, puedes limpiarme».
Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero: queda limpio».
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
Él lo despidió, encargándole severamente:
«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio»,
Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor.

 

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+ Compasión – Etiquetas

La ley de Moisés excluía a los leprosos porque los consideraba “impuros”. El Señor en cambio, no confunde la lepra con la persona que la padece, y se “con-padece” de ella. Es habitual que etiquetemos a las personas por sus pecados o debilidades, poniéndoles el “es un” antes de endiñarles un calificativo desagradable. Es un: vago, exagerado, egoísta, orgulloso… Jesús en cambio comprende que una persona sufre por padecer de vaguería, sensiblería, egoísmo, orgullo… y desea liberar a la persona de todo eso. Se compadece porque sufre con el que sufre por su pecado o debilidad.
Es importante mirar a mi esposo no por lo que “es” ahora, sino por lo que está llamado a ser y todos sus pecados no son parte de él/ella. De todos ellos se liberará algún día por la gracia de Dios. Mi esposo no queda definido por sus pecados sino que los padece, y por tanto, es digno de “con-pasión”. Hagámosle ese regalo por San Valentín 😉

Aterrizado a la vida matrimonial:

Lucía: A mí me cuesta mostrarle mis pecados a mi esposo.
Laura: ¿Por qué? Tus pecados no son tú. Son añadidos que tú has permitido a lo que Dios puso en ti, pero estás llamada a liberarte de ellos. Esos pecados que te hacen avergonzarte, no los quieres para ti. Lo mejor es que los vayas compartiendo con tu esposo para que te ayude a liberarte de ellos.
Lucía: Pero puede que mi esposo me juzgue mal.
Laura: Ahí está el problema. Que confundimos la persona con sus pecados y debilidades que está llamada a superar. Pero tú no te preocupes. Tú sabes que lo que quieres por encima de todo es liberarte de ellos, y que tu esposo es tu ayuda adecuada. Así que, que no te importe ¿qué más da lo que diga? Lo importante es avanzar hacia Dios. Y a tu esposo, dile que me llame para que lo hable también con él para que lo entienda ¿Vale?

Madre,

Sólo cuando somos capaces de vernos pequeños, necesitados, provocamos en nuestro esposo ese sentimiento de compasión. Que no me presente como más de lo que soy, Madre, que me haga vulnerable, que le muestre a mi esposo mis limitaciones y necesidades para que así se compadezca de mí y me ayude con la Gracia que Dios le transmite para que me la administre. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Migas y espinas. Comentario para Matrimonios: Marcos 8, 1-10

EVANGELIO

La gente comió hasta quedar saciada.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 1-10

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos»
Le replicaron sus discípulos:
«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».
Él les preguntó:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete».
Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces; Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

 

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Migas y espinas.

Está claro que solo con nuestros panes no da para nada. Tienen que pasar por las manos del Señor para que den fruto. Nuestras obras sin la gracia no dan fruto, pero aunque seamos poca cosa, tenemos que ponernos a disposición del Señor, también ahora, para que Él siga actuando en otros matrimonios. Si ponemos nuestro poco, el Señor se compromete a poner su TODO.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Empezaron a reunirse miles de matrimonios alrededor de Jesús. Matrimonios desesperados que no tenían de dónde alimentarse.
Jesús sintió compasión de ellos conmovido también por Su Madre que había percibido tanta necesidad en ellos. Si no hacía nada, muchos iban a desfallecer, y algunos venían pasando hambre desde muy lejos. Así que llamó a su Iglesia y pidió que le llevarán lo que tenían. San Juan Pablo II dijo Sí a María, y escribió dedicadas a Ella, las catequesis sobre el Amor Humano. Años después, muchos matrimonios de Proyecto Amor Conyugal, dijeron Sí a María y entregaron lo que tenían: Su tiempo, su dinero, su ilusión, su iniciativa, sus oraciones, sus sacrificios, se formaron… Los panes los ponen las esposas, que tienen más “miga”, y los peces los esposos que son más “espinosos” 😊 Migas y espinas al servicio del Señor…
Y así, al servicio de Ntra. Madre, bendecidos por el Padre, se pusieron a repartir el alimento que el Espíritu había traído de la mano de San Juan Pablo. Cientos de matrimonios se alimentaron hasta saciarse, con la sobreabundancia de la belleza y la grandeza del amor conyugal, y se llenaron de las Gracias que el Señor quiso derramar sobre ellos.

El Señor necesita que pongas tus panes a Su disposición para seguir haciendo milagros. ¿Estás dispuesto o tienes miedo?

Madre,

Madre de los esposos, ruega por nosotros. Alabado sea el Señor que ha sido generoso con tantos matrimonios. ¡Gloria a Dios!

Matrimonios effetá. Comentario para Matrimonios: Marcos 7, 31-37

EVANGELIO

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es: «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

 

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Matrimonios effetá.

En el matrimonio hay mucho de sordera y muchos esposos que han enmudecido. Observamos cuando vamos en el coche, cuántos matrimonios van en silencio o uno conduciendo y el otro mirando el móvil. Muchos matrimonios han perdido el interés el uno por el otro, y ya no les interesa conocerse. Muchos nos confiesan que han dejado de mirarse a los ojos desde hace años.
Hoy el Señor viene a decirnos «Effetá»: ¡Ábrete! ¡Ábrete a tu esposo! Abre tus oídos para escucharle. Abre tus ojos para mirarle. Porque el Señor tiene mucho que darte a través de él/ella. Alabado sea el Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Paula: Cuando nos dijisteis que nos miráramos a los ojos, nos costó muchísimo. Yo en realidad, le mantuve la mirada a mi esposo sólo porque me di cuenta de que él era incapaz de hacerlo. Después, cuando tuvimos que volver a mirarnos, aguantamos un poco más, pero no fuimos capaces de mirarnos relajadamente ninguno de los dos. Solamente después de pedirnos un perdón sincero, se desbloquearon nuestras miradas. El Señor nos había sanado. Ya no había barreras entre nosotros. Mirarnos a los ojos, mostrándonos nuestro interior, volvía a ser posible.
A la vuelta, en el coche, no parábamos de hablar. Hacía mucho tiempo que no nos contábamos tantas cosas de nosotros. Fue alucinante. Alabado sea el Señor.

Madre,

Vamos acumulando nudos y llega un momento en que nos quedamos sordos y mudos. Pedimos al Señor que se acerque a todos los matrimonios lo suficiente como para tocar nuestros oídos y nuestra lengua y que volvamos a abrirnos el uno al otro. Queremos ser matrimonios “effetá” y sabemos que Él todo lo hace bien. Alabado seas, Señor.