Archivo del Autor: Proyecto Amor Conyugal

Riqueza infinita. Comentario para Matrimonios: Lucas 6, 12-19

EVANGELIO

 

Pasó la noche orando. Escogió a doce y los nombró apóstoles.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelotes; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1
Próximo ANUNCIO en LONDRES el 10-sept-2022. Información aquí 

Riqueza infinita.

Al tocar al Señor, de Él salía una fuerza que los curaba a todos. ¿Quién no quiere tener esa fuerza a mano? Es la que da poder, sana y purifica, da vida… Es una riqueza infinita al lado de la cual, todas las demás riquezas nada valen. Ni los tesoros de la ciencia, la técnica o las bellas artes. Por desgracia, muchos no la conocen: Es la Gracia de Dios.
Entre las riquezas del hombre, están las capacidades de razonar, de amar, hablar, conocer y sobre todo la de decidir por sí mismo. Las riquezas de Dios en cambio son completamente inabarcables y de una potencia, grandeza y perfección insospechadas para los hombres. Por la Encarnación, Dios nos hace partícipes de la Vida Divina. Eso es la Gracia. Sólo un hombre divinizado puede llamar Padre a Dios.
¿Quién no quiere estar cerca de esta Gracia? ¿Quién estando cerca no quiere aprovecharla? Pues bien, esa Gracia es la presencia del Espíritu Santo en nosotros. ¡Más cerca, imposible!

Aterrizado a la vida matrimonial:

Luis: Cariño ¿Cómo hacemos para aprovechar al máximo el poder de la gracia de nuestro sacramento?
Teresa: La Gracia de Dios es la presencia del Espíritu Santo en nosotros. Lo único que tenemos que hacer es dejarle actuar.
Luis: Yo quiero, pero ¿por qué no noto su fuerza?
Teresa: Porque llenamos nuestro corazón de muchas cosas. Porque dejamos que nuestra voluntad rija nuestra vida. En el momento en el que te pones en Sus manos, Él actúa con todo Su poder. Ahí están las obras de los santos. Imposibles para los hombres.
Luis: Bueno no es fácil renunciar a la propia voluntad, a los propios criterios…
Teresa: Si conociéramos el amor de Dios, si entendiéramos que, comparando con Él todos nuestros tesoros son basura, lo haríamos sin dudar. ¿Por qué no renovamos nuestra consagración a María? Es la mejor manera de alcanzar la Gracia.

Madre,

Sabemos quién ha querido Dios que seas. Te queremos y te necesitamos. ¡Madre de la Divina Gracia!

RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA (TOLEDO) 7-9 OCTUBRE 2022

RETIRO MATRIMONIOS TALAVERA (TOLEDO) 7-9 OCTUBRE 2022

Pensando, pensando… Comentario para Matrimonios: Lucas 6, 6-11

EVANGELIO

 

Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar.
Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte ahí en medio».
Y, levantándose, se quedó en pie.
Jesús les dijo:
– «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».
Él lo hizo y su mano quedó restablecida.
Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1
Próximo ANUNCIO en LONDRES el 10-sept-2022. Información aquí 

Pensando, pensando…

Señor, conocías los pensamientos de aquellos escribas y fariseos y había muy poca caridad en ellos. También conoces los míos. No permitas que me deje llevar por mis malos pensamientos hasta quedar cegado por la cólera, por la vanidad, por la envidia… Que piense siempre bien de los demás, que los excuse, que te vea a ti en ellos. Que vea tus designios en sus actos. Dame un corazón limpio, Señor.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Jaime: (Rezando con su esposa) Señor, ¿qué encuentras en mi interior? A veces encontrarás que critico a mi esposa por lo que hace o dice, o por lo que no hace… y me quedo dándole vueltas a que no ha tenido en cuenta mis necesidades, o mi cansancio o mis preocupaciones…
Teresa: Señor, verás que a veces pienso en que mi esposo no me comprende y no lo soporto… Otras le veo un egoísta porque no me ayuda… Otras veces pienso que es un orgulloso porque no reconoce sus defectos…
Jaime: ¡Cuántos pensamientos míos conoces, Señor!. Qué grave es el pecado de pensamiento. Por ahí se me cuela todo. Me distancia de mi esposa, me pone en oposición contra ella.
Teresa: A mí me predispone a decirle algo que no debo, a ofenderle… ¿Qué está permitido? ¿Hacer el bien o el mal? Todos estos pensamientos no me ayudan, Señor. Ayúdame a cambiar el chip y mirar en él todo lo bello y todo lo bueno, Señor.
Jaime: Señor, mi esposa es una maravilla, una obra tuya preciosa. Purifica mi corazón para ser capaz de verla con tus ojos, Señor.
Teresa: Te quiero esposo.
Jaime: Y yo, esposa.

Madre,

Llena mis pensamientos de agradecimiento, de alabanza, de bendiciones. Llena mi corazón de ti para aprender a alegrarme con las cosas de Dios. Amén.

Presupuesto de boda. Comentario para Matrimonios: Lucas 14, 25-33

EVANGELIO

 

El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
«Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1
Próximo ANUNCIO en LONDRES el 10-sept-2022. Información aquí 

Presupuesto de boda.

Viene bien echar unos cálculos antes de casarse, porque después, se descubre que la torre del matrimonio y la familia cuesta demasiado como para pretender construirla solos. Así que, nos toca “negociar” si queremos terminarla. Hoy en día, se nos pretende convencer de que si fracaso en la construcción de mi matrimonio no pasa nada, pero el que vive esta experiencia, queda marcado para siempre.
Por tanto, tengo que construir la torre del matrimonio sí o sí, y no tengo los medios para hacerlo. Necesito la gracia de Dios. Pero Dios no puede crear una unión de dos si cada uno pretende seguir con lo que tenía y era antes de casarse. ¿Cuesta renunciar? Sí, pero es el precio de la libertad, del amor y de la felicidad. Es el precio de ser discípulo de Cristo. Yo elijo.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Alberto: Marta, como soy financiero de profesión, unos meses antes de nuestra boda, se me ocurrió hacer el “presupuesto afectivo” de mi matrimonio contigo.
Marta: Chico, lo tuyo es deformación profesional.
Alberto: En el debe, empecé a poner todo lo que iba a tener que “cargar” sobre mis espaldas: Días de nerviosismo y malos modos, desprecios, juicios injustos, exigencias, renunciar a mis gustos por los tuyos, muuuchas tareas…
Marta (le corta en tono cariñoso): Ey!! No te pasessss
Alberto: Bueno, en fin, somos pecadores ambos… Sigo: dedicarte tiempo de mi descanso, enfermedades, escucharte una y otra vez, aguantar a tu familia… En fin, que aquello, más que un presupuesto, parecía una tragedia. En el haber, puse una sola cosa: Mi amor a ti, y como no era suficiente para pagarlo todo, mi balance se quedaba descuadrado.
Marta: Con un presupuesto así, quién se mete en ese “negocio”.
Alberto: Eso mismo pensé yo: Si el matrimonio es así, no trae cuenta casarse. Pero la contrapartida es peor, porque si no “inviertes”, tu capital queda inmovilizado y no produce rentas, así que tengo que invertir mi vida. La conclusión que saqué es que necesitaba un “préstamo” para abordar el “negocio” de mi matrimonio, y Dios era quien me lo podía proporcionar. Así que firmé con Él una póliza, que avalé con todos mis bienes: Mi ambición profesional, mis caprichos, mis exigencias, mis derechos… Estaba dispuesto a jugarme incluso a todo lo bueno que tenía. Y así, fui al matrimonio contigo. Hoy en día, tengo amor y por tanto, tengo paz, alegría y soy feliz. Gracias a Dios y gracias a ti, esposa. Pero… ¡sigo en deuda con Dios!

Madre,

Nos cuesta tanto renunciar… Por muy grande que sea el premio. ¡Qué lucha! Mira con bondad nuestra debilidad y apiádate de nosotros. Envíanos la gracia santificante, para responder a esta hermosa llamada de Dios al matrimonio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

El día del amor. Comentario para Matrimonios: Lucas 6, 1-5

EVANGELIO

 

¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 1-5

Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.
Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».
Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».
Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».

Palabra del Señor.

 

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES pincha aquí:  http://wp.me/P6AdRz-D1
Próximo ANUNCIO en LONDRES el 10-sept-2022. Información aquí 

El día del amor.

La ley del sábado, era uno de los mandamientos principales. Se estableció porque en la época del cautiverio, la gente trabajaba los 7 días de la semana y no tenía tiempo para meditar ni celebrar juntos su fe. Era necesario que tuviesen un día de descanso y lo dedicasen a su relación con Dios, para no perder la fe. Sin embargo, esta ley del amor, la convierten en un auténtico calvario que les impedía casi moverse.
La ley del amor dice que necesitamos reservar un día para la persona amada. ¿Y para nuestro matrimonio? ¿NO habrá que reservarle también un tiempo a nuestra relación de amor?

Aterrizado a la vida matrimonial:

Antonio: Cariño, tenemos tantas cosas que hacer que no paramos.
Gloria: Pues tenemos que parar, para dedicarnos al Señor y a nosotros, o si no, vamos mal.
Antonio: Recuerdo aquellas monjas que nos dijeron cuando nos vieron rezando juntos: “Muy bien, seguid así rezando juntos, porque muchos matrimonios no rezan juntos porque no tienen tiempo y lo que no saben es la cantidad de tiempo que pierden por no rezar juntos”.
Gloria: Así es. La mejor manera de aprovechar el tiempo es rezar juntos y compartir nuestras cosas. Pero no porque sea una obligación, sino porque nos amamos, y los que se aman, necesitan compartir su intimidad.

Madre,

Que nunca vivamos las leyes del amor como una carga, sino como un don de Dios para vivir Su reino en este mundo. Alabado sea por siempre.